La Guardia Urbana de Barcelona protagonizó hace unos días una identificación totalmente surrealista que permitió sacar de las calles a un conductor que era un verdadero peligro para la circulación. Los hechos tuvieron lugar el pasado 16 de marzo en el distrito de Sant Andreu, cuando efectivos de la Unidad Central de Tráfico del cuerpo policial detuvieron lo que parecía ser un taxista de servicio.
Ante las sospechas e indicios de que podría haber alguna actividad fraudulenta detrás, los agentes realizaron las comprobaciones pertinentes y comprobaron que el hombre que conducía el taxi no tenía licencia para llevar a cabo este servicio. A pesar de exhibir adhesivos en vigor para aparentar legalidad, el implicado no solo operaba ilegalmente como taxista, con una licencia dada de baja, sino que el vehículo tampoco tenía seguro y la ITV llevaba tiempo caducada. Para más inri, se da la circunstancia de que el conductor dio positivo en el test de consumo de drogas.
Los efectivos de la Guardia Urbana confirmaron que el vehículo estaba completamente equipado para simular un taxi en servicio y llevar a cabo esta actividad de manera ilegal. El coche ha sido retirado y puesto a disposición del Instituto Metropolitano del Taxi (IMET) por un posible uso fraudulento del servicio público.

Casi noventa detenidos por el plan Kanpai
Por otro lado, estos días ha tenido lugar un nuevo dispositivo del plan Kanpai de los Mossos d’Esquadra. La policía catalana ha desplegado diversas unidades en diferentes puntos tanto de la ciudad de Barcelona como de su área metropolitana con el objetivo de combatir la multirreincidencia. Según la información facilitada por el cuerpo policial este sábado al mediodía, durante este último dispositivo ha habido hasta 87 detenidos que acumulan un total de 293 antecedentes. El balance de los Mossos indica que se ha investigado penalmente a 29 personas y se han puesto también 232 denuncias administrativas.

