El caso de Can Raventós parece aún lejos de llegar a buen puerto. El Ayuntamiento de Barcelona ha asegurado este viernes que trabajará para la permuta total de la antigua masía de Sarrià y los jardines que la rodean, pero no ha cerrado la puerta a la permuta parcial si esta acaba siendo la opción más viable. En la sesión plenaria celebrada hoy, el consistorio ha insistido en que el acuerdo no está cerrado y que se están explorando todas las opciones para encontrar la mejor solución a la disputa por estos terrenos, propiedad de la inmobiliaria Corp.
La situación de la finca delimitada por las calles de Fontcoberta y Bonaplata ha llegado a la cámara barcelonesa de la mano de ERC y después de que esta semana conociéramos que el ejecutivo estaba cerca de acordar con la promotora una permuta parcial y no total como reclama el vecindario y el mismo consistorio avalaba hace unos meses. Esto permitiría la construcción de vivienda privada en el recinto y supondría un paso atrás importante para las aspiraciones del vecindario, que había logrado que el consistorio diera de manera interna su visto bueno a la propuesta ciudadana para convertir el espacio en un epicentro cultural como nueva Casa de Cultura Popular de Sarrià.
A través de una petición de seguimiento del ruego aprobado el pasado 21 de junio, que instaba al Ayuntamiento a negociar la titularidad íntegramente pública de las parcelas, los republicanos han manifestado su preocupación por el estado de las conversaciones y la necesidad de perseguir el objetivo de la permuta total. «Can Raventós es uno de los últimos espacios donde el verde, el patrimonio y la cultura popular pueden prevalecer por encima de los intereses privados […] Estamos constatando estos días que las negociaciones no van en este camino y que estamos incluso peor que entonces», ha lamentado la regidora Rosa Suriñach, que considera que la permuta parcial no es una solución precisamente «equilibrada».
Conversaciones «abiertas y activas»
Ante el cuestionamiento de ERC, la regidora del distrito, Maria Eugènia Gay, ha tomado la palabra para explicar la situación actual de las conversaciones. «Estamos ante una operación de una complejidad elevada con unos intereses privados consolidados. El objetivo de avanzar hacia un uso público tanto del edificio como de los jardines continúa vigente hoy y las conversaciones están abiertas y activas», ha querido remarcar. Desde el consistorio se apunta que se ha logrado reactivar unas negociaciones que desde hace un tiempo estaban bloqueadas y señalan que mantienen todas las opciones abiertas, sobre todo con el objetivo de que el acuerdo final sea viable técnica, urbanística y económicamente.
Las palabras del ejecutivo no han servido para disipar las dudas tanto del vecindario como de los republicanos, que han insistido en la necesidad de lograr esta permuta total. «El Ayuntamiento no puede obligar a una propiedad privada a aceptar unas condiciones […] La fórmula legal para obligar a un particular a vender no existe», ha dicho Gay para cerrar el punto.

