La polémica generada en torno a un caso de catalanofobia en una heladería de Gràcia esta semana sigue generando reacciones sociales y políticas. Después de que el caso de discriminación lingüística se hiciera público y el local sufriera una posterior vandalización, la formación política Vox ha anunciado que creará una oficina de asesoramiento legal para todas aquellas personas que «sufran un ataque o sean amenazadas por parte de radicales separatistas por utilizar el castellano» en Barcelona.
Esta medida se encuentra dentro de un paquete de propuestas que Vox quiere impulsar para «defender la libertad de los ciudadanos frente a la intimidación y la extorsión». «Hemos normalizado que en una parte del Estado no se pueda rotular en castellano, y esto debe cambiar porque los talibanes de la lengua van a más: ahora se sienten impunes y directamente vandalizan», añade la formación. En este sentido, con la creación de esta oficina, Vox quiere que «cualquier persona o comercio tenga a quién acudir» cuando les suceda una «discriminación», según han adelantado a The Objective.

«Estamos en el Reino de España»
Este lunes un concejal de ERC en el distrito de Gràcia, Guillem Roma, denunció una discriminación lingüística en la heladería Dellaostia. Tal como detalló Roma en una publicación en las redes, un trabajador de la heladería le habría increpado por hablar en catalán y “con ganas de provocar, diciéndole que era una maleducada por hablar en catalán porque estábamos en el Reino de España”.
Esta denuncia se viralizó en las redes sociales, lo que hizo que al día siguiente el comercio argentino apareciera lleno de adhesivos, carteles y el mensaje “fascistas de mierda”. Además, en algunos de los adhesivos también se podía leer: “Este establecimiento no respeta el catalán”.
Unos días después, el propietario del comercio, Leandro Rincón, aseguró en una entrevista a un diario argentino que «no tiene ningún problema con el catalán». “Hace casi tres años que abrimos este local y todos los días atendemos a todos con el idioma que quieren hablar y nunca había habido ningún problema”, aseguró Rincón. Aun así, el propietario de la heladería ya ha protagonizado otros enfrentamientos con clientes por el catalán.