El alcalde Jaume Collboni ha cambiado el paradigma de los encuentros con los medios de comunicación que organiza anualmente el Colegio de Periodistas. Nada de sesiones en petit comité en el auditorio del colegio; mejor actos de gran formato con público y espacios elegidos a medida. El primer año fue las Glòries, el segundo Montjuïc y el tercero, nuevamente las Glòries. El mensaje es claro: Barcelona piensa en proyectos grandes, ya sea la regeneración de la montaña olímpica, la renovación de las Glòries o la creación de una nueva «centralidad metropolitana» alrededor de la futura estación de la Sagrera. «Hoy he venido a explicar que empezamos ya«, ha dicho sobre el proyecto alrededor de la estación, sin valorar con concreción cuándo terminarán las obras.
El alcalde ha aprovechado su encuentro con periodistas colegiados para ordenar los ejes principales del nuevo «parque lineal» que se construirá sobre la losa de las vías de la Sagrera en el marco de las «transformaciones» previstas para la próxima década, entre las cuales también está la reurbanización de Montjuïc o el nuevo Hospital Clínic en la avenida de Diagonal. El Ayuntamiento invertirá en el proyecto 260 millones de euros hasta 2031, ha apuntado Collboni, de los cuales 215 deben ejecutarse en el próximo mandato. Esta inversión supone una media de 52 millones anuales de inversión que debería ratificar el próximo gobierno. El parque, la mayoría sobre terrenos de Adif, también recibirá inversión privada.

«Queremos reactivar proyectos que se habían detenido por diferentes motivos», ha remarcado Collboni, que ratifica la idea de crear un nuevo pulmón verde equivalente «a ir de la plaza de España a la plaza de Tetuan». Un «parque de parques» de 36 hectáreas y cuatro kilómetros lineales que formará un corredor verde continuo entre la Ciutadella, el Besòs y Sant Andreu. Será, una vez ejecutado, el principal pulmón verde de la ciudad; cuatro veces más grande que el área de Glòries o dos veces más que la Ciutadella.
El eje más conocido del proyecto, la estación de alta velocidad de la Sagrera, que se detuvo en 2014 por los casos de corrupción que la rodeaban, se proyecta ahora para dentro de dos años. «Queremos que cuando la nueva estación emerja, la ciudad ya esté presente», ha declarado Collboni. Esta estación se trata de una nueva «puerta de entrada ferroviaria» que complementará el principal nodo de conexión de la ciudad, ahora instalado en Sants. La idea es «conectar la mejor Barcelona del metro con la Barcelona de Rodalies», ha afirmado Collboni. El proyecto prevé la confluencia de las líneas L4, L9 y L10 del metro con las R1, R2 y R11 de Rodalies.

Un nuevo barrio con 25.000 vecinos, equipamientos y hoteles
Collboni ha sacado a la luz el eslogan más reiterado por el gobierno en los últimos meses. Consciente de que el acceso a la vivienda es la principal preocupación de tres de cada diez barceloneses –lidera la lista de preocupaciones del barómetro–, el alcalde ha reiterado la necesidad de «garantizar el derecho a quedarse en la ciudad». Todo un mantra que sale habitualmente a la luz en los debates plenarios y en cualquier presentación que implique una nueva promoción de vivienda. En el eje de Sagrera, el Ayuntamiento plantea un total de 5.540 viviendas que serán protegidas o dotacionales. Estas últimas, destinadas a jóvenes, personas mayores o personas con discapacidad, principalmente.
En total se prevé la llegada de 25.000 nuevos vecinos a la zona, que se complementará con una veintena de equipamientos. El plan también prevé la creación de un nuevo polo económico con 480.000 metros cuadrados de techo destinado a usos comerciales y para hoteles. Se crearán hasta 10.000 nuevos puestos de trabajo, ha prometido Collboni.
