La empresa gestora de El Molino, Barcelona Events Musicals (BEM), renunciará el próximo 1 de julio a la gestión de la sala por la incertidumbre en las obras de insonorización que se debían abordar. La organizadora cultural, que también produce el festival Cruïlla, tenía que intervenir en el local para evitar las molestias a los vecinos. Ante esta obligación, según ha adelantado El Periódico y ha confirmado la Agencia Catalana de Noticias, BEM ha decidido dar un paso atrás; una decisión que conllevará el cierre indefinido del equipamiento. Está previsto que la sala cierre sus puertas el próximo 30 de junio.
El pasado mes de diciembre, como ya adelantó el TOT Barcelona, el Ayuntamiento de Barcelona, propietario del edificio, comunicó a BEM que había «deficiencias» en la insonorización del local. A finales de enero se anunció el cierre temporal de la sala para abordar las obras necesarias para limitar las molestias a los vecinos. También modularon la programación de El Molino, con actuaciones concentradas los fines de semana y con un límite horario a las 23.00 horas de la noche. Ya entonces, el director de la empresa, Jordi Herreruela, reconoció la «dificultad que implica tener que modificar y posteriormente detener la actividad». Aunque entonces valoraba las obras como «un paso necesario para recuperar el liderazgo y el legado de El Molino como gran icono cultural de Barcelona», finalmente ha dado un paso atrás. Lo ha hecho poco más de un año y medio después de tomar el control.

Finales del siglo XIX
La actual sala El Molino data de finales del siglo XIX, cuando abrió bajo el nombre de La Pajarera Catalana. Unos años después, cerca de 1910, cambió el nombre a Petit Moulin Rouge; pero perdió el adjetivo cromático después de la guerra civil, por el rechazo general al rojo del régimen franquista. Ya cerró en 1997, pero reabrió 13 años después, en 2010, bajo el mando de la empresa Ocio Puro, que renovó completamente la sala. La propiedad no prosperó, y salió con una deuda importante, en buena parte por los costos de rehabilitación. En 2021, el Ayuntamiento terminó comprándola, y es el actual propietario.
