Barcelona suma una nueva experiencia inmersiva a su circuito cultural y de entretenimiento. El Espai Inmersa, en el barrio del Poblenou, acoge Balloon Story, una macroexposición internacional construida con más de 600,000 globos reciclables que convierte el espacio en un recorrido visual lleno de escenografías gigantes, salas interactivas y figuras en movimiento. La muestra, que llega por primera vez al estado español tras su paso por ciudades como Nueva York, Sídney o Melbourne, ha superado ya los 800,000 visitantes en todo el mundo y ahora desembarca en Barcelona con una edición especialmente vinculada a la ciudad y a la figura de Antoni Gaudí coincidiendo con el centenario de su muerte.
Uno de los grandes atractivos del recorrido es precisamente la reinterpretación con globos de algunas de las iconas más reconocibles del modernismo barcelonés. Los visitantes son recibidos por una gran figura inspirada en el Dragón de Gaudí, que actúa como puerta de entrada a la experiencia, así como una recreación monumental de la Sagrada Familia construida íntegramente con globos. Todo ello, combinando arte efímero, tecnología y participación del público. Cada sala plantea una ambientación diferente inspirada en universos naturales, fantásticos o espaciales, con efectos lumínicos, música e instalaciones interactivas pensadas para que los asistentes no sean solo espectadores, sino parte activa de la experiencia.

Diversas salas con ambientes diferentes
Antes de iniciar el recorrido, los visitantes conocen a Balloo, un personaje virtual que guía la experiencia a través de pantallas distribuidas por las diferentes salas. La propuesta incorpora así una dimensión narrativa que refuerza la sensación de inmersión. La primera sala también tiene acento barcelonés. Más de una decena de artistas locales han participado en la creación de photocalls e instalaciones concebidas para que el público pueda interactuar y generar contenido fotográfico. Los organizadores definen este espacio como una apuesta por conectar el proyecto internacional con el talento creativo de la ciudad.
Entre las principales novedades de la edición barcelonesa destaca una doble sala tropical con piscinas de bolas, inexistentes en otras ciudades donde se ha exhibido la muestra. Es una de las zonas más espectaculares visualmente y también una de las más lúdicas, especialmente pensada para público familiar. La experiencia incorpora igualmente figuras animadas y elementos en movimiento, como un oso polar que saluda a los visitantes o estructuras marinas suspendidas sobre el público en la zona oceánica. En otros espacios, como el dedicado al universo, la iluminación y los efectos visuales refuerzan la sensación de entrar en mundos completamente diferentes. Además de las grandes escenografías, la muestra incluye diversas actividades interactivas: desde una pared digital donde los participantes pueden hacer estallar formas virtuales creadas con globos hasta una pista de LED para bailar.
Detrás del proyecto hay más de 150 artistas especializados de diferentes países, responsables de construir manualmente todas las piezas. Según la organización, los globos utilizados están fabricados con materiales reciclables y reciben tratamientos específicos para garantizar su durabilidad durante la exhibición.

