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Jordi Martí Galbis: «Las políticas de vivienda de los últimos doce años han sido un fracaso»
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Jordi Martí Galbis (Barcelona, 1961) es el presidente de Junts per Barcelona en el Ayuntamiento y candidato de la formación para las municipales del 23 de mayo de 2027. Concejal desde 2011, formó parte del gobierno de Xavier Trias (2011-2015) como edil de Presidencia y Sants-Montjuïc. Mano derecha de Trias durante años, tanto en la Generalitat como en el consistorio, asumió el liderazgo del grupo municipal con la salida del exalcalde en julio de 2024. Martí Galbis se impuso en unas primarias internas para elegir al candidato en las que no era el candidato de la dirección nacional.

La actualidad manda. ¿Qué valoración hace de la convocatoria de las elecciones españolas por parte de Pedro Sánchez?

Una de las cosas más destacadas de la convocatoria electoral es que al menos, hasta el domingo de las elecciones, el 29 de noviembre, nos ahorraremos la publicidad y la propaganda institucional con los colores del PSC y el PSOE, con la que nos inunda Jaume Collboni y su gobierno por tierra, mar y aire. No me ha gustado la primera reacción de Collboni, porque en lugar de hacer de alcalde, hace de palmero de Pedro Sánchez. Ya no nos engañan. En Barcelona, ya sabemos cómo se las gastan estos políticos que proclaman las dos Españas. La realidad es que después pactan, PSOE y PP, para hacer a Collboni alcalde para bloquear el paso a quien ha ganado las elecciones. En Cataluña y en Barcelona, el debate de aquí al 29 de noviembre estará entre las formaciones que dependen de los intereses de sus hermanos mayores en Madrid y que nunca cumplen con nuestro país, o de los que como Junts per Catalunya tenemos solo la defensa de los intereses de los catalanes y los barceloneses en la base de nuestro proyecto político.

Los últimos días, las lluvias han tenido afectaciones importantes en Barcelona. Parece evidente que hace falta reorientar algunas inversiones.

Lo primero que quiero hacer es enviar un mensaje de apoyo a todos los vecinos y vecinas que han sufrido las consecuencias, y un agradecimiento al trabajo de los servicios públicos: los Bomberos, la Guardia Urbana, los Mossos d’Esquadra, personal del transporte público de la ciudad, servicios de limpieza y de emergencias. Ahora, tenemos que estar al lado de los afectados y poner todos los recursos para reparar los daños lo antes posible. Pero hay que ponerse a trabajar desde ya en la necesidad de plantear cambios importantes en las políticas municipales para enfrentar estos tipos de episodios que nos llegan debido al cambio climático. Hay que reorientar inversiones. No puede ser que por mucho que llueva, se tengan que detener las líneas de metro, que se inunde la ronda de Dalt o que se inunde casi de forma permanente el Hospital de la Vall d’Hebron.

Tres meses después de las primarias, ¿ha recibido ya el apoyo de la dirección de Junts?

Sí, plenamente. Desde el mismo día en que se hicieron públicas las primarias, el secretario general -Jordi Turull- anunció que todo el partido y él estarían al lado del candidato. Ya estamos trabajando codo a codo.

¿Ha hablado con el presidente Carles Puigdemont desde las primarias?

Tuvimos un contacto cuando me felicitó después de las primarias y ahora estamos pendientes de su regreso.

¿Qué efecto puede tener el regreso del presidente Puigdemont para las municipales?

El hecho de que no haya venido desde el minuto cero de la aplicación de la ley de amnistía es una grave injusticia. Cuando él regrese, que esperamos que sea en los próximos días, será un gran revulsivo para Junts en toda Cataluña. Nos dará muchos ánimos y calor y nos ayudará a sacar adelante el proyecto.

Jordi Martí i Galbis, en su despacho del Ayuntamiento, la semana pasada / Jordi Play

Puigdemont ha dicho que quiere recorrer Cataluña. ¿Se implicará en las municipales?

