Comerciantes de Sant Antoni han iniciado una campaña para intentar proteger un símbolo del barrio. Se trata del reloj que hay en la fachada de la antigua tienda de ropa de hombre Confeccions El Rellotge. El comercio, especializado en vaqueros, camisetas y complementos, ya está cerrado y, recientemente, se ha alquilado. Pero la entidad Sant Antoni Comerç, con su presidente al frente, Jordi Arias, quiere que el reloj emblemático se preserve.
Arias explica a TOT Barcelona que trasladaron la petición al distrito del Eixample y desde allí se les derivó al área de Patrimonio. Fuentes municipales consultadas por este medio indican que a finales de mes hay prevista una reunión de Patrimonio en la que se tratará este tema y se decidirá qué se hace.
Aún funciona
El reloj aún funciona y está situado en la fachada de la calle Comte de Borrell, 89, cerca de la supermanzana que se construyó al lado del mercado de Sant Antoni. La preocupación de la entidad de comerciantes es que el nuevo inquilino -que no ha trascendido quién es, pero podría ser una clínica dental, según Arias- pueda acabar quitando el aparato antes de que el Ayuntamiento se pronuncie.
Según ha podido comprobar el TOT, a través del anuncio de la inmobiliaria Siglo XXI, el local estaba para alquilar por 3.750 euros al mes. El comercio tiene una superficie de 226 metros cuadrados.
Un negocio centenario
La historia del negocio se remonta a hace un siglo aproximadamente. La madre de Evarist Sender abrió en los años 20 del siglo pasado un puesto en el mercado de los Encants de Sant Antoni. Evarist, que fue uno de los fundadores de Sant Antoni Comerç, se hizo cargo del negocio y abrió una tienda, primero en la calle de la Riera Alta, y posteriormente, en la calle del Comte de Borrell en 1982.

El reloj se colocó en la fachada del establecimiento ese año. «Evarist pensaba que si ponía un reloj llamaría la atención del resto de tiendas y se convertiría en un símbolo del barrio. Desde 1982, marca las horas de Sant Antoni», comenta Arias.
¿Un Pequeño Paisaje de Barcelona?
Una de las opciones que contemplará el Ayuntamiento es convertir el reloj en un Pequeño Paisaje de Barcelona, elementos simbólicos de valor paisajístico e histórico que evocan otras épocas de la capital catalana. Entre otros, lo son el termómetro de Cottet, el grumete del mercado del Ninot, el búho de la Diagonal o la escultura del gato de la plaza de los Países Catalanes, ahora desaparecida.
En caso de que el Ayuntamiento no aceptara preservar el reloj, Sant Antoni Comerç tiene previsto un plan B. El titular de una joyería-relojería del barrio está interesado en quedárselo. Pero Arias piensa que lo ideal es que el reloj se quede en la misma fachada en la que se instaló hace 44 años.

