Antes de Navidad, se celebró una reunión muy esperada en clave Museo del Transporte. Miembros de la Asociación Coordinadora Pro Museo del Transporte de Barcelona se reunieron por primera vez en dos años con la primera teniente de alcaldía y presidenta de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), Laia Bonet. En este cara a cara, el consistorio presentó su propuesta para ubicar el equipamiento en la llamada loseta de la Vall d’Hebron, justo encima de las cocheras de Sant Genís del operador. La iniciativa municipal sorprendió un poco a los integrantes de la plataforma, que siempre han defendido que el museo debe ir al antiguo Palacio de Comunicaciones y Transportes, propiedad de la administración y actual sede del palacio número 1 de la Fira de Barcelona. De hecho, así lo defenderán en el Pleno del Ayuntamiento que se celebrará el próximo 30 de enero, tras conseguir los apoyos ciudadanos necesarios para hacerse un lugar en el orden del día.
En esa misma reunión, los portavoces de la entidad ciudadana ya mostraron su desacuerdo con el proyecto planteado por el consistorio, del cual no vieron ningún documento formal, pero acordaron emplazarse a un segundo encuentro antes de su intervención en el pleno. Desde el Ayuntamiento se les pidió discreción con la propuesta de la Vall d’Hebron y, a pesar de no apoyarla, la respetaron. El pasado viernes 16 de enero tuvo lugar el segundo cara a cara con el ejecutivo liderado por Jaume Collboni. La administración sondeó entonces a los promotores del museo, quienes mantuvieron su posición y su intención de defender la iniciativa del museo en este pabellón superviviente de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. A pesar de la evidente negativa de la plataforma, solo unos minutos después de salir del despacho donde se celebraba la reunión, La Vanguardia publicaba un artículo donde se explicaba con todo tipo de detalles la propuesta municipal, dando por descartada la opción del Palacio de Comunicaciones y Transportes. «La discreción la hicieron saltar por los aires cuando aún estábamos bajando las escaleras del Ayuntamiento», recalcan desde la coordinadora.
Esta noticia se ha publicado mientras aún salíamos del Ayuntamiento, tras una reunión con la Sra. Bonet en la que se nos había pedido discreción y confidencialidad sobre la propuesta de TMB, que no compartimos. No se ha esperado al Pleno del próximo día 30. pic.twitter.com/IEhMqxiPun
— Coordinadora Pro Museo Transporte de Barcelona (@MuseuTransport) January 16, 2026
Dejando a un lado el malestar que provocó la publicación del artículo, lo que más preocupa a la plataforma es que se haya querido descartar su propuesta antes incluso de ser debatida en el pleno. La entidad consiguió los apoyos ciudadanos necesarios para llevar la iniciativa a la cámara barcelonesa siempre con la premisa de defender la ubicación del Museo del Transporte en el palacio número 1 del recinto ferial. Es por eso que han decidido seguir adelante con su idea inicial, a pesar de ser conscientes del posicionamiento que tomará el ejecutivo. Durante los días previos a la sesión, la coordinadora mantendrá reuniones con los diferentes grupos municipales para tantearlos y conocer el sentido de su voto. Independientemente del resultado de la votación, los promotores del museo recuerdan que el Plan especial integral y de mejora urbana para el desarrollo del ámbito de los pabellones feriales (PEliMU) -la hoja de ruta urbanística que afecta al palacio en cuestión- está aún en proceso de alegaciones, por lo que no está todo dicho en este sentido. Además, la entidad ha detectado algunas irregularidades en la planificación y estudia la posibilidad de emprender acciones legales, lo que podría derivar en última instancia en un litigio judicial.

