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El Palazzo Dama, el hotel de Roma que es un viaje a la «dolce vita» con arañas del Hotel Plaza de Nueva York

Roma. La ciudad eterna. Pero hay una Roma que casi nadie conoce, un tesoro escondido que desafía todo lo que creías saber sobre el lujo.

Un sueño que creías imposible de revivir. Pero la verdad es que un error crucial te está impidiendo disfrutarlo plenamente. No hablamos de turistas ni de masas. Hablamos de la experiencia definitiva.

La Roma que solo tú podrás descubrir

Viajar a Roma a menudo es caer en la trampa de la postal. Visitas prefabricadas. Experiencias que, sinceramente, ya no sorprenden a nadie.

Pero hay una alternativa. Una Roma secreta que vibra con una elegancia oculta y un lujo discreto. Un lugar donde el tiempo se funde y la historia se respira en cada rincón. Un estilo de vida que te transporta.

El imperdible Palazzo Dama: donde el tiempo se detiene

Este lugar existe y tiene un nombre potente: el Palazzo Dama.

No es solo un hotel. Es una declaración de intenciones. Una inmersión total en la grandeza de la Roma más exclusiva, pensada para aquellos que buscan lo auténtico.

El viaje a la Roma de los años 60, con su elegancia y su misterio, no es una fantasía. Es una realidad palpable que te espera.

Esta joya arquitectónica no es fruto de la improvisación. Fue la majestuosa residencia de los Malaspina, una familia con un poder inmenso y una influencia que abarcaba todo el norte de Italia. Una dinastía. A finales del siglo XIX, construyeron este palacete de estilo Liberty, una variante del Art Nouveau que hoy es más que una tendencia: es una filosofía.

Está estratégicamente situado a la orilla del Tíber, cerca de la bulliciosa Piazza del Popolo y de la serena Villa Borghese. Una ubicación que, por sí sola, ya vale el viaje, ofreciendo la solución a la clásica elección entre centralidad y tranquilidad.

Hace poco más de una década, la familia tomó una decisión valiente: abrir las puertas al mundo. Lo transformaron en un hotel de alto nivel, asociado a la prestigiosa cadena Preferred Hotels & Resorts. Pero, atención, aquí reside uno de sus secretos: mantuvieron la propiedad. Esto no es solo un negocio hotelero; es un legado familiar que se protege con celo.

La arquitectura de la elegancia y la historia oculta

La reforma, orquestada por el aclamado arquitecto Antonio Girardi, fue una obra maestra de equilibrio. Combinó la elegancia original, innegociable, como la imponente puerta de hierro forjado y la escalera de madera centenaria, con toques contemporáneos que fascinan y sorprenden.

Imagina lámparas de diseño que dialogan con el pasado, sofás modernos que invitan al relax sin desentonar con la atmósfera histórica. (Sí, nosotros también nos asombramos con la fusión). Este es el error que muchos hoteles cometen, y el Palazzo Dama ha encontrado la solución definitiva.

La experiencia en sus estancias se define por un concepto claro: ‘menos es más’. Sus 29 habitaciones y suites son santuarios de paz. Las más grandes alcanzan los 70 y 90 m², pero gracias a sus techos altos, la sensación de amplitud es impresionante. Luz y espacio para respirar.

El color corporativo, un azul marino oscuro e intenso, se repite en detalles sutiles pero poderosos que marcan la diferencia: la caja que guarda el mando a distancia, el sofá donde te relajas, el recipiente de los pañuelos. Todo está pensado hasta el último milímetro.

Los amenities son, como esperaríamos, de un nivel excepcional: desde un albornoz de ensueño que querrías llevarte hasta una máquina Nespresso para tu café perfecto. Todo diseñado para tu confort absoluto. Y su jardín, un lujo inesperado en pleno corazón de Roma, garantiza una luz natural que inunda cada rincón. No hay edificios que hagan sombra durante metros. Una rareza que se valora.

Un viaje sensorial: de las arañas de Nueva York al arte de Warhol

Pero lo que realmente rompe esquemas son los salones. Allí, colgadas del techo, brillan arañas de cristal que pertenecían al mítico Hotel Plaza de Nueva York. Una conexión transatlántica que te dejará sin aliento.