Desconocemos cuál será su papel concreto, pero es evidente que cualquier papel que pueda hacer por Barcelona o con Barcelona será positivo. Pero yo, personalmente, desconozco cuál será su agenda. Estamos esperando y deseando su regreso.

¿Qué papel espera del alcalde Xavier Trias?

Xavier Trias es una persona a la que quiero y ha sido el mejor alcalde de la ciudad, junto con Pasqual Maragall, y estará a disposición de la candidatura. Es una persona que está a disposición de la ciudad y estará a nuestro lado en cada momento que pueda estar disponible. Lo tendremos muy cerca durante la campaña.

¿Tiene previsto que pueda tener un número simbólico en la candidatura?

Sí, ofreceré a Xavier Trias que cierre la lista electoral de Junts para las municipales.

En las primarias compitió con Jaume Alonso-Cuevillas, Pilar Calvo y Glòria Freixa. ¿Hay alguna posibilidad de que alguna de estas personas se incorpore a su candidatura?

Esa es mi voluntad. Cuando tuvimos el resultado de las primarias, me presenté como una persona de consenso y de equipo. Es lógico que alguna o algunas de estas personas acaben incorporándose a la candidatura.

¿Pilar Calvo puede ser la número dos de la lista?

Ahora no estoy en disposición de avanzar esa información porque aún no la tenemos planteada ni decidida. Una vez pase el acto del 7 de octubre -con el que Martí Galbis comienza la precampaña-, me pondré a pensar cuál debe ser la orientación de la futura lista electoral.

¿Tiene constancia de que alguno de los concejales actuales no continuará además de Victòria Alsina que ya lo ha dicho?

Tampoco quiero avanzar alguna posible baja, que se pueden producir. En el tránsito hacia una nueva etapa, habrá incorporaciones y también habrá alguna baja o bajas producidas por la voluntad del compañero o compañera. No tenemos cerradas qué bajas pueden haber. En cualquier caso, será una lista renovada y con un fuerte componente de experiencia de la gente que hay.

¿Será una lista de partido o también habrá gente de la sociedad civil?

Nos gustaría contar con algunas personas que no fueran militantes. No siempre es fácil concretarlo, pero nos gustaría continuar abiertos a la ciudadanía. No descarto la incorporación de alguna persona de fuera.

Las encuestas no dan unos resultados buenos ahora mismo a Junts. ¿Cuál es la causa? ¿Cree en esas encuestas?

Las encuestas a ocho meses vista no son una aproximación real. Es la fotografía de un día, y a ocho meses de las elecciones, no les quiero dar demasiada importancia. Las encuestas nunca nos favorecen y a veces acabamos ganando las elecciones. Ganamos en 2011 y 2023, y las encuestas no nos daban ganadores. Creo que las cosas irán cambiando. Hay una cuestión de notoriedad y conocimiento. Soy un candidato nuevo como cabeza de lista, con un grado de conocimiento relativamente bajo, y este grado de conocimiento se irá incrementando a medida que la precampaña avance. Habrá un momento en que mi notoriedad ayudará a que los resultados puedan ser mejores. Auguro que en futuras encuestas los resultados serán mucho mejores.

¿Le preocupa la posible irrupción de Aliança Catalunya con fuerza en el Ayuntamiento?

Es una incógnita saber a ocho meses de las elecciones cómo puede acabar esta formación política. Y otras. Puede ser que entren otras fuerzas de extrema izquierda o no. Ahora, lo que hay es una tendencia general en Europa, el estado, Cataluña. Y estas tendencias debemos ver si se confirman o se rectifican. Estoy convencido de que en ocho meses estas formaciones extremas, unas y otras, cometerán aún más errores de los que están cometiendo. Todo se irá poniendo en su lugar. En cualquier caso, no nos da miedo. Nos vemos con fuerzas para obtener un resultado muy bueno. Incluso, aspirar a ganar.

¿Es posible un pacto con Aliança Catalana?

