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Mackenzie Wells, entrenadora: «Quemar 300 calorías en 25 minutos es posible con mi rutina full body»

El ritmo frenético de nuestro día a día nos tiene atrapadas. Entre el trabajo, los compromisos personales y esa larga lista de tareas pendientes, encontrar un espacio para dedicarnos a nuestra salud parece una misión casi imposible. Muchas veces, si no podemos hacer una sesión de una hora, pensamos que ni vale la pena empezar, ¿verdad? (Nosotras también caemos en esa trampa).

Pero ¿qué pasaría si te dijéramos que una sesión corta e inteligente puede ser tan o más efectiva que esas maratones en el gimnasio que nunca llegas a hacer? La reconocida entrenadora Mackenzie Wells tiene la solución definitiva para mujeres ocupadas: una rutina full body de solo 25 minutos que, atención, puede quemar hasta 300 calorías. Es el ahorro de tiempo que todas necesitábamos.

Wells apuesta por sesiones dinámicas y fáciles de encajar en cualquier agenda, sin que tengas que sacrificar resultados. Su enfoque combina piernas, brazos, glúteos y abdomen en una sola rutina, garantizando un trabajo completo sin pasar horas entrenando. Eso sí, la cifra de 300 calorías es una referencia aproximada, ya que el gasto energético depende de muchos factores individuales (peso, intensidad, descansos), pero la idea es clara: moverse de manera eficiente.

La rutina full body que te cambiará la vida en 25 minutos

La propuesta de Mackenzie es sencilla pero poderosa: cinco ejercicios, 12 repeticiones de cada uno, y tres rondas completas. Antes de empezar, elige unas mancuernas con un peso que te permita mantener una buena técnica, especialmente si eres principiante. Recuerda que la calidad del movimiento es siempre más importante que la cantidad de peso que levantas; este es un truco que demasiado a menudo se olvida.

El primer movimiento que Mackenzie propone es una sentadilla con elevación de mancuernas. Colócate de pie, con los pies a la altura de las caderas, y toma una mancuerna en cada mano. Mientras bajas en sentadilla, con el pecho abierto y las caderas hacia atrás, eleva las mancuernas hacia adelante hasta la altura de los hombros. Este ejercicio combina el trabajo de piernas con la activación de los hombros, optimizando cada segundo.

Después de eso, pasamos a un ejercicio inteligente que fusiona el curl martillo con el press de hombros. Comienza de pie, con una mancuerna en cada mano y los brazos al lado del cuerpo. Realiza un curl de bíceps tipo martillo, llevando las mancuernas hacia los hombros, y desde aquí, aprovecha para empujarlas hacia arriba hasta extender los brazos por encima de la cabeza. Vuelve a la posición inicial, trabajando bíceps y hombros mientras tu abdomen se mantiene activo para estabilizar todo el cuerpo.

El tercer ejercicio que nos regala Mackenzie es la sentadilla lateral con curl de bíceps. Da un paso amplio hacia un lado y flexiona esa pierna para bajar en una sentadilla lateral, manteniendo la otra pierna más extendida. Simultáneamente, haz un curl de bíceps con las mancuernas. Vuelve al centro y repite hacia el lado contrario. Es un movimiento que no solo trabaja el tren inferior y los brazos, sino que añade un componente lateral que a menudo no integramos lo suficiente en nuestras rutinas, y es realmente imprescindible.

¿Mi consejo? No subestimes nunca el poder de un pequeño cambio hecho con constancia. Esta rutina no es solo ejercicio, es una estrategia de eficiencia.

Continuamos con el puente de glúteos con descenso. Acuéstate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo, sosteniendo una mancuerna con ambas manos. Eleva las caderas hasta formar una línea recta entre hombros, caderas y rodillas. Contrae los glúteos arriba y, una vez en esta posición, haz un press de pecho alternativo con las mancuernas. Es clave no arquear demasiado la zona lumbar; piensa en empujar el suelo con los pies y activar los glúteos durante todo el movimiento. Este es el secreto para unos glúteos fuertes y un core estable.

Para cerrar esta rutina viral, Mackenzie nos propone la extensión de pierna + crunch con peso. Acuéstate boca arriba, sosteniendo una mancuerna con ambas manos de forma segura detrás de la cabeza. Con una pierna flexionada y la otra estirada, lleva la pierna estirada hacia el pecho mientras haces un crunch, combinando el movimiento de la pierna y la mancuerna. Alterna las piernas, manteniendo el abdomen activo en todo momento. Si notas tensión en el cuello o en la parte baja de la espalda, reduce el rango de movimiento o elimina el peso. La forma correcta previene cualquier error.

Más allá de los 25 minutos: los hábitos que transforman

Mackenzie Wells insiste en que ponerse en forma no es solo entrenar. La constancia y los hábitos diarios juegan un papel fundamental, mucho más de lo que imaginamos. Su propuesta combina estas sesiones cortas con una alimentación organizada y actividad cotidiana. Por ejemplo, recomienda intentar llegar a los 8.000 o 10.000 pasos al día, reducir la comida rápida y limitar las bebidas azucaradas a favor del agua. Estos son cambios que tienen un impacto real en nuestro cuerpo.

Uno de sus consejos más valiosos es no convertir una comida menos saludable o un día sin entrenamiento en una semana perdida. Un mal día no borra todo lo que has hecho bien hasta entonces, y esto es crucial para nuestra mentalidad (¡y para no caer en el desánimo!). Si un entrenamiento se tuerce o una comida no sale como habías planeado, simplemente retoma tu rutina en la siguiente oportunidad. Este es el error que muchas cometemos y que nos impide progresar.

La entrenadora también aconseja preparar las comidas con antelación, para facilitar que comer de forma equilibrada no dependa de la improvisación. Y, sobre todo, insiste en algo que puede parecer sencillo, pero que a menudo olvidamos: esperar a tener más tiempo, más motivación o el momento perfecto solo hace que comencemos más tarde. No necesitas entrenar durante horas ni hacerlo todo perfecto desde el primer día, ni creerte el secreto que te venden otros lugares.

Puedes empezar con 25 minutos, completar tres rondas, y construir a partir de ahí una rutina que puedas mantener en el tiempo. Porque, más allá de las calorías que puedas gastar en una sesión, la verdadera diferencia está en convertir el movimiento en un hábito que puedas sostener. Es una cuestión de decisión. ¿Qué más necesitas para ponerte en marcha hoy mismo?

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