Todo estaba a punto –o como mínimo, eso parecía– para la pacificación de la calle Rosselló, el proyecto más votado en el Eixample en el marco de los presupuestos participativos. En todo caso, el proyecto morirá en la orilla. El ejecutivo socialista de Jaume Collboni ha optado por dar marcha atrás, alegando que el proyecto «sale de la lógica» de los presupuestos participativos porque «no se ha podido concretar ni ejecutar en los tiempos establecidos por el proceso del programa de los participativos 2019-2023». Con este, el PSC ya ha hecho caer tres proyectos validados en el proceso participativo del mandato pasado. El proyecto fallido de Rosselló se suma a la cancelación de los ecoxamfrans de la calle de Aragón y a la negativa de impulsar ahora el carril bici de la plaza de Cataluña, segundo y tercer proyecto más votados en el Eixample.
Las entidades desconfían de los argumentos que les ha dado el Ayuntamiento. En un comunicado público acusan al ejecutivo de manca de voluntad política y argumentan que «hay herramientas suficientes para hacer cumplir los compromisos». En declaraciones al TOT, el portavoz de Eixample Respira, Genís Domínguez, añade que la pacificación de la calle de Rosselló «no entra entre los planes del Ayuntamiento» y lamenta que el proyecto «vuelve a la casilla de salida». Fuentes del Distrito del Eixample consultadas por este diario apuntan que el ejecutivo no ha descartado el proyecto «definitivamente» y que continuará «estudiando y trabajando» para ver «la viabilidad futura de actuar» en Rosselló.

Las entidades acusan al ejecutivo de «despreciar» los procesos participativos
El proyecto aprobado contemplaba la pacificación de Rosselló desde la avenida de Josep Tarradellas hasta la calle Urgell, hecho que conectaba la prisión Modelo y el Hospital Clínic con equipamientos como el Espaci de Gente Gran, varias escuelas y los Jardines de Montserrat. Las entidades aseguran que el proyecto había superado «todas las fases del proceso participativo y las validaciones técnicas» y que los impulsores de la propuesta ya habían aceptado una alternativa menos ambiciosa al proyecto inicial. «Se ha trabajado durante cuatro años y ya estaba votado. El anterior ejecutivo tenía en mente hacerlo el 2023 y ya estaba todo dibujado, solo faltaba licitarlo y ejecutarlo», lamenta Domínguez.
Las entidades impulsoras, entre las cuales también hay la asociación de vecinos del Esquerra del Eixample y el AFA Xirinacs, dicen que el Ayuntamiento «desprecia» la participación ciudadana y que, con acciones como estas, el ejecutivo socialista está «fulminando» la confianza de la ciudadanía en futuros procesos participativos. «No se podrá confiar que cumpla sus compromisos», exponen estas entidades, que piden a la vez una reunión «urgente» con el regidor del distrito, Jordi Valls, y piden con insistencia al gobierno que «reconsidere» la decisión «de cancelar el proyecto más votado de los presupuestos participativos».
