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La ventolera daña el techo de amianto de la antigua parroquia de Sant Isidor

Preocupación por el estado de la antigua parroquia de Sant Isidor. La ventolera de hace unos días causó daños importantes en el tejado de amianto del edificio construido originalmente para albergar la Unió Cooperatista Barcelonesa en el año 1927. Las rachas de viento desplazaron las planchas de uralita, abriendo agujeros en la cubierta y provocando que parte del fibrocemento cayera no solo al interior de la manzana sino también dentro del inmueble, con el correspondiente problema de salud pública que esto conlleva por la dispersión de fibras potencialmente cancerígenas. Cabe recordar que este recinto cuenta con un techo de amianto de cerca de 600 metros cuadrados de superficie en un estado de conservación bastante precario, como buena parte del resto de tejados de amianto del interior de la manzana.

La voz de alerta la dio una vecina de una finca próxima a la antigua parroquia, que cerró sus puertas en mayo de 2021. Se avisó entonces tanto a la Guardia Urbana como a los Bomberos de Barcelona de la situación del edificio, que todavía es propiedad del Arzobispado de Barcelona. Casi una semana después de detectar estos daños en el tejado, aún no se ha realizado ninguna actuación para reparar la cubierta o directamente sustituirla, teniendo en cuenta que -como los otros tejados de uralita de la ciudad- debe eliminarse antes del 2032, tal como marca la normativa europea. Esta aparente falta de respuesta por parte de los responsables de las instalaciones y la administración ha llevado a la Plataforma Salvem la Unió Cooperatista Barcelonesa a denunciar públicamente el caso ante la preocupación por el deterioro del inmueble.

Algunos de los desperfectos que la ventolera de la semana pasada provocó en el tejado de amianto de la antigua parroquia de Sant Isidor / Cedidas
Algunos de los desperfectos que la ventolera de la semana pasada provocó en el tejado de amianto de la antigua parroquia de Sant Isidor / Cedidas

El recinto ya había tenido antes de su clausura problemas con filtraciones de agua en el sótano, un espacio que utilizaba el esplai de la parroquia antes de trasladarse a otro lugar. El resto de las instalaciones se han mantenido relativamente en buen estado en estos cerca de cinco años sin actividad, pero los nuevos agujeros en la cubierta ahora hacen temer que pueda entrar agua si llueve o que el edificio termine infestado de palomas, como ya ha sucedido con otras construcciones abandonadas o en desuso como la Casa de la Premsa. En todo caso, las instalaciones casi centenarias están catalogadas como Bien de Interés Urbanístico, una protección que obliga al Arzobispado a conservar y restaurar la fachada, así como el teatro o la escalinata del inmueble, entre otros. Se da la circunstancia de que el Ayuntamiento tiene abierto desde el pasado verano un expediente a los propietarios de la antigua parroquia por falta de mantenimiento con el tejado de fibrocemento, un proceso por el cual la administración les insta a subsanar la situación sustituyendo la cubierta.

Algunos de los desperfectos que la ventolera de la semana pasada provocó en el tejado de amianto de la antigua parroquia de Sant Isidor / Cedidas
Algunos de los desperfectos que la ventolera de la semana pasada provocó en el tejado de amianto de la antigua parroquia de Sant Isidor / Cedidas

Una recuperación en punto muerto desde hace cinco años

El caso del edificio de la Unió Cooperatista Barcelonesa lleva en punto muerto desde agosto de 2024, cuando la presión ciudadana hizo caer el proyecto que quería convertir el recinto en la nueva sede del Centro de Innovación en Tecnología Sanitaria (CATI) del Hospital Clínic. Lo hizo forzando al consistorio a ampliar el nivel de protección patrimonial del inmueble, condicionando drásticamente la reforma prevista y evitando un posible derribo. Más de un año y medio después del fracaso del acuerdo con el Clínic, la situación continúa igual. Fuentes del Arzobispado consultadas por TOT Barcelona a finales de 2025 confirmaban que no había ningún proyecto cerrado para el futuro de la antigua parroquia. Las mismas fuentes indicaban que tampoco se estaba negociando en estos momentos un posible traspaso con el Ayuntamiento ni una cesión con una fórmula de derecho a superficie similar a la que se proponía para el equipamiento hospitalario.

Desde la Plataforma Salvem la Unió Cooperatista Barcelonesa remarcan que no han podido reunirse en este tiempo con el Arzobispado porque este no los quiere recibir. Aseguran que el ejecutivo barcelonés pidió en su momento una tasación del edificio para saber cuánto costaría adquirirlo, pero que ya les han comunicado que no están interesados y que lamentablemente ahora no es una prioridad. En este sentido, cabe tener en cuenta que la iglesia tasó el inmueble hace cuatro años con un valor de 9,8 millones de euros, una cantidad importante para las arcas municipales que no prevé la inversión que se debería hacer para reformar y actualizar los diferentes espacios de las instalaciones ni tampoco el coste de la retirada del amianto.

Acto de descubrimiento del atril en memoria de la antigua sede de la Unió Cooperatista Barcelonesa / Ayuntamiento de Barcelona
Acto de descubrimiento del atril en memoria de la antigua sede de la Unió Cooperatista Barcelonesa / Ayuntamiento de Barcelona

Por otro lado, la entidad señala que aún no han recibido respuesta a las alegaciones presentadas al consistorio con el objetivo de ampliar la protección patrimonial más allá del Bien de Interés Urbanístico. De esta manera, el proceso que permitiría blindar aún más la antigua parroquia y que podría forzar a la iglesia a negociar aún no ha sido resuelto. En todo caso, desde la plataforma recuerdan que las licencias para este recinto continúan suspendidas, así que no se pueden realizar obras de ningún tipo -más allá del mantenimiento- hasta que no haya un veredicto al respecto. A pesar de la negativa manifestada por el Ayuntamiento respecto a la adquisición de las instalaciones, consideran que la administración debería implicarse de alguna manera para conseguir recuperar el espacio para el barrio, convirtiéndolo en un ateneo popular abierto a las agrupaciones locales y reacondicionar el teatro en desuso que esconde el recinto en el interior.

La gran cooperativa de consumo catalana

La Unió Cooperatista Barcelonesa nació en 1927 de la unión de las también cooperativas La Dignitat y El Rellotge, que habían surgido a principios del siglo XX alrededor del barrio de Sant Medir, en la Nova Esquerra de l’Eixample. Sus dimensiones, capacidad productiva y el número de socios -llegó a contar con unas 2.000 familias afiliadas y varias sedes- convirtieron a esta entidad en la cooperativa de consumo más grande de Cataluña en la época. Con el fin de la Guerra Civil y los años de posguerra comenzó el declive de la entidad, que terminó vendiendo su edificio central al Arzobispado de Barcelona para dignificar la parroquia de Sant Isidor, que hasta entonces estaba en precario en un local del número 54 de la calle de Rosselló.

Edificio central de la Unió Cooperatista Barcelonesa fotografiado en el año 1962, cuando lo compra el Arzobispado de Barcelona / ADB, fondo Parroquia Sant Isidor
Edificio central de la Unió Cooperatista Barcelonesa fotografiado en el año 1962, cuando lo compra el Arzobispado de Barcelona / ADB, fondo Parroquia Sant Isidor

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