La reforma de la Meridiana, que está a punto de llegar a Fabra i Puig, encara próximamente un tramo decisivo en una de las puertas de entrada a la ciudad. El próximo tramo suma 2,5 kilómetros hasta el puente de Sarajevo, llenos de 9 carriles de circulación. El Ayuntamiento ha presentado estos días el anteproyecto a los vecinos de la zona. Un “paso adelante” que deja igualmente una “sensación agridulce” en el vecindario. “El proyecto actual parte del mismo planteamiento de 2023 y eso implica haber perdido tres años”, argumentan. Además, el ejecutivo de Collboni ha decidido dividir las obras en tres fases. La intención es validar el anteproyecto –un primer esbozo general– el segundo trimestre de 2027 y licitar el primero de los tres proyectos ejecutivos –el detalle de la obra– a inicios de 2028. Es decir, en el próximo mandato.
“Nosotros querríamos que solo se hiciera en dos fases, porque, si no, son tres obras y tres plazos diferentes. Creemos que podemos encontrarnos fácilmente con tres obras diferentes, una en cada mandato”, argumenta el vecino de Sant Andreu y también portavoz de la FAVB, Alex Labad. El vecindario teme que la obra se les alargue hasta 2040 y advierte que esta decisión del gobierno, que contrasta con la de unificar tramos en la Rambla de Barcelona, los aboca a un calendario “imposible de asumir”. “Puede pasar como ahora con el anteproyecto, que ha llegado tres años tarde y sin grandes modificaciones. Esto es responsabilidad de este gobierno y también del anterior, que podría haberlo dejado licitado; habríamos ganado tiempo y no tendríamos ahora este debate”, argumenta Labad.
La lucha por los calendarios no es nueva. El cambio de gobierno de 2023 hizo sufrir a las entidades vecinales, escépticas ante el silencio del PSC al inicio de mandato. Unas dudas que se desvanecieron durante la primera negociación presupuestaria de Collboni, que comprometió 26 millones de euros para la Meridiana durante las negociaciones con los Comunes. Eso sí, en ese documento –que no se materializó en acuerdo– también había el compromiso explícito del gobierno de redactar “en este mandato” el proyecto ejecutivo “de la transformación hasta el Puente de Sarajevo”.

Menos explícitos han sido siempre los técnicos, que a finales de 2024 afirmaron en un encuentro vecinal la “intención” de tener algún proyecto ejecutivo durante este mandato. Lo afirmaba la misma arquitecta en jefe del Ayuntamiento, Maria Bohigas, remarcando, en todo caso, que no es el equipo técnico de urbanismo quien prioriza ni reparte el presupuesto de Barcelona ni quien configura los plazos de ejecución. Aquello era al inicio del mandato. Dos años más tarde y calendario en mano, los técnicos afirman ahora que eso no sucederá.
En el último encuentro vecinal, Bohigas, convertida en la principal escudera de Collboni a pesar de ser un cargo técnico, defendió el nuevo calendario fijado por el ejecutivo. “Que en este mandato sigamos redactando el proyecto del tercer tramo es la mejor manera de garantizar que continuaremos avanzando en el siguiente mandato”, opinaba. En caso de cumplirse las estimaciones actuales, las primeras obras –entre Fabra i Puig y Riera de Sant Andreu– se licitarían en abril de 2028 y comenzarían en noviembre siguiente. Solo este tramo supone unos veintidós meses de obras, casi dos años. Acabarían a finales de 2030.
No se sabe el número de carriles
Otro aspecto que aún no ha resuelto el Ayuntamiento, pero que lo hará en los próximos meses, es cuántos carriles de circulación habrá en la entrada de la Meridiana. Todo un rompecabezas que dependerá de los resultados del estudio de movilidad que ya ha sido encargado. Los primeros trabajos, basados sobre todo en los encuentros vecinales, apuntan a tres o cuatro carriles por sentido, contando el carril bus. Ahora bien, se trata solo de un estudio preliminar que tenía como objetivo plantear cómo debía ser la demolición de un gran muro que hay a la altura de Sant Andreu, que será derribado. El Ayuntamiento ha incluido este estudio como un criterio en la licitación del anteproyecto, pero insiste en que el número de carriles dependerá sobre todo de lo que digan los informes de movilidad.

Las principales entidades de la zona ya han avisado que todo lo que no suponga una reducción del 50% de los carriles será “una oportunidad perdida”, un deseo que choca con la inquietud que despierta esta reducción en algunos vecinos –que también se han manifestado en las reuniones– y en otros ciudadanos metropolitanos y sectores económicos. “Sabemos que el mundo cambiará y los estudios de movilidad también nos dirán qué otras medidas se deben impulsar para que la Meridiana no colapse cuando los cambios estén implementados”, manifestó Bohigas en el encuentro del miércoles para calmar las voces más escépticas.
Nada nuevo: los cambios urbanísticos, admiten los arquitectos municipales, deben ir acompañados de un refuerzo del transporte público. “Hay voluntad de mejorar el transporte, que debe garantizar que todas las mejoras urbanas sean posibles sin que la ciudad colapse”, ha argumentado Bohigas a los vecinos, que ante preguntas reiteradas les pedía “no ponerse en el peor de los escenarios”.

El vecindario de esta zona de la Meridiana ha aprovechado esta realidad para insistir en una demanda histórica. “Queremos recordar que es una oportunidad para unir la L3 del metro”, dijo el mismo Labad. Una petición que provoca sonrisas simpáticas a los gerentes de los distritos de Sant Andreu y Nou Barris, acostumbrados a escucharla en todos los órganos de participación. Con las principales figuras políticas ausentes en los encuentros sobre la Meridiana –es habitual–, ellos son los máximos representantes del Ayuntamiento.
La FAVB también ha insistido en un comunicado que la reforma de la Meridiana “solo tendrá sentido si va acompañada de una apuesta real por la movilidad sostenible: la ampliación de la L3 hasta Trinitat Vella, el túnel de Horta para acercar los FGC a nuestros barrios y alternativas sólidas a una dependencia excesiva del vehículo privado y de Rodalies, que ha demostrado no ser fiable a corto plazo”.
Siete años de obras en la Meridiana
Sea como sea, con matices y opiniones contrarias, la reforma de la Meridiana avanza. El segundo tramo de obras, hasta Fabra i Puig, terminará a finales de 2026 y habrá completado casi la mitad de la reforma que los de Ada Colau imaginaron en 2018. Son casi 3 kilómetros de los 6,5 que se quieren reformar. El gobierno de los Comunes, con Janet Sanz al frente de Urbanismo, culminó las obras hasta Navas y dejó completado el tramo hasta Felip II, que ha inaugurado el PSC en solitario. Las obras hasta Fabra i Puig, que están ahora en marcha, se podrán inaugurar muy probablemente antes de las elecciones. En cambio, el próximo tramo ya será cosa del futuro gobierno.
