Que us bombin a tots! -Trias sonríe-, ¿por qué eligió esta frase?
Es una frase de indignación con gente que hace cosas que son anómalas, cuando uno es capaz de lo que sea para ser alcalde, que los otros son capaces de cualquier cosa para que no haya un alcalde que ellos dicen independentista. Y cuando hay otros que son capaces también de decir todas las mentiras del mundo para que el alcalde no sea Xavier Trias, que ellos dicen que es la derecha, escucha, que us bombin! Es una expresión coloquial. En mi casa se usaba mucho. Mi madre la usaba mucho. Es decir, es una expresión coloquial para decir a hacer puñetas, ¿no?
A usted le han acusado de burgués por emplear esta frase como desprecio a una clase trabajadora que pacta para parar a la derecha.
¿La clase trabajadora que ha pactado contra mí incluye al PP? O a los Comuns, que ya es la segunda vez que hacen una operación para impedir el paso al nacionalismo catalán, y concretamente al independentismo, y no por si es un alcalde de derechas, de izquierdas o de no sé qué. Ellos son colaboradores forzosos de esto. Colaboraron con el señor Valls y ahora con el PP. Queremos hacer un gobierno de progreso… pero a ver, para la señora Colau qué es progreso?
Ernest Maragall dice que el pacto que subscribió con usted habría dado lugar en un gobierno más progresista que los de Colau y Collboni. ¿Se siente cómodo con la afirmación?
Sí, porque lo que ha hecho la señora Colau en el gobierno estos últimos cuatro años no es progreso. Intentar parar la economía de este país no es ser progresista. La actividad económica tiene que repercutir en el bienestar de la gente, y para la gente que es socialdemócrata, la economía tiene que repercutir directamente en el bienestar de la gente. Y se tiene que repartir entre los que tienen menos. Pero en la Barcelona del 2023 los barrios más pobres son más pobres. Hay más sin techo que nunca. Y otra cosa, Colau ha hecho cosas que estéticamente me gustan, pero que son un error, como convertir la calle Consell de Cent en una calle de élite. Es estéticamente magnífico, pero ha pasado lo que todos sabíamos, ha aumentado el precio de los alquileres y expulsa los vecinos. ¡Si lo hubiera hecho yo, dirían que Trias es de derechas! Pues mira por donde que la señora Colau ha hecho una cosa que es muy, muy, muy de derechas con la Supermanzana.
Precisamente Ada Colau se llevó el silbido más fuerte del pleno cuando justificó por qué no le quería a usted de alcalde. El 3%. Este argumento incordió a mucha gente, sobre todo porque usted fue víctima de la Operación Cataluña y en 2015 Colau hizo campaña contra usted con la supuesta cuenta corriente falsa. ¿Cómo lo vivió?
A mí no me sorprendió. Siempre funciona igual. Ella actúa en clave electoral siempre y no sabe distinguir que estaba en un pleno de investidura. El otro día no era un día por hablar del 3%, pero del 3% se puede hablar, porque yo entiendo que la oposición quiera hablarlo, y lo podemos hablar. Pero aquel día no tenía sentido. Ahora bien, es el estilo Colau, que utiliza y repite argumentos que en muchos casos son falsos o no tienen la fuerza suficiente.

¿Diría que al pleno de investidura de sábado se acabó de romper algo en la política barcelonesa, en cuanto a las formas, pero también en la manera de hacer política?
La cordialidad no es lo que define a la señora Colau, ni ahora ni nunca. No acostumbra a ser cordial con su gente, no es cordial con los adversarios, los buenos somos nosotros y los otros son los malos. Y punto. Pero no es el planteamiento del resto. Con otros es verdad que con el resultado final de estas negociaciones se ha creado una situación en la que se ha roto mucho la relación de confianza de unos con los otros. Esto es evidente. A mí me costará mucho volver a confiar en Collboni y Sirera, pero seremos cordiales y educados. No puedo decir lo mismo de Colau. En todo caso, no puedes vivir enfadado todo el día, y el problema lo tienen ellos, que no saben qué cara poner porque saben que no han estado bien. Yo estoy muy tranquilo.
¿Diría que después del sábado, vistos los pactos especialmente de los Comuns con el PP para parar al ganador, mucha gente habrá quedado decepcionada de los políticos y de las elecciones?
Cuando pasan estas cosas, la gente deja de creer en la política. Si los partidos hacen lo que les parece después, ¿por qué tenemos que ir a votar? ¡Pues esto es un desastre! Yo digo a todo el mundo que no dejen de ir a votar.
¿Si Colau Collboni hubieran dicho en campaña que si hacía falta, pactarían con el PP para frenar al independentismo, habría sido diferente a pesar de que usted, efectivamente, no fuera alcalde?
