Después de 900 días, el Camp Nou vuelve a abrir sus puertas para acoger la jornada de liga de este fin de semana. Un retorno a la normalidad que cambia significativamente la vida de los vecinos, que ya se habían acostumbrado al silencio, a pesar del ruido de las obras. A la expectativa sobre el plan de movilidad articulado por el gobierno de Jaume Collboni para evitar un retorno caótico al Camp Nou, el sector de la restauración encara el sábado con una ilusión diferente: «Por fin vemos la luz al final del túnel», han afirmado varios afectados a la Agencia Catalana de Noticias (ACN), que se han mostrado muy satisfechos por el retorno a la normalidad, ya que lamentan que han sido «años muy duros» en los que la facturación se ha desplomado.
Antonio Gómez, propietario de Copan Taberna, explica que han resistido gracias a los clientes habituales del barrio y a los funcionarios de la consejería de Salud, que se encuentra en el recinto de la Maternitat, situado a escasos metros del campo. Con todo, ha admitido que muchos negocios han tenido que bajar la persiana porque la facturación ha caído en picado: «Los días de partido pueden triplicar la facturación», ha recordado. Hoy, sin embargo, es un día para celebrar y reencontrarse con la clientela habitual que va a ver los partidos al bar: «Hay algunos que hace veintisiete años que vienen», comenta. Otros vivirán el fútbol por primera vez. Este es el caso de Laxman Sarma, encargado de un bar que hace dos años que abrió puertas en la calle Riera Blanca. Sarma ha sufrido las consecuencias de las obras, pero aún no ha recogido los frutos del fútbol.

Los comercios también toman aire
Además de los restauradores, los comercios que venden artículos oficiales del Barça también se han mostrado entusiasmados con el regreso del público. Josep Ferrer, propietario de la tienda Oulet Blaugrana, ha recordado los efectos devastadores de los 909 días sin partidos y la pandemia: «Hemos estado un año y medio prácticamente cerrados, y sin partidos era cero patatero. Estos 909 días lo hemos pasado fatal, fatal, fatal. Pero hoy ya tenemos ganas de que la gente empiece a pasar, lo vivimos como una victoria», ha asegurado el propietario del local, que define la reapertura del Camp Nou como «tomar aire o respirar». Este sábado será la primera prueba de fuego para calibrar el retorno del público al estadio, pero el volumen de gente se irá incrementando progresivamente a medida que se terminen las actuaciones: «Lo importante era abrir y empezar de cero; poco a poco iremos avanzando hacia las 62.000 personas y más adelante hasta 105.000”, ha señalado. También ha dicho que confía en que el Fútbol Club Barcelona haga todo lo posible para no tener que volver a Montjuïc cuando se deban hacer las obras que aún quedan.
