Barcelona ha sido uno de los escenarios de una gran operación policial internacional, bautizada como Operación Garona, contra la organización criminal Black Axe. Agentes de la policía española, del estado alemán de Baviera y de Europol han arrestado en la capital catalana a un supuesto líder de esta red. Una detención en el marco de una gran redada donde han sido detenidos hasta 34 sospechosos de dirigir esta red en las ciudades andaluzas de Sevilla, con 28 arrestados, y Málaga, con dos, y Madrid donde han caído tres.
Según han informado los analistas de Europol Black Axe, está formalmente vinculado al movimiento Neo-Negro de África. De hecho, es considerado un grupo «altamente estructurado y jerárquico con presencia global» que divide su territorio en aproximadamente 60 zonas en Nigeria y 35 en el extranjero, con unos 200 miembros por zona. En total, la organización tiene unos 30.000 miembros registrados e innumerables personas afiliadas como mulas de dinero y facilitadores. «El grupo aplica códigos de conducta estrictos, iniciaciones violentas y ritualistas, y prácticas espirituales. Una especie de secta secreta», detallan desde Europol.
Según las primeras informaciones policiales, este grupo asentado en el Estado operaba principalmente mediante la estafa conocida como Man in the Middle. Es decir, una técnica mediante la cual los delincuentes se interponen en comunicaciones legítimas para interceptar, modificar o redirigir información y pagos sin que las víctimas lo detecten. Las pesquisas judiciales y policiales, dirigidas por el Juzgado de Instrucción 18 de Sevilla, les imputan delitos de pertenencia a organización criminal, estafa, blanqueo de capitales y tráfico ilícito de vehículos. Ahora, sin embargo, la policía no descarta nuevas detenciones.

Una investigación desde 2023
La investigación se inició en septiembre de 2023, a partir de los primeros indicios de su actividad. Las indagaciones de la policía detectaron la virtual cúpula de la organización, formada mayoritariamente por nigerianos. Asimismo, descubrieron las sedes desde donde se dirigían y coordinaban las actividades ilícitas en diferentes países europeos. Los agentes de Europol insisten en que Black Axe es una «estructura criminal perfectamente jerarquizada, con funciones diferenciadas para la captación de mulas informáticas, la recaudación de dinero, el blanqueo de capitales y la creación de sociedades pantalla, empleando además amenazas e intimidaciones durante las actividades de cobro».
Una de las técnicas del Man in the Middle (MITM) que utilizaban era el Business Email Compromise (BEC), en la que se comprometen o suplantan cuentas de correo electrónico corporativas, interceptando comunicaciones reales entre empresas para modificar los datos bancarios y desviar los pagos de alta cantidad a cuentas controladas por la organización. Para ocultar el rastro del dinero y esquivar a la policía, Black Axe contaba con una amplia gama de mulas informáticas y testaferros en toda Europa, que movían el dinero. Incluso, la sofisticación de esta red permitía encontrar «mecanismos» que les permitían eludir la acción de la justicia forzando prórrogas en las investigaciones o suspensiones de los procesos. También se dedicaban a la compraventa de vehículos de alta gama que no pagaban y que a través de terceros interpuestos, volvían a vender.
La policía razona que la organización criminal, con más de 15 años de actividad probada, estaría vinculada a un fraude total de 5.937.589,70 euros, de los cuales 3.211.297,89 euros en el marco de esta operación. Los registros y allanamientos han permitido confiscar a la policía 66.000 euros, cinco vehículos de alta gama, se han bloqueado 119.352,07 euros y se ha incautado una ingente documentación y dispositivos móviles e informáticos que permitirían ampliar el perímetro de la investigación.