Totalmente, eso sí que sería ético, enseñar las cartas. Pero Colau y Collboni no han parado de mentir, y en el caso de los Comuns, han hecho hacer el ridículo más grande del mundo a Jordi Martí.
¿Ya ha hablado con Jaume Collboni?
Sí, me ha llamado. Quiere hacer una ronda de contactos, y supongo que quería ver si estoy muy enfadado. Lo estoy, pero mis obligaciones son hacer que la ciudad funcione, y si el alcalde me llama, me pongo al teléfono, si quiere que nos reunamos, nos reuniremos, si quiere pactar cosas razonables, las pactaremos. Y si hay cosas que no nos gustan, le daremos toda la leña que podamos.
Y entre las 4 y las 5 de sábado, ¿le llamó para decirle que tenía ligado el pacto?
No, a pesar de que nos habíamos prometido que si uno de los dos cambiábamos de opinión nos llamaríamos. Ni Collboni ni Sirera cumplieron con su palabra.
En todo caso, ¿cómo se capitaliza políticamente este acuerdo entre Junts y ERC?
Era un buen acuerdo de gobierno, y de entrada, creo que parte de este acuerdo tendrían que ser líneas de colaboración que tendríamos que tener con Esquerra Republicana mientras estemos en esta situación de oposición. Sería bonito que hiciéramos esto. Hemos quedado con Ernest que nos reuniremos los equipos e iremos explorando maneras de colaborar y de presentar iniciativas y para impulsar cosas que teníamos acordadas entre nosotros. Esta es una vía, y la otra vía más abstracta, pero que es muy importante: Ernest y yo tenemos que demostrar a nuestros partidos que el buen entendimiento es posible. Esto es más complejo, lo reconozco.
Ahora mismo, ERC y Junts pasan por un mal momento de la relación, después de la rotura del gobierno el octubre de 2022. ¿Usted plantea que Barcelona intente recoser el movimiento?
Es verdad que es complejo, pero no es matemático, es decir, dos y dos no son cuatro en todas partes… Este acuerdo con ERC ha sido posible en buena parte por la buena sintonía mutua que hemos tenido Ernest y yo. Por lo tanto, el mensaje sería: sabed que sería bueno ir juntos y entendernos si es posible. Mirad a mi partido, Junts per Catalunya, el PDeCAT, Demòcrates, y Moviment d’Esquerres vamos juntos y resulta que ganamos las elecciones. Pues nos tendría que servir de algo, esto es una lección importante.
¿El acuerdo Trias-Maragall tendría que ser ejemplo en el ámbito de país?
Es una manera de hacer que es posible y que demuestra que nos podemos entender. Es evidente que los objetivos económicos y sociales que puede tener Esquerra Republicana y Junts per Catalunya no son los mismos. Mi modelo económico no es el mismo que el de ERC, pero esto no impide que podamos colaborar muchas cosas, que podamos tener muchos puntos de encuentro que nos permitan ir juntos. Tenemos que ser capaces de explorar y ponernos de acuerdo en aquellas cosas con que podemos tener una buena colaboración. El caso de Barcelona ha sido muy claro, fuimos capaces de marcarnos unas líneas estratégicas de colaboración entre la candidatura de Trias per Barcelona, que era la suma de varios partidos y Esquerra Republicana, y hemos demostrado que éramos capaces de entendernos.
El factor humano ha estado clave en este acuerdo. ¿Qué les diría a los líderes independentistas del país sobre este acuerdo?
Que reflexionemos todos y que entendamos que la manera positiva de hacerlo no es fijarse en los desacuerdos sino buscar acuerdos. El mundo soberanista tiene la obligación de entenderse. Digo soberanista porque hay diferentes matices. Todo queremos la independencia, pero probablemente la estrategia es diferente. Hay gente que cree que es posible ahora, otras que es un camino largo, pero el que es seguro es que no tener estrategias comunes da ventaja a los otros. Si no tenemos maneras de entendernos nosotros, a nuestros adversarios los damos ventaja.
¿El socio prioritario de Junts tiene que ser ERC?
No únicamente. Todo el mundo sabe que mi voluntad era un acuerdo amplio con ERC y el PSC.

¿Después del acuerdo del PSC con el PP y los Comuns, cambia esta perspectiva? Por ejemplo, si hablamos de la Diputación de Barcelona.
Uno no puede vivir de la rabia o del rencor. Lo que ha pasado ya está, pero sabemos que siempre que puedan nos harán la zancadilla. Porque hay algunas fuerzas que creen que atacar Cataluña los da votos. El que ellos no pueden tolerar es que el alcalde de Barcelona sea un senyor nacionalista, un señor que si hay un referéndum votará siempre independencia. Esto no lo pueden soportar.
