Nuevo golpe contra la delincuencia en la ciudad de Barcelona. Agentes del cuerpo de Mossos d’Esquadra detuvieron la madrugada del jueves 29 de enero a un hombre como presunto autor de una estafa de miles de euros. El arrestado, un joven de 18 años, habría estafado más de 23.000 euros utilizando tarjetas bancarias obtenidas de manera fraudulenta.
Según ha recogido la ACN, los agentes realizaban labores de patrullaje preventivo cuando observaron a un hombre con la cara cubierta frente al cajero de una oficina de una entidad bancaria. Cuando el detenido observó el coche policial intentó huir sobre un patinete eléctrico; una huida frustrada, ya que no logró escapar de los agentes de la policía catalana y acabó abandonando el vehículo para iniciar una huida a pie. Esta segunda huida fue neutralizada por los efectivos policiales, quienes interceptaron al hombre y le encontraron 23.190 euros en billetes pequeños de 20 y 50 euros además de una tarjeta bancaria a nombre de otra persona y un teléfono móvil de alta gama.
Los agentes, tras registrar al detenido, realizaron un registro superficial a pocos metros de donde detuvieron a esta persona y encontraron tres tarjetas bancarias más a nombre de la misma persona tiradas en una papelera. Los Mossos d’Esquadra detuvieron al hombre acusado de un presunto delito de estafa, ya que la sospecha de los agentes es que estas tarjetas se obtuvieron de forma fraudulenta y se utilizaron para enriquecerse.

Los Mossos desmantelan en Barcelona una red criminal de prostitución internacional
El pasado 13 de enero los Mossos d’Esquadra dieron un golpe mortal contra la prostitución en la capital catalana. Los agentes de la policía catalana detuvieron a una mujer que regentaba varios burdeles clandestinos en Barcelona y París, de hecho días antes de su detención abrió un nuevo burdel en la capital francesa. Esta mujer explotaba sexualmente a otras mujeres en pisos clandestinos de las dos capitales y las sometía a vigilancia extrema “con total disponibilidad horaria y sometidas a un férreo cibercontrol por parte de los explotadores mediante la instalación de un circuito cerrado de videovigilancia y sonido en los pisos”. Los Mossos detallen que las mujeres explotadas «incluso, estaban obligadas a vender droga a los clientes que lo solicitaban y, si estos querían, a consumir con ellos”.