No hablaré de alianzas de ahora hasta el 24 de mayo de 2027. No tengo ningún interés. Nosotros vamos a hacer una gran campaña, a obtener unos buenos resultados y, si es posible, a ganar. Hablar de alianzas es una cuestión tan etérea y volátil que no me aporta nada.

¿Cuáles son sus tres prioridades para Barcelona si es alcalde?

Barcelona tiene graves problemas de toda índole. Si fuera alcalde daría un mensaje optimista, de ilusión y capacidad para revertir la situación en términos generales. Lo primero que haría es que la gente que vive y trabaja en Barcelona pueda tener esperanzas e ilusión con que puedan quedarse a vivir en la ciudad. Podemos hablar de muchos problemas y soluciones, pero si la gente que vive, trabaja y tiene un sueldo no puede permitirse el lujo de pagar un alquiler o una hipoteca… Mi intención, en primer lugar, es poner las bases, para que la mayor parte de las personas que viven aquí puedan hacer suya la ciudad. En segundo lugar, quiero que Barcelona sea de la gente. Quiero poner a los barceloneses en el centro de la acción de gobierno. En estos momentos, tenemos muchos eslóganes, sueños de futuro, muchas transformaciones urbanísticas hasta 2035, pero la gente no siente suya la ciudad. Tenemos que poder vivir en Barcelona y sentirla nuestra, desde el punto de vista de la limpieza, la seguridad, el civismo, la convivencia… Y en tercer lugar, tenemos que dar soluciones concretas y reales. Ahora hay mucha desesperanza en la gente. Se deben dar soluciones concretas para la vivienda, la seguridad, para el pequeño comercio, los profesionales y los emprendedores, que pagan impuestos y no tienen los servicios, mejoras en el transporte público… Se deben dar soluciones a los problemas del día a día que no funcionan.

Estamos en medio de una nueva crisis de la vivienda. Es un problema que se arrastra desde hace años. ¿Qué soluciones propone Junts en Barcelona?

En Barcelona, el ámbito competencial es el que es. Hay leyes que se aprueban en el Parlament y otras en el estado. En Barcelona, lo primero que debemos hacer para solucionar el problema de la vivienda es admitir que las políticas que se han hecho los últimos diez o doce años han sido un fracaso. Si no tienes un buen diagnóstico como punto de partida, podemos continuar haciendo unas políticas públicas equivocadas. Quiero dejar atrás de todas todas lo que se ha hecho la última década. Tenemos que cambiar las recetas y tenemos que trabajar con la máxima colaboración entre los ámbitos públicos y privados. Tenemos que hacer un gran pacto de ciudad y de país para que todos los operadores públicos y privados vayamos en la misma dirección, con un pacto de lealtad orientado a incrementar la oferta. Todo lo que no implique incrementar la oferta no saldrá bien. Necesitamos movilizar suelo para construir y hacer promociones con un acuerdo público-privado. También es necesario agilizar las licencias. No puede ser que estemos un año de media para dar las licencias de obras de los planes urbanísticos. Tenemos que bajar la presión fiscal asociada a la compraventa y en los alquileres, en algunos aspectos. Tenemos que hacer una serie de cosas diferentes de las que se han hecho estos últimos tiempos, con mucha inversión pública. Hay que replantear la reserva del 30%. El pacto de ciudad y de país lo tenemos que hacer a veinte o treinta años vista. No podemos estar pensando que solo con un mandato se hará. En resumen, hay que construir más desde la colaboración público-privada, reducir carga impositiva, facilitar el acceso a la vivienda a la gente joven y vulnerable y proteger al pequeño propietario. El pequeño propietario, en estos momentos, está en cuestión. Nadie pondrá propiedades para alquilar si no está incentivado, protegido y no hay seguridad jurídica.

En Barcelona, hay una oferta muy baja de pisos públicos en comparación con otros países europeos. ¿Por qué se construyen tan pocas viviendas públicas?

