El presunto líder de una red de pederastia en el barrio del Raval de Barcelona ha aceptado este lunes 83 años de prisión por agredir sexualmente y elaborar pornografía infantil utilizando a una menor especialmente vulnerable, que estaba tutelada por la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA), según la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press. El hombre ha sido condenado como autor de delitos de acoso a menor de 16 años mediante tecnologías de la información, de exhibición obscena ante menor de edad y de un delito continuado de agresión sexual a menor de 16 años con acceso carnal por vía vaginal, anal y bucal, con el subtipo agravado de participación de dos o más personas o de situación.
Asimismo, ha sido condenado por 6 delitos de agresión sexual a menor de 16 años con acceso carnal por vía vaginal, y ha concurrido el subtipo agravado de situación de especial vulnerabilidad de la víctima, por delito de agresión sexual a menor de 16 años, y por delito continuado de utilización de menor de edad para la elaboración de pornografía infantil. Aunque la Fiscalía solicitaba inicialmente 107 años de prisión para él, este lunes se ha celebrado una vista de conformidad ante el tribunal de la sección 2 de la Audiencia Provincial de Barcelona en la que las partes han llegado a un acuerdo. El pederasta confeso está siendo investigado en dos causas más, junto con otros hombres, una por presuntas agresiones sexuales a menores y otra por elaboración de pornografía infantil.

Miles de archivos requisados
En fecha anterior a mayo de 2020, el ahora condenado, que entonces tenía 40 años, entró en contacto mediante Badoo con la víctima, que tenía 12 años y, tras un primer contacto, pasaron a comunicarse a través de una aplicación de mensajería instantánea, llegando a recopilar más de 44 imágenes de la niña desnuda. Posteriormente, y «conociendo todos los aspectos personales, familiares, escolares y administrativos» de la menor, quedó con ella en su domicilio, ubicado en el barrio del Raval, donde la agredió sexualmente y grabó estas acciones. Además, el ahora condenado concertó encuentros sexuales entre la menor y otros hombres adultos, que agredieron sexualmente a la niña con él y sobre los cuales se siguen diligencias en otro juzgado de Barcelona.
Finalmente, el 9 de junio de 2022 se realizó una entrada y registro en el domicilio, en el que se localizó el móvil utilizado para la grabación de los vídeos y para interactuar con otros individuos en redes sociales y plataformas de mensajería para concertar encuentros sexuales entre terceros, el condenado y la menor. El móvil almacenaba cientos de archivos creados tanto por el condenado como por terceras personas no identificadas y que obtuvo al descargarlas de plataformas, en los que aparecen niños de corta edad desnudos, practicando o recibiendo felaciones o siendo penetrados anal y vaginalmente por adultos u otros menores, así como un portátil con 1.300 vídeos y 9.000 imágenes de la misma índole.
