La fachada norte de la plaza de las Glòries ya es historia. Casi un año después del inicio de los derribos en torno a los antiguos Encants Vells, el Ayuntamiento de Barcelona ha completado la demolición de la ochentena de fincas afectadas por el proyecto de reforma de la zona, que prevé ganar 26.400 metros cuadrados de espacios verdes y varios equipamientos. Los trabajos culminaron hace unos días, cuando las máquinas derribaron el último tercio de los edificios que quedaban en pie en la calle del Consell de Cent, entre las del Dos de Maig y de Castillejos, correspondientes al barrio de Sagrada Família. Antes se habían derribado los inmuebles que pertenecían al Clot, que llegaban hasta la intersección del Consell de Cent con la calle de la Independencia.

Si durante la primera fase de derribos destacamos la desaparición de los gemelos modernistas, dos edificios bautizados como Casa Sebastián Bosch Elías y Casa Frederic Sanés que se alzaban en los números 600 y 602 del Consell de Cent, esta segunda parte de demoliciones ha tenido como gran pérdida las casitas bajas contiguas que se encontraban en la intersección con Dos de Maig, a la altura del número 584. Los inmuebles llevaban tiempo completamente tapiados y ambos tenían una entrada principal y dos locales en la planta baja. En uno de estos establecimientos, había sobrevivido hasta ahora el cartel de un antiguo negocio de comidas. En la fachada de la finca de la esquina, había una placa cuadrada con el nombre de la calle en castellano que no sabemos si finalmente se ha salvado de la piqueta, aunque todo hace pensar que no.

La eliminación de las casitas ha dejado un solar lleno de escombros, donde aún se pueden ver restos de pavimento y también parte de los azulejos que decoraban la pared de una cocina o un baño del viejo edificio. También ha quedado al descubierto el muro lateral de la primera de las dos naves que pertenecían a la antigua fábrica de paraguas -Consell de Cent, 572-576- que se remonta al siglo XIX y lleva décadas en desuso. La previsión es que se instale a partir de 2027 la Escuela Gaia, un centro educativo de dos líneas que ahora se encuentra en barracones muy cerca del recinto. Antes, sin embargo, será necesario adecuar el conjunto y sustituir con seguridad el tejado de amianto.

Junto a este solar, encontramos otro gran espacio vacío a la altura del número 587 con unas vigas de madera inmensas apiladas. El terreno se utiliza como base de operaciones para los operarios que trabajan en el vaciado previo a la rehabilitación de la antigua fábrica de harinas La Ceres Catalana, popularmente conocida como la Casa del Sucre y futuro centro cultural del barrio.

Charcos terrosos, azulejos y postes con cableado eléctrico
Si cruzamos la calle de Cartagena y continuamos avanzando por Consell de Cent, comprobamos cómo no ha habido cambios en el pasaje estrecho lleno de escombros que se abrió por el derribo de un inmueble y que separa las modernas instalaciones de la Escuela de los Encants de los barracones de la Escuela Gaia.

Este último centro educativo tenía hasta ahora, pared con pared, dos casitas bajas tapiadas que llegaban hasta la esquina con la calle de Castillejos. Las fincas han sido, junto con tres bloques de pisos más modernos y de cinco plantas cada uno ubicados en la misma esquina, las últimas en ser derribadas de la ochentena de edificios afectados por la reforma. En su lugar, se extiende ahora otro solar de grandes dimensiones flanqueado por dos muros laterales y lleno de charcos con agua de color terroso, un efecto colateral del temporal de los últimos días en la ciudad.

El único vestigio sobreviviente que nos permite ubicar los accesos a los inmuebles ya derribados son los escalones que daban acceso a los portales y los azulejos que formaban el suelo del vestíbulo. En el solar, hay varios elementos aislados, inconexos, como una bota de montaña -sí, en singular- y un paraguas.

También hay una serie de cajas azules aplanadas con piedras encima que llevan el logotipo de la compañía vallesana Cominex, especializada en perforaciones y en la reparación de equipos industriales y suministros. Se trata de muestras de pruebas sobre el terreno que van hasta los seis metros de profundidad, señal de que aún hay trabajos pendientes en este espacio.

Siguiendo la valla de obra que delimita el perímetro, aún resisten los postes de la luz con cables eléctricos conectados entre sí que hasta ahora habían dado servicio a los edificios. En el medio de la esquina, resiste completamente aislada una fuente de agua antigua todavía operativa.

Medio centenar de familias desalojadas y 2,3 millones de euros
Es importante recordar que al menos medio centenar de familias tuvieron que ser realojadas o indemnizadas como parte afectada por los derribos de la fachada norte de la plaza de las Glòries, que han borrado un trozo de barrio a medio camino entre el Clot y Sagrada Família. Si no ha habido sobrecostes, datos que hasta ahora desconocemos, las demoliciones de la ochentena de inmuebles y la retirada de elementos peligrosos -como puede ser el fibrocemento de tejados y tuberías, por ejemplo- ha costado casi 2,3 millones de euros. La previsión inicial era que las tareas pudieran culminar de cara al pasado mes de mayo, de modo que las obras han podido culminarse finalmente con un retraso de cerca de cinco meses.