Hay una cuestión de presupuesto y, por tanto, de prioridad política. Siempre se puede gastar un poco más de lo que se gasta. Después, hay una cuestión de burocracia. Cuando el alcalde dice que se pueden hacer de media hasta mil pisos cada año, por decir una cifra general, se está reconociendo la misma limitación de la maquinaria administrativa de la ciudad. Deberíamos poder hacer 1.500 o 2.000 cada año, desde el punto de vista de la promoción pública del Instituto Municipal de la Vivienda y Rehabilitación, y complementarla con la colaboración de los operadores privados, que pueden hacer 2.000 más.

Jordi Martí i Galbis, candidato de Junts a la alcaldía de Barcelona / Jordi Play

¿Hay suelo suficiente en Barcelona?

Hay suelo. No se ha agotado. Y también hay la posibilidad puntual de hacer alguna modificación puntual del planeamiento que permita, en algún punto de la ciudad, más periférico, evidentemente, poder tener más pisos de los que en estos momentos están previstos. Pero hay una cuestión de maquinaria municipal que se debe agilizar, y hay que ponerle recursos económicos, técnicos y de personal para hacer que de los mil pisos anuales se pueda pasar a 1.500 o 2.000. Con voluntad política se podría resolver.

La revisión de la normativa del 30%, que obliga a los promotores a destinar este porcentaje a vivienda social en los edificios nuevos o grandes rehabilitaciones, ¿está cerrada definitivamente este mandato?

Collboni ya hace mucho tiempo que decidió aparcar esta cuestión. Nosotros exploramos la posibilidad de una negociación con el objetivo de flexibilizar el 30%. Fue una voluntad transparente y real de arreglar este problema. Pero al final a Collboni, esta reforma del 30%, no le interesó. No le interesó estrictamente por interés electoral. No le interesaba arreglar este problema porque él no ganaba ni un voto más. No creo que se vuelva a abrir este mandato.

Usted habla siempre de flexibilizar el 30%, no de eliminarlo.

Sí, pero esta flexibilización no puede estar pendiente toda la vida. Si esto no se arregla en un tiempo breve, lo que está claro es que tendremos que optar por otras fórmulas.

¿Collboni vende humo con la eliminación de 10.000 pisos turísticos en 2028?

Sinceramente, Collboni nos engaña, no a nosotros, sino a la ciudadanía. En primer lugar, porque esas licencias de vivienda turística, si un día se revocan, que está por ver, pero si un día se revocan no solucionan el problema de la vivienda en Barcelona. No lo solucionarán. Ni de cerca, ni de lejos. Es más un anuncio propagandístico que una solución real al problema de la vivienda. Si se quiere hacer esto, revocar 10.000 licencias legales, es para contribuir a arreglar el problema del acceso a la vivienda. Entiendo, y Collboni lo sabe, que no es un tema estrictamente político de ideología de partidos, sino que hay un debate ciudadano entre expertos, del mundo profesional… Incluso el presidente del Colegio de Notarios ha explicado por qué las cosas pueden hacerse y por qué no pueden hacerse. Más allá de la problemática de contenciosos judiciales que pueda haber en el futuro, creo que ese no es el problema. El problema es que es un anuncio publicitario porque Collboni sabe que lo que no puede es ir a unas elecciones admitiendo el fracaso absoluto de sus políticas. Lo único que puede hacer es vender expectativas, no diré humo, sobre posibles medidas que palíen el problema de la vivienda. Pero eso no será así. Y se verá muy pronto, porque queda menos de un año para que haya un nuevo gobierno y se pueda ver qué se puede hacer y qué no. Lamentablemente, creo que es un anuncio que mucha gente se cree. Nuestro esfuerzo es hacer pedagogía, que así no se resolverá el problema de la vivienda. Son viviendas de uso turístico que tienen una licencia desde 2014. No ha habido incremento de viviendas turísticas desde 2014, hay una congelación desde 2014 y aun así el precio de la vivienda en estos últimos doce años se ha incrementado un 70%. ¿Qué impacto tienen esas licencias que están congeladas en el incremento del precio de la vivienda? Prácticamente, cero. Es una nueva operación de marketing de Collboni.

