982 denuncias. El Ayuntamiento de Barcelona hace este balance de la primera semana de aplicación del régimen sancionador de la ordenanza de convivencia que entró en vigor el pasado 15 de febrero. Una modificación que el gobierno del PSC logró aprobar con los votos de ERC y de Junts per Barcelona. Durante estos días, la Guardia Urbana ha desplegado un dispositivo integral que combina patrullas uniformadas y de paisano para intervenir en los puntos con más reiteración de incidencias. El dispositivo contempla la coordinación con otros servicios municipales y se revisa periódicamente según la evolución de los incidentes y denuncias. Según los datos facilitados por el consistorio, la conducta más sancionada esta primera semana ha sido el consumo de alcohol en la calle:
- Consumo de bebidas alcohólicas en el espacio público: 357 (36%)
- Necesidades fisiológicas en la vía pública: 199 (20%)
- Venta ambulante no autorizada: 307 (31%) de las cuales son 226 actas por abandono de mercancía
- Degradación visual del entorno urbano: 64 (7%)
- Uso impropio del espacio público: 45 (5%)

Así, la nueva Ordenanza de Convivencia introduce una actualización de los importes sancionadores y agravantes, especialmente en casos de afectación grave al descanso o a la convivencia; mecanismos para agilizar el cobro a los infractores no residentes; un refuerzo de la pedagogía y la prevención, con informadores a pie de calle y campañas específicas, y medidas alternativas a la sanción en situaciones de vulnerabilidad.
Principales sanciones
La nueva ordenanza contempla sanciones por consumo de alcohol en la vía pública, con multas que pueden llegar hasta 1.500 euros en presencia de menores o en zonas con restricciones nocturnas. También se prohíben las rutas etílicas y la intensificación de la respuesta ante el ruido en áreas acústicamente tensionadas, con sanciones que pueden llegar hasta 3.000 euros. Si la Guardia Urbana sorprende a alguien orinando en la calle, el costo de la multa puede llegar hasta 750 euros si la infracción se comete en calles estrechas, zonas de ocio nocturno o ámbitos con baños públicos.
Por otro lado, los grafiteros están en el punto de mira. Hasta ahora, los autores debían pagar solo la multa, que puede oscilar entre los 100 y los 600 euros, pero con la nueva ordenanza los infractores deberán asumir los costos de la limpieza y los desperfectos ocasionados. Y se incorporan las conductas que vulneran la dignidad y libertad sexual en el espacio público, “con un régimen específico para estas situaciones”, dice el Ayuntamiento. Así, el exhibicionismo y las masturbaciones se pueden castigar con multas que oscilan entre los 750 y los 1.500 euros.