Las paredes del Palazzo Dama son una galería de arte en sí mismas. Conviven un vestido impreso con las icónicas Sopas Campbell’s de Andy Warhol, un biombo con telas diseñadas por Ralph Lauren, y fotografías de la inmortal Marilyn Monroe. Un auténtico festival visual.

(Nosotros también tuvimos la sensación de estar en un museo privado).

Esta colección ecléctica, que también incluye bodegones barrocos y retratos neoclásicos, es una declaración de intenciones. Es un homenaje a la Roma de los años 60, con aquella elegancia sofisticada, más próxima a la sutileza de Michelangelo Antonioni que a la extravagancia de Fellini. Una Roma de alta costura, de Dry Martinis al borde de la piscina y de conversaciones que marcaban una época. Una solución para los que buscan una experiencia más allá de lo convencional.

El santuario del bienestar: spa y gastronomía de estrella

Bajo tierra, el Palazzo Dama esconde un spa con una piscina climatizada que es pura evasión. El acceso tiene un coste de 50€, pero hay un detalle imprescindible: está reservado exclusivamente para los huéspedes. La intimidad y la paz están garantizadas.

Allí también encontrarás un gimnasio equipado con máquinas Technogym, salas de tratamientos y masajes, e incluso servicios de maquillaje. Un templo para cuidarte.

¿Y la gastronomía? Es otra de sus joyas. El Donkey’s Bar, ubicado en un lateral del jardín y en el salón principal, es mucho más que un restaurante. Es un viaje culinario.

El chef ejecutivo Daniele Lippi, con dos estrellas Michelin por su restaurante Acquolina, firma una carta que honra la cocina romana. Pero lo hace con un giro: ingredientes de todas las partes de Italia e influencias del Mediterráneo. (Un truco para sorprender los paladares más exigentes).

El respeto por la tradición se nota en las porciones. Son abundantes, más cercanas al estilo de una auténtica trattoria que a la alta cocina. Una buena carta de vinos y una selección de cócteles de autor completan la oferta.

Para las mañanas, el desayuno es una celebración. Una selección de panificados, quesos, embutidos y lácteos. Pero la auténtica recomendación es pedir alguno de los platillos de la carta: el sándwich de aguacate, las tostadas francesas o las diferentes opciones de huevos, desde los a la coque hasta los benedictinos. Un secreto para empezar el día con energía.

Siéntete un aristócrata romano: el toque final

El nombre del Palazzo Dama no es casual. Es un homenaje a las damas nobles que, en otros siglos, animaron estas estancias con su presencia. Para perpetuar esta historia, han creado un personaje fascinante: la marquesa Anna Maria Malaspina.

Su retrato, con un toque moderno (¡lleva gafas de sol!), está omnipresente. Lo encontrarás en la vajilla, en el albornoz y en el programa de actividades. Ella es tu guía.

La marquesa te propone recorrer Roma en un clásico Fiat 500 o en una icónica Vespa. Participar en una clase de cocina italiana. O descubrir las obras de arte escondidas en la Galería Borghese. Un truco para vivir la ciudad de una manera totalmente diferente.

Sé que nunca seremos aristócratas romanos por nacimiento. Pero en el Palazzo Dama, nos permiten sentirnos como tales. Durante un fin de semana, al menos.

Este es vuestro pasaporte a una experiencia que va más allá de lo turístico. Preparaos para un viaje que os cambiará la perspectiva.

Tu viaje definitivo te espera

La demanda de este tipo de experiencias exclusivas se ha disparado en los últimos meses. Las habitaciones de este hotel viral vuelan rápidamente.

Si buscas vivir la «dolce vita» auténtica, sin filtros, sin aglomeraciones, ahora es el momento. No dejes que esta oportunidad única se desvanezca entre tus dedos. Esta es tu solución para unas vacaciones inolvidables.

Acabas de descubrir el secreto para un viaje que no olvidarás nunca. Una inversión en vivencias que ningún souvenir ni ninguna foto de postal puede igualar. Vale la pena, ¿no crees?

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