Se han llevado a votación unas ordenanzas fiscales que podríamos llamar fantasma. Más allá del incremento del recargo de la tasa turística a los cruceristas de escala. Se han rechazado y el gobierno ha decidido que no las volverá a tramitar. ¿Qué valoración hace?

La valoración es que es un fracaso político muy importante del alcalde Collboni. Ha sido incapaz de aprobar unas ordenanzas fiscales. No es un tema menor. Hemos tenido que poner toda la carne en el asador para aprobar el recargo a los cruceristas de escala, aquellos que están pocas horas en la ciudad. Creemos firmemente que es necesario que este tipo de turismo de cruceristas de escala que aportan poco valor puedan tener más presión fiscal en beneficio de la ciudad y que la recaudación se pueda destinar a la sostenibilidad y al cambio climático. También debe servir para que los barceloneses paguen menos impuestos.

¿Qué han acordado con el gobierno para apoyar el recargo?

Un plan de sombras, verde y fuentes públicas.

¿De qué presupuesto estamos hablando?

No hemos hablado. Se trata de unos ingresos extraordinarios y cuando se tengan se deberán pactar los programas concretos. Lo que hemos hecho es un planteamiento de cuáles son los ámbitos a los que se deberían destinar una parte de este incremento de impuestos que recibirá Barcelona. Habrá un incremento exponencial muy importante de la recaudación a través de este impuesto los próximos cuatro años.

¿Negociará los presupuestos municipales para 2027 con Collboni?

No creemos en el alcalde Collboni, no creemos en su manera de funcionar ni en sus prioridades políticas. Es un tema que ya tenemos decidido. Nosotros debemos plantearnos, y yo, como persona que quiero ser el alcalde de Barcelona, un programa electoral con unas prioridades políticas que permitan diseñar en el futuro un nuevo presupuesto que no tenga nada que ver con lo que hemos sufrido estos últimos años.

Lo que sí debería salir adelante es la aprobación definitiva del reglamento para dotar a la Guardia Urbana de pistolas Taser. ¿Se votará este octubre?

Está en manos del gobierno. Los planes iniciales eran, efectivamente, llevarlo este mes de octubre o noviembre, dependiendo de los trámites administrativos. El acuerdo está tomado con nuestro apoyo. Debemos lamentar que Collboni haya perdido un año. Les dijimos que hablaran y pactaran con los sindicatos de la Guardia Urbana el reglamento y no quisieron. Se enrocaron y no tuvimos reglamento [Junts votó en contra]. Ahora, sí que han hablado y han negociado. Esto hará que este otoño tengamos el reglamento aprobado, lo cual permitirá la licitación para hacer la compra.

¿Cuándo puede tener la Guardia Urbana las primeras pistolas Taser?

En 2027. Hay una licitación, una adjudicación y una formación básica a los agentes que tendrán el arma. Es verdad que el primer contrato será de pocas armas. Lo hemos criticado. Pero, en cualquier caso, ya las tendremos.

Si usted es alcalde, ¿cuántas pistolas Taser tendrá la Guardia Urbana?

De la misma manera que hay una pala detectora de armas blancas por patrulla -es algo que pedimos y fue una pequeña victoria a principios de mandato-, con las Taser también es necesario que cada patrulla disponga de una. Es evidente que de un día para otro no se pueden tener todas, pero sí que se debe hacer una distribución extensiva y progresiva de las armas. Por ejemplo, los jefes de turno y la UREP deben ser de los primeros en tenerla. Al final, el objetivo sería que todas las patrullas tuvieran al menos una Taser.

Martí Galbis, frente a un cartel de Junts, en el Ayuntamiento / Jordi Play

¿Qué valoración hace de la aplicación de la Ordenanza de Civismo?

