El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha defendido este miércoles en el Congreso la expulsión de 600 cantantes del acto del Papa en la Sagrada Familia el pasado 10 de junio, asegurando que se llevó a cabo «por motivos de seguridad» y dentro de un dispositivo policial que califica de «extraordinario». Marlaska ha aprovechado su intervención para felicitar a los Mossos d’Esquadra y a la Policía Nacional por una actuación que, según ha dicho, se desarrolló con normalidad y sin afectar el desarrollo del evento. El ministro ha negado que el operativo vulnerara derechos fundamentales y ha remarcado que existía una prohibición expresa del decano del templo que impedía la presencia de símbolos o expresiones de carácter político durante los actos litúrgicos. “Quiero felicitar a la Policía Nacional y a los Mossos por un trabajo extraordinario que no se vio y que no alteró el evento”, ha afirmado.

Enfrentamiento político en el Congreso
Las declaraciones de Marlaska han llegado como respuesta a las intervenciones de la diputada de Junts, Marta Madrenas, y del diputado de ERC Francesc-Marc Álvaro, que han acusado a los cuerpos policiales de haber actuado de manera desproporcionada y de vulnerar el derecho a la libertad de expresión. Madrenas ha sostenido que la expulsión de los cantantes no respondía a ningún riesgo real, ya que “no había violencia, ni alteración del orden público ni ninguna amenaza de seguridad”. Según la diputada, los participantes solo ejercían de manera pacífica sus derechos. “Cuando se expulsa a ciudadanos por expresarse, se están restringiendo derechos fundamentales”, ha remarcado.
En la misma línea, Álvaro ha calificado la actuación policial de “extraña” y ha cuestionado que se considerara una amenaza la interpretación de un himno. “No está claro que quisieran boicotear nada, pero se les expulsó sin garantías”, ha dicho, poniendo en duda que se tratara de una actuación propia de una “policía democrática”.
