El CE Europa propondrá a la RFEF que el próximo partido de liga, contra el filial del Atlético de Madrid, segundo de la categoría, se dispute en el campo municipal la Bòbila de Gavà, según ha confirmado a este diario el club graciense. La federación había denegado el aplazamiento del partido, que inicialmente se iba a disputar en Can Dragó. Problemas climáticos y un leve retraso de las obras han provocado que la instalación –sobre todo el césped– aún no esté lista para el próximo sábado (16:15 horas). Desde el club remarcan que el organismo federativo aún tiene que validar Gavà como alternativa para este fin de semana.
La Bòbila tiene actualmente capacidad para 1.500 personas, menos de lo exigido por la RFEF. Pero el Europa recuerda que el espacio de Gavà ya acogió un partido del Cornellà el año pasado y que el primer equipo escapulado ha disputado este año partidos en estadios similares. La Bòbila dispone de césped natural y el conflicto principal recae en la iluminación, deficiente para cumplir los requisitos de la categoría. En declaraciones al diario Mundo Deportivo, el presidente del club, Héctor Ibar, ha remarcado que asumirán el coste de las luces provisionales si es necesario. El campo de Gavà se ha impuesto finalmente a otras opciones; principalmente por su proximidad a Gràcia –en comparación con las alternativas– y por las facilidades que ha puesto el Ayuntamiento para acoger el partido.
Ibar ha descartado alternativas como la Nova Creu Alta de Sabadell porque el alquiler se disparaba. Tampoco es posible disputar el partido en la Ciudad Deportiva Joan Gamper del FC Barcelona, que pedía “el doble” que Sabadell, según explica el presidente al diario deportivo. La ciudad deportiva del Espanyol tampoco era una opción posible porque el juvenil perico juega a la misma hora. El club ha agradecido la buena disposición de otros clubes como el Nàstic de Tarragona, el Reus o el Olot, opciones descartadas porque se priorizaba un desplazamiento “más cercano”.

Decepcionados con la RFEF
La disputa del próximo partido de liga ha abierto un nuevo capítulo en las malas relaciones entre el club escapulado y la federación española, que a inicio de temporada ignoró la petición del Europa –y del Getxo de Euskadi, en una situación similar– para ampliar la moratoria que permitía jugar en el Nou Sardenya toda una temporada. Descartada esta opción, el Europa ha tenido que buscar una alternativa, Can Dragó, para el segundo tramo de la competición. El Ayuntamiento ha instalado el césped correspondiente, ha cambiado el alumbrado, ha mejorado la seguridad y ha instalado gradas supletorias alrededor del terreno de juego.
El presidente del Europa no ha entendido la negativa a aplazar el próximo partido, tal como ha reiterado en diferentes medios, y ha criticado la posición de la Federación Catalana de Fútbol (FCF). En su opinión, el organismo catalán, con fuertes vínculos con la RFEF, no ha ayudado al equipo barcelonés. En este sentido, Ibar ha acusado a su presidente Joan Soteres de tener «buenas palabras, pero nada de nada a la hora de la verdad».
Desde el club entienden que Can Dragó ya estará listo para los siguientes encuentros, previstos para principios de febrero. Por tanto, la alternativa de Gavà solo durará un partido. El resto se disputarán en Can Dragó, con una capacidad de 3.000 personas. El Europa tendrá que ver cómo se adapta su masa social, superior a los 3.500 socios, a las nuevas instalaciones de Nou Barris. En conversación con este diario, meses atrás Ibar apuntaba a la opción de estrenar una aplicación para saber en tiempo real qué afluencia habrá en el estadio cada semana. La otra incógnita es saber cómo responde el equipo al cambio, sobre todo teniendo en cuenta un primer tramo de temporada exitoso en el que se ha rozado la primera posición, que da la opción de ascender de forma directa a Segunda División.