Somos críticos y nos sabe muy mal ser críticos porque confiábamos en la aplicación de esta ordenanza que tiene el sello y el ADN de Junts y de mí mismo, como Jordi Martí. No se han cumplido las expectativas respecto al cumplimiento de la norma. Hemos sido críticos estas últimas semanas. Este incumplimiento generalizado de la ordenanza nos ha forzado, el último pleno de este septiembre, a presentar una proposición en la que denunciábamos la falta de aplicación de la norma en el barrio de Sant Antoni y la reprobación del alcalde como máximo responsable. Hay una continuidad en la degradación del espacio público. Hay un conjunto de acciones de ejecución de la ordenanza que no se cumplen. Creíamos que era una cuestión de la herramienta, que ya tenía veinte años antes de renovarla, pero parece que no es una cuestión de la herramienta, sino de la voluntad política del gobierno de hacerla cumplir o no.

¿Diría que Barcelona es una ciudad sucia?

Barcelona está más sucia de lo que debería estar, sobre todo en relación con el dinero que invertimos. Es uno de los contratos más importantes de la ciudad, alrededor de 400 millones de euros. Con lo que destinamos a limpieza y con las tecnologías que hay hoy en día, la ciudad debería lucir más. También es verdad que hay una parte de responsabilidad del incivismo de la gente. Es evidente. Pero también es evidente que la ciudad debería estar más limpia. Y hay lugares de la ciudad donde parece que el gobierno acepta que deben estar sucios. A veces, da mucho asco moverse por los barrios de Ciutat Vella. Hay suciedad de todo tipo. Suspendemos al gobierno en la gestión de la limpieza y el mantenimiento.

Collboni afronta un final de mandato con muchos conflictos laborales en el Ayuntamiento: Servicios Sociales, bibliotecas, guarderías. ¿No negocia el gobierno?

El gobierno está demostrando su incapacidad para llegar a acuerdos. Siempre hay conflicto laboral, si no son los Bomberos es la Guardia Urbana, y si no el funcionario de turno. Los conflictos aparecen. Lo que no puede ser es que haya un gobierno que pase meses y meses y sea incapaz de llegar a un acuerdo. Lo que piden los colectivos, en este caso bibliotecarios y funcionarios de Servicios Sociales, no son imposibles. No están pidiendo cosas que sean incumplibles. Con el presupuesto que tiene el Ayuntamiento, debería ser capaz de llegar a un acuerdo con cierta facilidad. Con las formas, el gobierno también suspende. Después de meses de conflicto laboral, no puede suspender una reunión pocas horas antes con los bibliotecarios sin dar explicaciones.

¿Diría que con el pregón de la Mercè de este año, hecho por Antoni y Meritxell Falgueras del Celler de Gelida, el gobierno ha querido blanquear las políticas escasas que se han puesto en marcha este mandato a favor del comercio de proximidad y de barrio y de los establecimientos históricos? No paran de cerrar negocios.

Estoy de acuerdo con este planteamiento. Llevamos muchos meses, por no decir todo el mandato, hablando con el tejido comercial de la ciudad y el común denominador es la queja y la decepción respecto al trato que reciben del gobierno municipal. Ha habido una cosa que se ha intentado vender y que ha blanqueado este fracaso, que es la capitalidad europea del comercio de proximidad de 2026. Dicho por los mismos protagonistas, es un fracaso, porque no ha supuesto un cambio con políticas de apoyo real al tejido comercial de proximidad y de barrio. El pregón es otro capítulo. Son amigos nuestros. Era totalmente merecido. Valoramos la invitación, pero sobre todo el pregón que hicieron. Fue un pregón a cuatro manos muy bonito y muy sentido. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dijeron. Pero es verdad que esta oferta de pregón, parece que se haya buscado decir: ‘ves, ya os ayudamos’, ‘abrimos las puertas para que hagáis un pregón’. Pero realmente la política de fondo de ayuda al comercio continúa suspendiendo. No hay promoción comercial real. No hay un tratamiento fiscal justo y equitativo con el comercio de barrio y de proximidad. No hay apoyo desde el punto de vista de cosas que no tienen que ver con la oferta comercial, pero sí que afectan a los establecimientos, como la seguridad y la limpieza. Hay muchos elementos con los que el comercio de proximidad se siente en estos momentos maltratado y con poca ayuda.

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