Probablemente lo habréis visto estos días en redes. Un hombre vestido con americana y una corbata con los colores del FC Barcelona que fuma un puro de dimensiones considerables. El individuo lleva gafas de pasta y un escudo azulgrana en la solapa que no pasa desapercibido. Un chico intenta encenderse un cigarrillo con el puro mientras otros comentan la escena. El vídeo está grabado en el Camp Nou y parece datar del año 1977. Lo compartió el fin de semana pasado Joaquim Campa a través de su perfil El Boig de Can Fanga. Las imágenes rápidamente acumularon miles de visitas y comparticiones, con muchas personas preguntándose quién debía ser el hombre del puro gigante protagonista del vídeo.
«¿No es Josep Mussons [vicepresidente del club a finales del siglo XX]?», preguntaba un usuario. «No, Mussons tenía una nariz de patata importante, pero se le parece», respondía el responsable del perfil. Otros comparaban al protagonista de las imágenes con otro vicepresidente azulgrana de la misma época como Nicolau Casaus, con una conocida afición por los puros. Sin embargo, un mensaje cambiaba el curso de esta investigación improvisada para identificar a este seguidor del Barça. «Se llamaba Sebastià. Vecino mío en el barrio de la Sagrada Familia», añadía otro usuario sumándose a la conversación. Este comentario recibía la confirmación definitiva por parte, nada más y nada menos, que del nieto de nuestro protagonista. «¡Ese señor del puro es mi abuelo!«, señalaba Pau Bacardit en respuesta al mensaje que identificaba al individuo como Sebastià.
El nombre real del hombre del puro (bueno, del misil) es Sebastià Bacardit, un vecino del barrio del Poblet (Sagrada Familia), su nieto @paubacardit lo confirma en comentarios. Mola estas identificaciones casi imposibles, gracias. https://t.co/9htwRcDrZm
— El Boig de Can Fanga (@BoigBCN) February 24, 2026
Una vida de fervor azulgrana
El TOT Barcelona se puso en contacto hace unos días con el nieto del hombre, a través del cual pudimos llegar hasta el hijo pequeño de Sebastià Bacardit (1915 – 2007). «Él era socio desde que el Barça jugaba en el Camp de les Corts… Tenía el asiento en la tercera fila, justo donde salen los jugadores, y era de los que no se perdía un partido ni aunque estuviera enfermo», recuerda Josep Maria Bacardit. Su padre había nacido en el pueblo de Biosca (la Segarra) en el año 1915 y era el pequeño de cinco hermanos que se habían quedado huérfanos de jóvenes debido a la muerte de los progenitores por tifus. Mientras los mayores trabajaban en el campo, nuestro protagonista se encargaba de cocinar para todos. Con el estallido de la Guerra Civil, tuvo que ir al frente bajo las filas del bando republicano. Le perforaron un pulmón y también resultó herido en un pie. Acabado el conflicto, decidió dejar su pueblo natal para ganarse la vida en Barcelona con su esposa, que era de Calaf (Anoia).

En la capital catalana montaron una tienda de comestibles, que estaba ubicada en la calle Lepant, entre las de Mallorca y Valencia. Cuando cerraron el establecimiento, no se marcharon de esta zona de la ciudad. Se instalaron en un piso de la calle Ali Bei y luego en uno de la Independencia. Sin el negocio, él trabajó para una casa de aceites repartiendo el producto por diferentes barrios. Desde su llegada a Barcelona, el FC Barcelona ocupó un lugar importante en su vida. «Él lo disfrutaba mucho, era un placer y una pasión. Si perdía el Barça, no cenaba«, asegura su hijo. Bacardit fue de los primeros que llevó puros al Camp Nou. En concreto, llevaba dos: uno para antes del partido y otro para el final para poder celebrarlo en caso de victoria azulgrana. «Era habitual verlo así, con los puros y el escudo. En el campo lo saludaba todo el mundo», relata.

La familia había encontrado en varias ocasiones fotografías -en Tele/eXpres y La Vanguardia– y vídeos de su padre en las gradas del estadio, pero este último no lo habían visto nunca. Quizás por eso no esperaban que las imágenes tuvieran la repercusión que han tenido. «Me ha gustado que fuera así, estoy contento. Es de alguna manera un reconocimiento al fervor que sentía por este club«, admite. Bacardit era un fijo del Camp Nou, pero no solía desplazarse en los partidos como visitante. Uno de los pocos enfrentamientos que el hombre vio presencialmente fuera del estadio azulgrana fue el 16 de mayo de 1979, cuando se desplazó hasta Basilea. Él fue uno de los 35.000 culés que se plantaron en la capital suiza para ver cómo el club se alzaba con la Recopa de Europa ganando al Fortuna Düsseldorf por cuatro goles a tres.

Bacardit murió el 14 de junio de 2007 a los 92 años. En los últimos años, había dejado de ir al campo por sus problemas de movilidad. Ir en autobús se le hacía un mundo y no podía coger siempre un taxi. A pesar de ello, era bastante independiente y vivía solo, ya que su esposa había muerto en 1979 con solo 63 años. Sus hijos lo recuerdan como una buena persona, con carácter, pero amigo de todos. «Era capaz de entrar en un bar y ganarse a todos los clientes solo con un Visca el Barça«, rememora a modo de anécdota. La familia había ido muchas veces al estadio y durante muchos años fueron socios. El hijo pequeño de nuestro protagonista se dio de baja cuando su padre murió. «Él nos arrastraba de alguna manera… Cuando murió, lo dejé porque no me apetecía ir solo«, explica.


