El ascenso a la Primera RFEF ha llevado al CE Europa a un viacrucis legal interminable. La federación les obliga a mudarse del Nou Sardenya para jugar la segunda vuelta sobre césped natural, y Can Dragó, la alternativa escogida, no estará lista para el próximo partido de liga. El club y el Ayuntamiento de Barcelona han solicitado la suspensión del partido, para dar margen al césped para que se arraigue con comodidad, pero la federación lo ha desestimado. Los de Gràcia tienen ahora menos de 24 horas –hasta mañana a las 14 horas– para anunciar la alternativa. El club ha sondeado media docena de opciones y asume que será fuera de Barcelona.
Fuentes del club han explicado al Tot Barcelona que están buscando la opción “que mejor encaje” y que “cumpla con los requisitos de la Federación”, una decisión que aún no está tomada, principalmente a la espera de conocer la disponibilidad de los estadios que se están estudiando. En todo caso, el Europa asume que deberá ser fuera de Barcelona. Descartado lógicamente el Camp Nou, la otra alternativa que reúne las condiciones en la ciudad es el Estadi Olímpic de Montjuïc, con unos costos por partido “muy elevados”, asume el conjunto escapulado.

Can Dragó llega tarde
El inicio de todo llega una vez que la RFEF ha denegado al Europa una ampliación de la moratoria, que da a los clubes cuatro meses aproximadamente para adecuar sus instalaciones a los requisitos de la tercera categoría del fútbol masculino; entre otros, una capacidad mínima de asientos, una iluminación adecuada para las retransmisiones televisivas, gradería bordeando el campo y lo más difícil, el césped natural.
El Ayuntamiento inició la adaptación de Can Dragó a mediados de noviembre, una semana más tarde de lo previsto por incompatibilidades con unas obras aledañas, y no tendrá el terreno de juego listo para el partido del próximo sábado. Según han explicado el club y el Ayuntamiento en un comunicado conjunto, “las lluvias, el temporal y el descenso de las temperaturas que han afectado las últimas semanas a la ciudad” también son las culpables de que el campo “no esté en condiciones óptimas” de cara al partido contra el filial del Atlético de Madrid
“El CE Europa lleva días trabajando para encontrar un estadio alternativo donde poder disputar el partido del próximo sábado, con el deseo de jugar lo más cerca posible de nuestra casa, para facilitar la asistencia de nuestra afición”, apuntaba el club en un comunicado el lunes. La sensación dentro del club es que tanto la federación española como la catalana no tienen “ninguna voluntad de colaboración”. En una entrevista reciente en betevé, el presidente Hèctor Íbar, también ha lamentado la poca voluntad de diálogo del presidente de la Federación Catalana de Fútbol, Joan Soteres. Desde Gràcia sí que agradecen la “predisposición” de la regiduría de deportes, liderada por David Escudé.

Las dificultades que los de Gràcia encuentran en los despachos no han afectado al equipo, que marcha cuarto en la clasificación y ha coqueteado con la primera posición –que otorgaría el ascenso directo al fútbol profesional– en más de una ocasión. Queda por ver si el exilio a Can Dragó, que cuenta con una pista de atletismo en medio, afecta la dinámica del primer equipo durante la segunda vuelta de la competición.
