El conflicto educativo aceleró su marcha el curso pasado con un boicot a las salidas y colonias que se ha extendido a más de mil escuelas catalanas y amenaza la economía de diferentes sectores económicos. El objetivo de los docentes es plantarse, simulando una protesta del año 2010, para forzar al Departamento de Educación a una negociación aún más exhaustiva que la del año pasado. La plantada de los maestros ha afectado las casas de colonias, con afectaciones que pueden llegar al 70%, y también a empresas del sector cultural como teatros o museos.
El Sant Andreu Teatre (SAT!), especializado en danza y programación infantil, es de los equipamientos que más ha notado la medida de presión. La directora del recinto, Joana Bosch, admite a Tot Barcelona que las reservas han caído a la mitad y que las funciones del fin de semana “están salvando” este inicio de temporada. El teatro ha programado 46 funciones menos que el curso pasado, lo que supone una disminución del 49%. Y de los 17,079 estudiantes que acogió la temporada anterior se ha pasado a los 8,589 de ahora, una caída justa del 50%. Unos datos que aún podrían caer más, teniendo en cuenta que muchos centros aún están pendientes de votar la medida en los claustros y que podrían cancelar algunas de las reservas hechas.
Si nada cambiara, el teatro cerrará con 54,000 euros menos de ingresos esta temporada, lo que supone una caída de la recaudación del 46% respecto a la temporada pasada. Desde el SAT! apuntan que este contratiempo no afecta a su personal, pero admiten que hay compañías que sí están notando la medida. “Es un golpe importante, sin ningún tipo de duda”, sentencia Bosch.

Crece el público de la concertada
La directora del recinto, que ha crecido como uno de los equipamientos más destacados de Barcelona respecto a la oferta de teatro familiar, entiende las demandas del profesorado, pero lamenta que las medidas “afectan a los niños”. Bosch asegura que los alumnos que están disfrutando del teatro son los de la concertada y que esta situación “está privando a los niños más desfavorecidos” de disfrutarlo. “Yo personalmente lo encuentro injusto”, concluye, con más resignación que maldad, en una conversación telefónica con el diario.
La Filmoteca es otro de los recintos que también ha notado este cambio. Los alumnos de la concertada que participaban de su actividad el año pasado eran solo el 24%, mientras que este curso llegan al 39%. Júlia Betrian, educadora del espacio, lo acepta con deportividad y asegura que remarán al lado de los docentes “para que sus protestas lleguen a buen puerto”. En una entrevista del diario El Món, otros equipamientos públicos como el Liceu, el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) o el Mercat de les Flors aseguran que la caída es también del 50%.
La negativa de los docentes a hacer salidas y colonias ha llegado después de 25 huelgas y de dos acuerdos entre los sindicatos y el Departamento de Educación que no han satisfecho al grueso de la plantilla. Las organizaciones aún críticas, como la mayoritaria en el sector USTEC, mantiene que la clave para detener esta dinámica recae en el ejecutivo. Más allá de mejoras salariales, los sindicatos piden cambios estructurales que pasen por una ampliación de la plantilla, ratios más bajas y una mejora significativa de los equipamientos.
