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La escuela decana de fotografía explora con el Ayuntamiento un traslado temporal para sobrevivir

El 2026 se perfilaba como un año difícil para la escuela de fotografía más antigua del Estado. El Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC) afrontaba el nuevo año con una cuenta atrás que lo obligaba a dejar antes del próximo 30 de septiembre la que había sido su sede desde su fundación en 1972. Con el inicio de las obras que afectan al antiguo edificio de residencias de la Escola Industrial, la institución se quedaría sin espacio, viéndose forzada a encontrar una ubicación alternativa donde poder trasladarse para continuar con su actividad. Las primeras conversaciones con la Diputación de Barcelona -propietaria del recinto- no llegaron a buen puerto y la escuela enfrentaba los últimos meses en su sede histórica con una incertidumbre total respecto al futuro y a su supervivencia.

La situación llegó a ser tan delicada que desde la dirección se inició el pasado verano una campaña para presionar a las diferentes administraciones públicas con el objetivo de garantizar un “futuro digno” para la asociación. «La Diputación nos ha comunicado que no cuenta con nosotros para el futuro y no podremos volver. Esto nos pone en una situación muy difícil porque no nos han dado una alternativa concreta […]. Se trata de conservar el patrimonio fotográfico catalán, respetar el trabajo hecho a lo largo de más de 50 años en favor de la formación de los profesionales del sector de la fotografía y de apoyar a una institución sin ánimo de lucro, con voluntad de servicio público, que ha colaborado de manera definitiva en promocionar la fotografía como un hecho cultural de primer orden», señalaba el actual director del IEFC, Josep Maria de Llobet, en un comunicado. La misiva iba acompañada de un manifiesto refrendado por varias voces autorizadas del sector que reconocen la entidad como un referente europeo en la formación, la difusión y la preservación de la cultura y el patrimonio fotográfico del territorio catalán.

Vista aérea del recinto de la Escuela Industrial en una imagen de archivo / Eva Guillamet (Diputación de Barcelona)
Vista aérea del recinto de la Escuela Industrial en una imagen de archivo / Eva Guillamet (Diputación de Barcelona)

Dos alternativas municipales

Medio año después de estos primeros movimientos, el futuro de la escuela no parece tan negro e invita al optimismo. A pesar de que la cuenta atrás continúa vigente, la institución está en conversaciones con el Ayuntamiento de Barcelona para explorar un traslado temporal a unas instalaciones municipales. Según ha podido saber el TOT Barcelona, el consistorio ha puesto sobre la mesa de la dirección dos posibles ubicaciones alternativas que permitirían a la entidad continuar con su actividad mientras se alargan las obras en el recinto propiedad de la Diputación. La cesión de los espacios podría prolongarse varios años y garantizaría al IEFC un traslado en condiciones, manteniendo la oferta de formación actual. «No hay nada cerrado, pero ahora estamos un poco más tranquilos porque parece que podremos encontrar soluciones«, apunta en declaraciones a este medio Llobet, quien se muestra optimista y agradecido con la buena predisposición del ejecutivo barcelonés, con quien llevan meses hablando.

En paralelo a las conversaciones con el Ayuntamiento, la dirección de la institución mantiene las negociaciones con la Diputación de cara a un medio y largo plazo. Esta interlocución es «positiva y proactiva«, pero aún no se ha concretado en ningún acuerdo al respecto. Cabe recordar que el ente ha incluido el antiguo edificio de residencias de la Escuela Industrial en el proyecto del centro de investigación La Industrial +, una iniciativa que prevé impulsar un eje de innovación con nuevos equipamientos, más de 33.000 metros cuadrados para la investigación más de 800 profesionales. En el marco de esta transformación también se prevé el acondicionamiento del Paraninfo para que funcione como centro de reuniones, así como la creación de un Centro de Interpretación de la Escuela Industrial, la instalación de placas solares o la habilitación de 16.000 metros cuadrados de verde urbano con nuevos ejes peatonales.

Lucha por la profesionalización y el patrimonio fotográfico

El Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya fue fundado en 1972 por Miquel Galmes i Creus (1937-2015), que fue director hasta 2012 y presidente hasta 2015. Actualmente, la presidencia recae en Eduard Bertran y la dirección en Llobet. Desde que se conoció esta situación límite que vivía la entidad, muchas voces autorizadas del sector se han posicionado para pedir una solución. Reconocen el papel del IEFC a lo largo de más de medio siglo de historia en la profesionalización del sector, construcción de un patrimonio fotográfico colectivo y fomento de un pensamiento crítico y creativo alrededor de la imagen.

«Queremos hacer un llamado a las instituciones -y muy especialmente a la Diputación de Barcelona- para que mantengan y refuercen su apoyo al IEFC, en reconocimiento de su trayectoria y su función pública al servicio de la cultura y la educación. Su continuidad y estabilidad son hoy una responsabilidad compartida. Por eso, desde este amplio consenso del sector fotográfico, pedimos que se garanticen las condiciones necesarias para que el IEFC pueda continuar desarrollando su labor con garantías, ambición y reconocimiento institucional», se podía leer en el manifiesto que acompañaba aquel primer comunicado de la dirección.

Uno de los cursos que se imparten en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC), la escuela de fotografía más antigua del Estado / IEFC
Uno de los cursos que se imparten en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC), la escuela de fotografía más antigua del Estado / IEFC

Protecciones patrimoniales que se quedan cortas

Más allá de la situación de la escuela de fotografía, la Diputación también tiene otra patata caliente precisamente en la transformación que proyecta para el viejo recinto fabril. El conjunto cumple los requisitos para ser declarado como un bien cultural de interés nacional (BCIN), pero el informe que permitiría avanzar con la protección patrimonial está en punto muerto. Fuentes de la Agencia Catalana del Patrimonio Cultural consultadas por el TOT Barcelona el pasado agosto apuntaban que el estudio está «en programación«, como también lo están otros análisis que se han «priorizado por urgencia«. Las mismas voces indicaban que la Escuela Industrial ya tiene “diversas protecciones específicas, patrimoniales y urbanísticas” que controlan las «actuaciones que se pueden realizar», en referencia a la catalogación como bien cultural de interés local (BCIL) de la que goza el conjunto.

Ahora bien, esta protección no se aplica para las actuales zonas verdes y los espacios vacíos del recinto, que podrían desaparecer. De hecho, según alertan varias entidades vecinales, ni la catalogación del conjunto como BCIL garantiza paradójicamente la preservación íntegra del conjunto, ya que esta no prevalece ante modificaciones del Pla General Metropolità (PGM) de 1976. Uno de los casos recientes más paradigmáticos es el del antiguo cine Comèdia. Ha acaparado titulares después de que precisamente un cambio del PGM aprobado por el Ayuntamiento haya dado vía libre al Museo Thyssen para aumentar desmesuradamente la volumetría erigirse hasta nueve plantas y agotando el techo permitido a pesar de tratarse de un inmueble también protegido como BCIL.

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