Rosalia es una de las protagonistas de la semana en Barcelona debido a que ofrece cuatro conciertos en el Palau Sant Jordi para presentar el espectáculo Lux Tour. La cantante de Sant Esteve Sesrovires mantiene un idilio con Barcelona y suele ser habitual que se deje ver por la ciudad, por ejemplo en bares o restaurantes y en el Spotify Camp Nou, ya que es una gran aficionada del Barça. A finales del año pasado, Rosalia fue a comer a una bodega centenaria de Barcelona, la Bodega la Palma, con riesgo de «supervivencia», en palabras de su propietaria, Judit Giménez, junto con Albert Rial, porque tiene abierto un expediente municipal desde hace cinco años.
“Ayer, en la Bodega la Palma, tuvimos una visita muy especial. Vino Rosalia. Y nosotros no pudimos evitar hacernos una foto con esta artista”, explicaban los propietarios de la bodega del barrio Gótico en una publicación en Instagram hace dieciséis semanas. La artista también se dejó caer por el Bar Bocata de Gràcia, uno de los establecimientos de moda en la ciudad. Durante la campaña electoral a la presidencia del Barça, fue en Joan Laporta y para la reapertura del estadio blaugrana, el local organizó una marcha con bocadillo y bebida gratis desde Casa Seat.

El primer traspaso es de 1909
El problema de la Bodega la Palma, como otros bares históricos de la ciudad, es que tiene abierto desde 2021 un expediente municipal que les impide funcionar con normalidad y afrontar el futuro con garantías, explicó Judit en una entrevista con el TOT. El Ayuntamiento les dijo que no tenían permiso de cocina, pero lo cierto es que en la Bodega la Palma lleva más de un siglo sirviendo comidas y bebidas. «El primer traspaso documentado es de 1909», desveló Albert Rial. En tiempos de la alcaldesa Ada Colau, el consistorio les pidió que hicieran un estudio histórico del local para arreglar la situación. Pero han pasado cinco años y el expediente continúa abierto. “La supervivencia se hace muy difícil. La bodega está en riesgo”, reiteró la propietaria.

ERC pide crear una normativa nueva o cambiar la actual
Según ERC, bares y restaurantes emblemáticos y singulares de la ciudad deben adecuarse a una normativa que está muy lejos de cuando empezaron a funcionar, dijo el concejal republicano Jordi Coronas. En opinión de ERC, no se puede tratar a todos los negocios por igual y es necesario rehacer la regulación actual o crear una nueva para que todos estos establecimientos puedan adecuarse. Hace un año, el Ayuntamiento aprobó, a instancias de ERC, que los locales pudieran adecuar sus licencias de actividad económica. La razón es que son parte del «patrimonio tangible e intangible de la ciudad» y deben poder mantener «la esencia» y garantizar la continuidad y «el relevo generacional”. Pero poco se ha movido.
El caso de la Bodega la Palma no es único. ERC está intentando elaborar una lista porque puede haber muchos locales afectados. Por ejemplo, el distrito de Sants-Montjuïc dictó recientemente una orden de precinto contra la Bodegueta de Cal Pep de Sants, que data de 1927. En cuatro años, la bodega ha sufrido inspecciones y ha recibido multas por valor de 4.000 euros. Finalmente, se salvó del precinto, pero tuvo que retirar la cocina.