Dudas con un proyecto que se queda corto
La propuesta municipal parte de la construcción de dos edificios. El primero iría en la parte frontal de la loseta de la Vall d’Hebron, sobre las cocheras de Sant Genís, un espacio donde también está previsto ubicar un inmueble de diez plantas para las consultas externas del hospital y otro de ocho plantas para trasladar la sede de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB). La idea es destinar las vías que no utilizan los talleres del operador para exponer los cinco trenes históricos restaurados por el centenario del metro. Sobre este recinto es donde se levantarían las dos plantas de esta primera sede del museo. El segundo inmueble aún no tiene una ubicación definida, pero se utilizaría para guardar en condiciones todo aquel patrimonio ahora conservado en bastante mal estado en las cocheras del Triángulo que la compañía tiene en el barrio del Bon Pastor. Este no sería un espacio expositivo abierto al público como el otro, sino que se harían visitas puntuales.
Desde la plataforma consideran que, más que un museo local o nacional, se está impulsando un espacio expositivo, solo con el material de TMB y sin la magnitud que requeriría un equipamiento de estas características. Cuestionan que la estructura actual de la loseta permita construir un edificio de dos plantas sobre las cocheras sin tener que reforzar la infraestructura para que pueda soportar el peso. También se debería comprobar si no se estaría superando con este proyecto la volumetría prevista para la parcela. Además, se trata de unos terrenos catalogados como equipamientos sanitarios, por lo que se debería modificar la planificación para adecuarlo a los nuevos usos que se proponen. Todo esto sin tener en cuenta la inversión que requeriría edificar un inmueble de cero, adecuándolo para albergar este material histórico.

Retorno a los orígenes para un pabellón infrautilizado
Analizada la poca información facilitada sobre el proyecto municipal, la coordinadora sostiene que la mejor ubicación para el Museo del Transporte es este palacio número 1. No solo por su vinculación histórica con el sector, ya que originalmente se construyó para albergar una muestra de aviones, barcos, tranvías, trenes y vehículos de todo tipo. Se trata de un recinto de 16.000 metros cuadrados que durante el 2024 solo tuvo 119 días de actividad. Esto supone que durante dos tercios del año estuvo sin uso, convirtiéndose en el recinto ferial más infrautilizado. Por el contrario, es el equipamiento que tiene un consumo energético más elevado (1.770 MWh/año) y también el que gasta más agua, con 2.666 metros cúbicos en todo el 2024. Se da la circunstancia de que justo este 2025 acababa la concesión del Ayuntamiento otorgada a la organización ferial, por lo que, a la espera de un nuevo convenio, las instalaciones deberían estar disponibles o al menos sobre la mesa del debate. Estas instalaciones no serían las primeras que después de años bajo control de la Fira de Barcelona retornan al municipio: en 2017 se acordó revisar los términos de la cesión de uso del palacio Victoria Eugenia para que pudiera formar parte de la ampliación del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).

En todo caso, desde la entidad no se oponen a una posible gestión del museo en manos de la organización ferial si eso permite sacar adelante el proyecto. «Teniendo en cuenta que actualmente el Ayuntamiento y Fira están negociando los nuevos términos de la cesión de uso de los espacios feriales de Montjuïc, es un momento especialmente adecuado para establecer que el Palacio de Comunicaciones y Transportes se destine a Museo del Transporte, ya sea recuperando el Ayuntamiento el pleno dominio de este espacio o bien poniéndolo como condición de la cesión de uso a la Fira», apuntan. En cuanto al gasto, es importante remarcar que estas instalaciones no requerirían inversión más allá de la necesaria para habilitarlas como sede del equipamiento, un coste que siempre será menor que la construcción de nuevos edificios. De hecho, en el plan urbanístico del ámbito, se precisa que la rehabilitación del palacio número 1 para adaptarse a los requerimientos de la organización ferial, sumada a la urbanización de la plaza del Universo, costará cerca de 159 millones de euros, un monto que se reduciría considerablemente en el caso de ubicar allí el museo. Por otro lado, cabe tener en cuenta que el uso propuesto por la plataforma ciudadana es «plenamente compatible con la planificación vigente de los espacios feriales», por lo que tampoco requiere ninguna modificación del Plan General Metropolitano (PGM).


