La calle Aragón es una de las mal llamadas autopistas urbanas de Barcelona. Esta vía no destaca precisamente por ser una de las más agradables para el peatón de la ciudad ni tampoco por su gran presencia de vegetación, ni siquiera en su parte más amable, cuando configura una rama central a la altura del barrio del Clot. Es precisamente en este punto de la arteria barcelonesa donde estos días se ha desatado la polémica por los trabajos municipales de reconstrucción de las jardineras. La actuación que se está impulsando entre la avenida de la Meridiana y la calle de Bilbao debía servir para sustituir aquellos elementos en mal estado y hacer un mantenimiento de la zona, mejorando de esta manera las condiciones de crecimiento del arbolado. Ahora bien, según denuncia la Asociación de Vecinos del Clot – Camp de l’Arpa, la intervención ha supuesto en la práctica la eliminación de la pequeña vegetación que había entre los árboles.

«Nos dijeron que no había proyecto porque eran unas tareas de mantenimiento, pero cuando vimos que comenzaban a romper las jardineras… En su lugar, en vez de verde han puesto solo ladrillos», lamentan desde la entidad. Cuando preguntaron al consistorio por estos cambios, se les informó que no podían volver a colocar las jardineras porque para hacerlo se debía instalar obligatoriamente un sistema de riego y no había dinero para la actuación. Además, se da la circunstancia de que esta rambleta provoca infiltraciones de agua en la estación de Rodalies del Clot que está justo debajo, de modo que Adif debería llevar adelante un plan de reforma que pusiera remedio a las goteras. «Esto puede ir para largo, si nos dijeran que harán las obras en un año o un año y medio todavía, pero, si no es así, pedimos que pongan las jardineras con riego como corresponde», remarcan desde la asociación.

La entidad convocó esta misma semana un encuentro con el vecindario para explicar la situación y se decidió llevar el caso a la próxima audiencia pública para presionar al ejecutivo de Jaume Collboni. «Plantearemos a los partidos que se debe reformar esta rambla. No puede ser que se modifique el Plan General Metropolitano (PGM) entre otras cosas para poner más verde y que aquí esté yendo a menos«, señalan. En caso de que la instalación de riego sea inviable económicamente, desde la asociación proponen la instalación al menos de jardineras provisionales sobre la nueva superficie de ladrillos. Esta solución temporal no solo permitiría recuperar un poco del verde perdido, sino que también actúa como elemento de seguridad, ya que con la eliminación de las jardineras se ha rebajado la altura del borde que separa la rambla de los carriles bici y de la calzada, lo que invita a muchos peatones a cruzar la calle por donde no deberían.

No todo han sido malas noticias con esta actuación. Los trabajos están permitiendo arreglar las pérgolas del tramo de la calle más cercano a la Meridiana, bastante dañadas y desgastadas. También se está reforzando el arbolado existente, esponjando su base para mejorar las condiciones de crecimiento. Todo esto ha sumido la rambla en un estado de obras constante desde hace unos meses que complica la movilidad de los peatones e incluso afecta en algunos puntos al carril bici que hay segregado de la calzada.

Una reforma de la calle del Clot coherente con la actuación en la rambla
Por otro lado, desde la asociación vecinal recuerdan que el Ayuntamiento se comprometió en el último Consejo del Distrito de Sant Martí a impulsar la remodelación de la calle del Clot, en su tramo que va de la calle Aragón hasta la de Felipe II. El consistorio parece que quiere dejar el proyecto para el próximo mandato y apuesta por abrir este año un proceso participativo para ver cómo debe ser esta reforma. En este sentido, la entidad reclama que el replanteamiento de esta vía vaya ligado a la mejora de esta parte de la calle Aragón, para que se haga una actuación con coherencia, dado que las dos vías se cruzan.
Presión para desbloquear la rehabilitación de la abandonada Torre del Fang
Hay que recordar que la semana pasada os explicábamos en TOT Barcelona que cinco entidades vecinales -entre las cuales la Asociación de Vecinos del Clot – Camp de l’Arpa- denunciaban el «gran desinterés» del gobierno municipal por recuperar la Torre del Fang, un edificio histórico de la Sagrera que después de una importante lucha ciudadana se logró salvar del derribo y ahora hace cerca de dos décadas que está abandonado por la administración y degradándose. Las agrupaciones llevan tiempo intentando acelerar la rehabilitación del inmueble o al menos ponerle un calendario, pero no hay manera.

A principios del siglo XXI, la Torre del Fang estuvo a punto de ser derribada. Fue durante la construcción del túnel del AVE, que une las estaciones de la Sagrera y Sants. La fuerte oposición vecinal y política lo evitó, y el gobierno de Jordi Hereu, alcalde entre los años 2006 y 2011, tuvo que rectificar. Para evitar que el edificio cayera durante las obras del túnel, los cimientos del edificio se reforzaron con cuatro vigas y cableado de acero. En el mandato 2015-2019, se hizo una mesa de participación en la cual quedaron definidos los usos de la Torre del Fang. Se convertirá en un espacio de memoria histórica del antiguo municipio de Sant Martí de Provençals y en una casa del parque lineal verde que se ha de construir sobre las vías de la estación de la Sagrera y que está vinculado a las obras de la infraestructura.


