En la confluencia de la calle de Rogent con la de València, un edificio llama especialmente la atención. Se trata del inmueble nuevo que la constructora e inmobiliaria Núñez i Navarro ha levantado allí. En este solar había desde hace casi un siglo la Casa Estrella Coca, proyectada en 1929 por el arquitecto Antonio Pascual. A pesar de ser un edificio casi centenario, el Ayuntamiento no lo había catalogado y se pudo derribar. Ayuntamiento, vecinos y Núñez i Navarro -por iniciativa de la promotora, apuntan fuentes del equipo técnico de Núñez i Navarro- acordaron que la fachada de la nueva finca de viviendas fuera mimética a la original. El caso también fue el detonante para que el consistorio elaborara un plan de patrimonio de los barrios del Camp de l’Arpa del Clot y el Clot, que protege uno de cada tres edificios, 839 parcelas en total.

El proyecto se comenzó a trabajar en 2021, con el objetivo de garantizar «la recuperación fiel de la imagen original de la fachada, preservando sus valores patrimoniales, materiales y cromáticos», y que se adaptara a las necesidades constructivas de un edificio de viviendas nuevo. El resultado «preserva la memoria urbana de la finca y asegura la continuidad de su imagen dentro del tejido del Eixample barcelonés, combinando rigor patrimonial y tecnología constructiva contemporánea», explican en TOT Barcelona fuentes del equipo técnico de la empresa.

«El valor urbano, simbólico y social del edificio»
La Casa Estrella Coca formó parte del paisaje cotidiano del barrio durante casi un siglo, con una «presencia reconocible integrada en la memoria urbana, visual y emocional del entorno». Según el equipo técnico de Núñez i Navarro, «su valor no residía en la monumentalidad sino en la capacidad de construir continuidad urbana, identidad y sentido de lugar». La desaparición abrió un debate sobre el papel de estos edificios en la construcción de la ciudad contemporánea. Y fue en este contexto, que la empresa decidió, «antes del derribo y de manera plenamente voluntaria», que el edificio de viviendas que se levantaría en el mismo solar reproduciría fielmente la fachada original de la Casa Estrella Coca. Detrás de la decisión, «no había ninguna obligación normativa, sino un posicionamiento consciente: reconocer el valor urbano, simbólico y social del edificio y garantizar su continuidad en el tiempo», sostiene el equipo técnico de la empresa.

Una reproducción mimética tan rigurosa hizo necesario un trabajo de campo «exhaustivo» antes del derribo para registrar todos los elementos ornamentales y constructivos que debían ser reproducidos posteriormente. Se elaboró una documentación fotográfica de todos los paramentos. También se tomaron medidas y proporciones generales de la fachada y se extrajeron calcos directos in situ de los esgrafiados del chaflán. «Estos calcos se redibujaron posteriormente en el taller para perfeccionar las figuras y garantizar su fidelidad formal». El resultado fue la confección de estarcidos, es decir, tapices perforados que permitieron trasladar el dibujo original a la nueva fachada con total precisión.

Por otro lado, la obra ha reproducido los estucos del edificio. La fachada original presentaba un estuco de cal teñido en masa, elaborado con cal amasada, arena y polvo de mármol, con un acabado raspado. La riqueza destacaba por la variedad de texturas y matices cromáticos, fruto de técnicas manuales tradicionales. La nueva fachada se ha hecho con este sistema constructivo, «adaptándolo al nuevo soporte, pero manteniendo su expresión original», destacan desde el equipo técnico de Núñez i Navarro.

Piedra artificial
La documentación previa al derribo incluyó otros elementos importantes, como la cornisa del coronamiento con sus molduras y cenefas originales, las impostas, los enmarcados de las balconeras, el zócalo de la planta baja y las piezas decorativas de la ventilación. Todas las piezas se proyectaron en piedra artificial «teñida en masa, incorporando armaduras internas de acero inoxidable y sistemas de fijación mecánica ocultos, un hecho que garantiza tanto la durabilidad como la seguridad del conjunto». El sistema utilizado durante la ejecución permitió reproducir el aspecto original de la fachada y garantizar las prestaciones técnicas exigidas en la actualidad.

Finalmente, y en cuanto a los acabados de la fachada, se aplicaron veladuras minerales y patinados específicos sobre los estucos y las piezas de piedra artificial. «Estos tratamientos permiten ajustar cromáticamente los nuevos materiales, aportar profundidad y matiz a los paramentos y evitar una imagen excesivamente nueva, favoreciendo una integración natural dentro del contexto urbano», subrayan desde el equipo técnico de Núñez i Navarro.

NN Wallery, arte urbano al aire libre
Antes de iniciar la construcción del nuevo edificio, Núñez i Navarro levantó un muro en el solar en el cual el artista urbano DXTR pintó un mural efímero con elementos que homenajeaban la ciudad de Barcelona. Esta fue la primera intervención artística de DXTR en la capital catalana. Detrás de este seudónimo se esconde el ilustrador alemán Dennis Schuster, un artista urbano de Berlín que destaca por sus obras de arte en muros de ciudades internacionales. El proyecto formó parte de NN Wallery, una iniciativa de Núñez i Navarro que transforma muros de obra en galerías de arte al aire libre.

La iniciativa, que comenzó en 2018, ha permitido reunir el talento de grafiteros destacados y grandes nombres del mundo del cómic. Uno de los murales que se puede ver hasta el otoño de 2027 está entre las calles de los Madrazo y Alfons XII. Es obra de Pilarín Bayés. Es un tributo a la gente mayor -en el solar se construirá una residencia para este colectivo- y ocupa unos 60 metros de largo, 200 metros cuadrados de superficie. Ahora mismo, hay 18 murales en la ciudad, de los cuales 17 son permanentes y el de Bayés.
24 viviendas de alquiler
El nuevo edificio de Rogent con València cuenta con 24 viviendas que se pueden alquilar a partir de 2.695 euros al mes, detalla Núñez i Navarro en su web. Se trata de pisos de una, dos o tres habitaciones todos con terraza. En la cubierta, el edificio incorpora una piscina comunitaria. En los bajos, el inmueble dispondrá de tres locales comerciales, los cuales aún se están reformando.

