El lugar de Sant Andreu de Palomar conocido como la plaza de la Pomera debería llevar el nombre del escultor Joan Mora, según Junts. Este rincón emblemático del barrio, situado en la confluencia de las calles Gran de Sant Andreu, Rubén Darío y Riera de Sant Andreu, oficialmente no tiene nombre, pero todos los habitantes de Sant Andreu lo conocen como la plaza de la Pomera. Se trata de un nombre popular vinculado a la tragedia ocurrida durante las obras de construcción del túnel del metro de la L1 hace sesenta años.

La propuesta de Junts viene de lejos, según explica la consejera-portavoz del partido en el distrito, Ximena Gadea. Hace dos años, el grupo municipal registró una solicitud en la que proponía el nombre de Joan Mora, un escultor bastante reconocido, nacido en Sant Andreu de Palomar, que murió en 2017. En la respuesta que el gobierno de Jaume Collboni dio a Junts, la regidora Marta Villanueva decía que la Mesa de Memoria Histórica tenía constancia de la petición y adelantaba que la cuestión se podría abordar después del cambio de nombre de tres jardines interiores de la manzana de la calle de Fernando Pessoa.
No hay consenso
Junts se mantiene con la idea de bautizar la plaza con el nombre de Joan Mora, pero Gadea reconoce que ahora mismo no hay consenso. La razón de proponer el nombre del escultor responde al hecho de que este iba mucho a la plaza y tenía el taller enfrente. «Mucha gente de la cultura estaría a favor del cambio».
Una búsqueda en el sitio web de nomenclátor que el Ayuntamiento acaba de estrenar permite comprobar, tal como dice Gadea, que la plaza de la Pomera no existe. En cambio, Google Maps sí que recoge este emplazamiento de Sant Andreu de Palomar con el nombre de plaza de la Pomera.
¿Por qué se llama plaza de la Pomera?
El nombre de plaza de la Pomera hace referencia a una tragedia ocurrida en Sant Andreu de Palomar en agosto del año 1966, durante la construcción de la L1. Al menos cuatro personas murieron en diferentes accidentes -pero podrían haber sido once, ya que la información de la época es escasa y los hechos se ocultaron- y más de 200 casas se vieron afectadas durante la ejecución de las obras. Algunas de estas viviendas se hundieron y muchas otras se demolieron por las grietas. Uno de los lugares con casas que se fueron a tierra es donde ahora está la plaza. Los vecinos dejaron el manzano del patio de una casa en recuerdo de las viviendas que había habido en el lugar.