Pero le he preguntado si lo que ha pasado invalida un pacto a la Diputación con el PSC en este mandato.
Esto lo tiene que decidir el partido.
Usted ha dicho que era una alma libre. ¿Pues que haría esta alma libre a la Diputación?
Este tipo de cosas dependen mucho del interlocutor que tienes. ¿Por qué ha sido posible el acuerdo con ERC? Pues ha estado posible por Ernest. Y esto quiere decir que hay personas que te dan su palabra la cumplen y hay otras que no la cumplen. Hay personas que a mí me han demostrado que cumplen la palabra.
Ernest Maragall i Xavier Trias no son ahora hombres de partido, son, justamente, dos voces suficientemente libres. ¿Esto ha facilitado también el acuerdo más allá de la vertiente humana?
Yo siempre he sido aparato de partido -sonríe-, pero sí, ahora los dos estamos libres. Es probable que este factor también haya influido.
Visto que en 2019 se valló el paso a Ernest Maragall, que además ofrecía una política pactista con el Estado, ahora se impide gobernar a otro alcalde independentista y pactista, ¿qué tipo de alcalde tiene que presentar el independentismo para que Madrid deje que sea alcalde?
Esquerra y Junts es igual lo que presentemos. Si podan nos frenarán, aunque haya un candidato dispuesto a pactar lo que sea. El señor Maragall es una persona de paz, y yo también. Yo venía con una candidatura amplia y con la voluntad máxima de entendimiento. Pero a ellos les da igual, solo piensan en el ‘Todo miedo la patria’, por dios, por la patria y por el rey. No hay nada más.
El PSC ha pactado ahora con el PP. Pero hace 40 años, las juventudes socialistas repartían pegatinas a las municipales de 1983 en que se decía «Si ‘Trias’ Trias, traga Fraga»…
Le podrá dar rabia o no, pero el señor Collboni es alcalde gracias al PP. Han pasado 40 años, pero no ha cambiado nada. El gran fracaso de la transición es que la ensambladura de las nacionalidades históricas no está resuelta, no funciona bien y no hay un reconocimiento. Por eso continuamente se pone en crisis la situación lingüística de nuestro país, vendiéndolo como un atentado contra el derecho a hablar castellano. La gente todavía no ha entendido que hubo un 23F. Un golpe de estado que no es que Tejero estuviera loco, esto lo organizó un partido y unos poderes del Estado que no estaban de acuerdo con la configuración de un estado autonómico, y esto acabó con una Loapa. Y esto todavía se mantiene. Y la gente se olvida que nos recortaron el Estatuto
¿Y qué se tiene que ir a hacer, a Madrid?
Si fuera yo el cabeza de lista del 23-J iría con el mensaje de que cada día tenemos que conseguir menos dependencia. Desde hace dos décadas, cada vez somos más dependientes, vamos haciendo déficit y el Estado nos acaba arreglando dejándonos dinero con el FLA, pero nos están haciendo cada vez más dependientes y le debemos más dinero. Esta tendría que ser nuestra obsesión primera, pararlo, y después tener una finalidad superior, la independencia. Pero ahora mismo, la prioridad tiene que ser depender cada día menos del Estado y no a la inversa, como pasa ahora.

Es decir, ¿en Madrid hay que ser pactista?
Tenemos que hacer pactos o enfrentamientos inteligentes. A veces haces un pacto y parece que te humillas, pero tiene que ser un pacto que convierta tus intereses en absolutamente legales y necesarios para que el país siga adelante.
Pero ahora el PSOE y los Comuns llamarán a votarlos como condición para parar la derecha y la extrema derecha, a pesar de haber pactado en Barcelona con el PP. ¿Qué posición tiene que tomar el independentismo?
Es muy claro: en Cataluña, al votar PP y socialistas, ya sabemos qué pasa. Son gente que van contra nosotros, nos humillan. ¿Han dejado que yo sea alcalde como ganador de las elecciones? Pido a la gente que vote con coherencia, no se tiene que votar ni PP ni socialistas, porque está clarísimo que hacen cosas que no son del interés de Cataluña, son del interés de una parte del Estado que quiere mantener esta situación de contraposición contra Cataluña, de inventarse cosas, de decir mentidas…
¿Usted podría votar a Ernest Maragall en el Senado?
Votaré a los míos. Pero a mí me han pasado cosas en la vida como que, siendo de Convergència, voté a Josep Benet -en 1977 fue el senador más votado en todo el Estado con Entesa dels Catalans-, pero ahora no estamos en un momento como aquel. Entonces empezábamos un camino, y él era una persona muy especial, muy por encima de los partidos, un fuera de serie.


