La antigua estación de mercancías de la Sagrera tiene los días contados. Según ha podido saber TOT Barcelona, Adif planea iniciar la demolición de la vieja terminal la próxima semana, aunque todavía no tiene una fecha concreta fijada. Desde que a mediados de diciembre se cerraran los accesos y ventanas de la planta baja de las instalaciones, que hasta entonces acogían las oficinas técnicas que Adif montó hace unos años para informar sobre la construcción de la nueva estación intermodal de la Sagrera y el planeamiento urbanístico que la acompaña, el recinto ha sido objeto de varios trabajos previos a la demolición propiamente dicha. Estas tareas han consistido en la retirada del amianto que había en el edificio, así como otras actuaciones centradas sobre todo en el interior del inmueble.
A pesar de ello, la demolición como tal no ha comenzado aún, aunque así lo anunció la regidora de Sant Andreu, Marta Villanueva, en unas declaraciones a betevé este martes. Así pues, los últimos vestigios de la terminal -que comenzó a construirse en 1918 con la intención de centralizar el transporte de mercancías en la ciudad- continúan en pie este miércoles. El motivo de la demolición prevista para la próxima semana es la construcción de la nueva estación intermodal de la Sagrera y el planeamiento urbanístico que la acompaña, con un gran parque lineal verde que cubrirá las vías, más de 11.000 viviendas (el 40% de protección oficial), oficinas, hoteles y equipamientos, entre otros. Se espera que en esta parte de la ciudad puedan llegar a vivir unas 25.000 personas.

Una reliquia ferroviaria centenaria que desaparecerá
Cabe recordar que las instalaciones impulsadas por la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), bajo la dirección del ingeniero Eduard Maristany, entraron en servicio en 1922, aunque entonces aún no estaban del todo terminadas. Durante casi siete décadas y hasta finales de los noventa, la infraestructura fue la gran estación de mercancías de Barcelona y la puerta de entrada de todo lo que venía de Francia por tren. En los últimos meses, muchas voces vecinales, políticas y en defensa del patrimonio se han posicionado a favor de preservar el edificio, integrándolo en el planeamiento urbanístico previsto. Los esfuerzos, sin embargo, no han tenido efecto y Adif ha decidido continuar adelante con la demolición.


