El bar Coyote, un bar de referencia para los noctámbulos del Poblenou, cierra. Este jueves, se celebró la fiesta de despedida en el bar Dixi 724. El Coyote baja la persiana después de siete años en la calle de Pere IV, 67. El motivo de la despedida es que el local se ha tenido que apuntalar por las obras que se realizan en el hotel del edificio y, en el futuro, el Coyote habría tenido que cerrar igualmente, ya que estaba «en precario» y tenía fecha de «caducidad», dice el gerente del establecimiento, Edu García, en un video en Instagram.
“El apuntalamiento del local hace inviable continuar abiertos. No se puede trabajar así. No se puede ofrecer lo que siempre hemos sido. Y no tiene sentido engañarnos ni engañaros. Han sido años de noches inolvidables en el Poblenou”, valora García en Instagram. Y añade: “Nos apagamos aquí, pero no desaparecemos”. Otros locales que gestiona son Dixi 724, Ceferinos y la sala Boveda, ahora cerrada temporalmente.
El caso del bar Coyote llegó a los tribunales. Según explica García en el video, el juez autorizó el apuntalamiento del bar por razones de seguridad de las obras. Aunque la sentencia obligaba a hacer los trabajos de día para que el Coyote pudiera abrir, los 40 o 50 puntales que se debían poner eran fijos, lo cual hacía inviable realizar la actividad de bar con normalidad.
Triángulo Golfo del Poblenou
Los últimos meses, otros bares y salas del Triángulo Golfo del Poblenou, han cerrado. Se trata del Open Bar, el BB+ y el D9, tres locales de ocio nocturno con décadas de historia, explicó el TOT Barcelona en febrero. El Triángulo Golfo está situado entre las calles de Pere IV, Àlaba y Pamplona. En febrero, la patronal del sector del ocio nocturno, Fecalon, dijo que de la treintena de bares y seis discotecas que había en la zona, hace tres meses solo quedaban una decena de bares y tres discotecas.
Hace dos años, se demolió la discoteca Merlin, afectada por la expansión urbanística del 22@. Había cerrado a principios de 2023. Situada en la calle de Àvila, en treinta y un años pasaron por la sala, que tenía forma de castillo, unos dos millones de personas de diferentes generaciones.


