Barcelona en Comú volcará todos sus esfuerzos en intentar recuperar la alcaldía de la ciudad, el buque insignia del partido. Con los socialistas gobernando en el Estado, Cataluña y el Ayuntamiento, y la izquierda surgida del 15-M bastante diluida, las municipales de mayo de 2027 serán para los Comuns más que unas elecciones. El partido buscará liderar de nuevo el discurso de la izquierda y ser un actor principal para enfrentar al alcalde Jaume Collboni, favorito para ganar los comicios y repetir al frente del consistorio. Justo este martes, la formación ecosocialista inicia el proceso para elegir al alcaldable con dos nombres sobre la mesa: Gerardo Pisarello, ex primer teniente de alcaldía durante el primer gobierno de Ada Colau (2015-2019), y Roberto Enríquez, escritor y comunicador, conocido como Bob Pop. El 23 de febrero, los Comuns tendrán al candidato nombrado, después de que la militancia haya votado telemáticamente entre los días 17 y 19.
«El espíritu del 15-M»
Pisarello es la apuesta del aparato de los Comuns para intentar arrebatar la alcaldía al PSC. Actual diputado y secretario primero de la Mesa del Congreso de los Diputados, Pisarello cuenta con el apoyo de Colau; el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; el eurodiputado y ex teniente de alcaldía, Jaume Asens, y la presidenta del grupo municipal en el Ayuntamiento, Gemma Tarafa, tras la despedida de Janet Sanz a finales de diciembre, entre otros altos cargos. El 20 de diciembre, el día que Pisarello dio el paso adelante para ser el alcaldable, Colau dijo que era la persona adecuada para ser el candidato y recuperar «el espíritu del 15-M».

El 15-M fue la raíz de la Barcelona en Comú que ganó las municipales en 2015. El movimiento social, aparecido cuatro años antes, dio lugar a manifestaciones y acampadas espontáneas en diferentes ciudades del Estado, como la que tuvo lugar en la plaza de Cataluña de la capital catalana, y que reclamaba una democracia más participativa, perseguir la corrupción política, limitar el poder de los bancos y las grandes empresas, garantizar los suministros básicos y el derecho a una vivienda digna. Precisamente, Colau fue la cara más conocida de la defensa del derecho a la vivienda como portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).
Presentación de la número 2 de la lista
Esta tarde, la exalcaldesa tenía que volver a participar en otro acto de Pisarello, pero finalmente no ha podido hacerlo porque ha sido operada de la vesícula biliar. Ha sido en el Ateneu del Clot, donde el candidato ha dado a conocer el nombre de la mujer que le acompañará en las primarias como número 2 de la lista. Se trata de la concejala Carol Recio, que en 2023 fue la número nueve de la lista de los Comuns en el Ayuntamiento. En su intervención, Recio reivindicó la Barcelona obrera y defendió «una ciudad que no deje a nadie atrás». «Sé a quién represento y tengo muy claro que necesitamos un Ayuntamiento que no se doblegue ante los intereses de los poderosos». En la cita de este martes estuvieron presentes también Tarafa; la jurista y política, Maria Eugenia Rodríguez Palop y la también concejala Jess González.

El pasado octubre, el TOT Barcelona adelantó que Colau no se presentaría a las primarias. La renuncia ha dejado a los Comuns huérfanos de liderazgo. Colau ha encabezado durante más de una década Barcelona en Comú. Se presentó a tres elecciones municipales y, aunque solo ganó las de 2015, fue alcaldesa durante dos mandatos 2015-2019 y 2019-2023. Y en las de mayo de 2023 aguantó el pulso de Xavier Trias y Collboni, con más de 131.000 votos y nueve concejales. Carismática como ningún otro líder municipal de los últimos años, Colau aglutinó como nadie el activismo, un discurso rompedor y el conflicto con las élites para seducir a su electorado. Pero en 10 años, el panorama político ha cambiado y los socialistas lideran ahora el voto de la izquierda, basado más en la centralidad, el diálogo con el poder económico, la gestión y el pragmatismo.
Collboni lo ha conseguido con un gobierno en minoría
Lo cierto es que en Barcelona, este mandato, Collboni lo ha conseguido. Ha gobernado en minoría, con solo 10 concejales, pero sin muchos sobresaltos, con poca oposición y con ERC como socio prioritario en los acuerdos. El PSC puede cerrar los cuatro años de gobierno sin aprobar ningún presupuesto por la vía ordinaria, pero la ciudad tiene en 2026 unas cuentas récord de más de 4.180 millones a través de una cuestión de confianza. El sistema actual da mucho poder a los alcaldes y Collboni ha sacado adelante proyectos estratégicos de su programa -como la reforma de la Rambla y la cobertura de un nuevo tramo de la ronda de Dalt-, ha reformado la Ordenanza de civismo con el apoyo de Junts y ha conseguido aprobar dos ordenanzas fiscales con Comuns y republicanos poniendo el foco en la fiscalidad turística.
En el gobierno español, Sumar tiene un papel de mínimos, y Podemos cuenta solo con cuatro diputados en el Congreso. La encuesta electoral de enero del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) dice que ambas formaciones perderían votos si ahora se celebraran elecciones españolas. En Cataluña, los Comuns invistieron a Salvador Illa como presidente de la Generalitat, pero con solo seis parlamentarios su peso en las decisiones del Gobierno no es determinante. Y en el Ayuntamiento, el barómetro de diciembre sitúa a Barcelona en Comú cinco puntos por debajo en intención directa de voto respecto a las elecciones de 2023.

Dar un giro al discurso de la izquierda en la ciudad
Si no hay sorpresas, Pisarello será el alcaldable de Barcelona en Comú. Desde el 23 de febrero, tendrá poco más de un año para dar un giro al discurso de la izquierda en la ciudad. El ex primer teniente de alcaldía ya ha puesto sobre la mesa algunos ejes de su programa: poner la vivienda en el centro, defender los barrios, frenar los lobbies y volver a hacer de Barcelona un referente de justicia social, y este martes ha expresado la voluntad de que Barcelona sea una ciudad feminista ante la ola reaccionaria y de masculinidad agresiva de Donald Trump. También es partidario de mantener la normativa del 30% -que obliga a los promotores a destinar este porcentaje a viviendas sociales en los nuevos edificios y en las grandes rehabilitaciones-, abrir supermercados públicos con topes de precios y que el metro sea gratuito, una idea más populista que real que Colau no propuso durante los ocho años que gobernó.

