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Tres años sin poder abrir el bar del parque de la Trinitat: “Es un sueño frustrado”

Yolanda Benítez tenía un sueño en 2023 que, tres años después, es más bien una pesadilla. La presidenta de la asociación cultural Javier Llenas “los Triniteiros” asumió la gestión del bar que hay en el parque de la Trinitat Vella –el gran centro neurálgico del barrio– para dinamizar el espacio. El bar, una concesión del departamento de Parques y Jardines, se había ido degradando y Yolanda recibió una propuesta: tomarlo, reformarlo y revitalizar una zona entonces más conocida por las polémicas y la degradación que por las actividades que se realizaban. Los vecinos han convertido el parque en un área de encuentro: de competiciones, reuniones, barbacoas y, durante el único verano que el bar estuvo abierto, cenas al aire libre o un carnaval. “Había mucha motivación, pero ahora ya podemos decir que ha sido un sueño frustrado”, explica la líder vecinal a este diario.

Los Triniteiros, una referencia cultural y del mundo folclórico de la Trinitat, gestionan –y lo siguen haciendo– el área de barbacoas que está a escasos cien metros del bar. La idea era asumir también este segundo equipamiento, con baños gratuitos para todos los usuarios del parque, y “generar un espacio de participación ciudadana abierto y vinculado con el barrio”. Así se expone en los objetivos del proyecto que la entidad envió al Ayuntamiento durante el proceso de licitación. Inicialmente, la intención era abrir todas las tardes y ampliar el horario al mediodía entre abril y septiembre. El primer verano se comenzó con los viernes y los fines de semana, pero los problemas con la instalación eléctrica han impedido continuar el proyecto. Los constantes cortes de luz los dejaban a oscuras y amenazaban con estropear los alimentos de la nevera. “La primera caída conseguimos que el seguro cubriera las pérdidas, pero la luz falló cuatro veces y, a partir de la segunda vez, el seguro ya nos dijo que no se hacía cargo”, recuerda Benítez.

El bar se reformó por dentro, pero solo pudo abrir un verano | Jordi Play

Las lluvias del invierno de 2023 aún agravaron más la situación y, con el cierre definitivo, crecen las quejas vecinales. “Llovía cada día y llegó el momento de pensar: esto no puede ser, no podemos abrir en estas condiciones. Y yo, si no abro el bar, tampoco abro los baños. No hay luz, si alguien se cae, ¿quién se hace responsable? Pero la gente los quería y empezó a protestar”, relata Benítez, que ahora solo los abre cuando hay actividad en la barbacoa o cuando se abre la instalación de forma excepcional, por las fiestas de la Mercè o para actividades de la Maratón de 3Cat. “Nos dicen que arreglarlo es mucho presupuesto, pero no es mi problema. Se tiene que cambiar todo el cableado del parque”, explica Benítez. Fuentes municipales consultadas por este diario aseguran que el Ayuntamiento tiene previsto realizar obras para “mejorar los sistemas eléctricos y de distribución de agua”. Ya hay un proyecto de reforma, que se licitará tan pronto como terminen los trabajos previos, manifiestan desde el ejecutivo. 

El precio de la concesión se triplicó con el bar

La concesión de la gestión de las barbacoas, que desde el último concurso también incorpora la zona del bar, se renueva cada cuatro años. Es decir, el próximo año. “Sinceramente, aún no sabemos qué haremos, si volver a presentarnos o no”, dice Benítez. El área de las barbacoas, que se ha blindado del vandalismo con unas rejas, es todo un éxito, pero la concesión duplica la cantidad económica exigida en años anteriores por la gestión de un segundo espacio que, en el fondo, no se puede utilizar. A la espera de saber si las obras que promete ahora el Ayuntamiento llegan o no a tiempo, la entidad insiste celeridad en la solución sin mucho optimismo. “Somos una entidad pequeña, basada en el voluntariado, y el costo de la concesión se triplicó la última vez por el bar”, insisten. Por el quiosco y las barbacoas solo pagaban 480 euros al año, una cantidad “realmente muy baja y asumible”, pero la gestión del bar suma un total de 1.500 euros.

«Hay gente que me pide que reclame el dinero, pero no es lo que quiero. Invertimos tiempo en reformarlo por dentro, nosotros mismos, y queremos ejecutar el proyecto», argumenta Benítez. Soñando en voz alta, el alma mater de los Triniteiros dice que se podría haber contratado personas en paro, tener un cocinero propio, coordinarse con escuelas u otras entidades de la zona. Fiestas por la tarde, quizás; traer personas del mundo de la “fiesta”, “porque tenemos muchos contactos”, o hacer talleres familiares. “No hemos podido ni siquiera probar hasta dónde dábamos de sí”, lamenta la vecina. «El barrio pierde la posibilidad de tener cenas al aire libre, monólogos, actividades o música por la tarde. Teníamos muchas ideas”, sentencia a la espera de saber, poco optimista, cómo acaba una nueva promesa del Ayuntamiento.

Las mesas de la barbacoa con el quiosco, el bar y las pistas de fondo | Jordi Play

Las luces, el principal problema del parque

Los problemas eléctricos también generan quebraderos de cabeza prácticos en una zona muy extensa y concurrida y sin baños públicos. En 2.400 metros cuadrados, los vecinos de Trinitat Vella tienen dos pistas de vóley y una de tenis gratuitas –que autogestiona el vecindario mismo en un grupo de whatsapp–, áreas de paseo y un lago vacío que los vecinos debaten –sin ponerse de acuerdo– si debe recuperar el agua. Y la joya de la corona, las barbacoas. De las pocas barbacoas que quedan en Barcelona. Las reservas se hacen telemáticamente y la entidad cultural las habilita. Hasta 200 personas se han llegado a reunir en las barbacoas. “Solo tenemos dos baños en los quioscos y necesitamos los que hay en el bar”, remarca Benítez. 

Los problemas de luz, sobre todo las tardes de invierno, impiden ir con seguridad. La poca luz del parque es, de hecho, el principal problema que los vecinos notificaron a los técnicos de Parques y Jardines en una ruta exploratoria del parque que se realizó el pasado octubre. Es “inviable” encontrarse con la comunidad “a partir de las seis de la tarde”, argumentan algunos de ellos en esa ocasión. Los vecinos también quieren que el departamento de urbanismo estudie las posibilidades de abrir una parte del parque de noche para conectar las dos zonas de un mismo barrio y que se nivele el espacio para que puedan acceder las ambulancias medicalizadas.

Los baños del quiosco | Jordi Play

El ruido, paradójicamente, no es el principal de los inconvenientes de un parque que está junto a la ronda de Dalt. Los vecinos saben que está ahí y han pedido unas pantallas que aíslen el área de barbacoas y las pistas, pero continúan viendo las potencialidades del principal punto de reunión del barrio. Con la información de los vecinos, Parques y Jardines elaborará el próximo plan director. Una especie de dossier con todas las carencias y oportunidades que tiene el parque que llegará hacia marzo próximo. Quién sabe si con el bar y las barbacoas como epicentro social del parque.

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