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Denuncian irregularidades en la cesión por 50 años de los palacios de Montjuïc a la Fira

Los impulsores del Museu del Transport lograron el pasado 30 de enero un hito importante. La iniciativa ciudadana que proponía instalar el equipamiento en el antiguo Palau de Comunicacions i Transports, propiedad del Ayuntamiento y actual sede del palacio número 1 de la Fira de Barcelona, llegó finalmente al Pleno con el objetivo de aglutinar el apoyo de los grupos municipales. A pesar de los intentos del ejecutivo liderado por Jaume Collboni de hacerles cambiar de opinión, proponiendo ubicar el museo en la llamada losa de la Vall d’Hebron, justo encima de las cocheras de Sant Genís de Transports Metropolitana de Barcelona (TMB), la Associació Coordinadora Pro Museu del Transport de Barcelona no cedió y mantuvo su apuesta por el recinto ferial. Finalmente, el plenario acordó de manera unánime la creación de una comisión con todos los actores implicados para analizar la viabilidad del proyecto. Esto no implicaba que el consistorio renunciara a su propuesta de la losa de la Vall d’Hebron, pero al menos garantizaba que habría un debate y un estudio a fondo antes de descartar el pabellón ferial.

El acuerdo plenario se tradujo en una primera reunión a tres bandas entre la asociación, la primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, y el director general de la Fira, Constantí Serrallonga, que se celebró el pasado 16 de marzo. En este encuentro, se hizo evidente que la organización ferial no parece dispuesta a ceder las instalaciones y se desveló una concesión de 50 años de los diferentes pabellones de Montjuïc en favor de la Fira. Esto último sorprendió completamente a los miembros de la coordinadora. Hasta ahora siempre se había trabajado con la idea de que la cesión del recinto concluía en 2025 y que se había solicitado una prórroga antes de cerrar otro acuerdo. Así se indicaba también en el Plan especial integral y de mejora urbana para el desarrollo del ámbito de los pabellones feriales (PEliMU), la hoja de ruta urbanística que afecta al palacio en cuestión y que está aún en proceso de alegaciones. De hecho, este horizonte de 2025 era uno de los argumentos que esgrimía la entidad para defender que, ahora que este espacio quedaba libre, pudiera destinarse al museo. Sin embargo, la continuidad de la organización ferial al frente de la gestión de los equipamientos de la plaza de España hacía tiempo que estaba ligada, aunque nunca llegó a pasar por ninguna sesión ordinaria ni extraordinaria del Pleno.

En concreto, esta cesión de los palacios a la Fira se acordó por unanimidad en la Comisión de Economía y Hacienda que se celebró el 19 de marzo de 2025. El punto refrendado por los grupos municipales daba luz verde al «pliego de cláusulas reguladoras para la concesión de uso privativo del recinto ferial de Montjuïc a la Fira […] con carácter oneroso y un plazo de 50 años, para destinarlo a la realización de ferias, congresos, convenciones, exposiciones u otros actos de interés cultural y/o ciudadano». Aunque se hablaba de la aprobación de este pliego de cláusulas, sabemos que se trataba de un acuerdo de concesión porque así lo precisó durante la sesión el mismo concejal Jordi Valls, con el objetivo de diferenciar este punto de la cesión en derecho a superficie del Palau del Vestit, que a partir de 2029 se convertirá en un equipamiento de barrio. Después de su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona (BOP), se daba un máximo de veinte días para presentar reclamaciones o alegaciones antes de darse por aprobado definitivamente. Como no hubo ningún recurso, se dio por adjudicada la concesión de los pabellones el 24 de abril de 2025, bajo un canon anual de 750.000 euros. Es decir, que la Fira mantendría el control de las instalaciones hasta el 2075.

Uno de los accesos al pabellón número 1 de la Fira de Barcelona en el recinto de Montjuïc | Clàudia Corbella (ACN)

Una concesión «opaca» que podría acabar en litigio judicial

Desde la Associació Coordinadora Pro Museu del Transport de Barcelona denuncian que esta concesión presenta diversas irregularidades. Por un lado, no entienden por qué un acuerdo de esta magnitud y características no pasó por el plenario y tampoco por la Comisión de Gobierno que aprobó el plan urbanístico que afecta el entorno de los palacios de Montjuïc. Tampoco por qué no se hacía ninguna mención a la concesión hasta 2017 en el PEliMU. Lo ven improcedente y consideran que incurre en numerosos vicios de nulidad de pleno derecho. Por otro lado, se da la circunstancia de que la iniciativa ciudadana -que finalmente consiguió los apoyos necesarios para llegar a la cámara barcelonesa- ya llevaba un mes en trámite en el Ayuntamiento cuando la propuesta de cesión de los pabellones a la Fira por 50 años se presentó a la Comisión de Economía y Hacienda. ¿Cómo es posible que se autorizara esta recogida de firmas para llevar la demanda al pleno sin ninguna objeción de ningún cargo político ni de los servicios jurídicos? Esta es una de las preguntas que se plantea la entidad, que ve «opacidad» en todo el proceso y un nulo respeto por la participación ciudadana.

«Los hechos hasta ahora expuestos demuestran que nos jugamos mucho más que un Museu del Transport. Podemos tener una Barcelona referente de las prácticas democráticas y la participación ciudadana o bien una ciudad gobernada por la opacidad, con un espacio público hipotecado hasta 2075 a consecuencia de unas prácticas simplemente inadmisibles, tanto desde el punto de vista jurídico como político», argumentan desde la asociación en un comunicado. Es por eso que están estudiando presentar un recurso contencioso administrativo para impugnar tanto la concesión como el plan urbanístico que afecta la zona. Su más que probable aceptación a trámite podría suponer la paralización cautelar del PEliMU hasta que se resuelva el recurso y los vicios de procedimiento detectados. En caso de no hacerlo, se iniciaría un litigio judicial que alargaría el proceso de transformación del ámbito ferial de Montjuïc previsto para el centenario de la Exposición Universal de 1929. Los impulsores del Museu del Transport confían en que no será necesario llegar a este punto y están a la espera de que el consistorio responda a las alegaciones que presentaron al plan urbanístico. Se muestran «abiertos al diálogo» y esperan un movimiento por parte de la administración que evite que el caso termine en tribunales.

Fachada exterior del Palau de Comunicacions i Transports durante la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 / Cedida
Fachada exterior del Palau de Comunicacions i Transports durante la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 / Cedida

El Ayuntamiento defiende que la cesión se realizó correctamente

Fuentes municipales consultadas por TOT Barcelona apuntan que el trámite administrativo con el cual se adjudicó la concesión ha sido «correcto en todo momento» y subrayan su «voluntad de máxima transparencia sobre el tema». Las mismas voces remarcan que el proyecto se sometió al trámite de información pública tras aprobarse en la Comisión de Economía y Hacienda «sin que se presentara ninguna alegación«. A su vez, desde la Fira de Barcelona han preferido no hacer comentarios al respecto.

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