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Solicitan que una plaza de La Sagrera sea el patio de una escuela en barracones

“Nueve años en barracones”, lamentaba la pancarta que corona los módulos del instituto-escuela 30 Passos, en el barrio de La Sagrera. Se ha ido actualizando el cartel, hasta que finalmente se ha retirado, cansados de luchar sin efectos tangibles. El equipamiento nació en 2016 para dar respuesta al crecimiento del barrio y con la promesa de tener un edificio definitivo en 2022, pero pronto hará diez años que los niños hacen clase en barracones. El crecimiento de la escuela ha obligado a ampliar los módulos y las familias hablan de “negligencia y desinterés” de “todas las administraciones”. En el último consejo plenario del distrito, los consejeros validaron, con la abstención del gobierno, una propuesta presentada por Barcelona en Comú que pide “acelerar” la construcción del edificio definitivo –que se hará en el terreno anexo– y “adaptar” la plaza de Kobe para que los niños puedan usarla como patio. 

“Nos habíais prometido que el último curso del instituto lo podríamos hacer en el edificio, pero no será así, pasaremos nuestros trece años en una escuela en barracones”, han lamentado tres alumnos de doce años. Decenas de estudiantes y madres y padres llenaron la sala de plenos el miércoles, sentados incluso entre las mesas de los consejeros. Los niños se quejan de cambiar de aulas de forma constante, de comer comida recalentada –porque no hay cocina– o que no puedan tener gimnasio ni biblioteca. “Y ahora nos queréis quitar el patio”, lamentaban.

El polvo y el ruido de las obras amenazan con hacer aún menos viable el día a día del centro. “La plaza de Kobe funcionó como patio durante la pandemia”, han añadido representantes de la asociación de familias. Otros ejemplos, como el de la plaza de Sant Felip Neri, que el Ayuntamiento ha cedido «exclusivamente» a la escuela de al lado en algunas franjas horarias, les da aún más argumentos. “Sería una solución temporal, no hay alternativas viables”, han argumentado ante la regidora.

La fachada de la Escuela 30 Passos / Gabriel González
La fachada de la Escuela 30 Passos hace dos años, con un cartel ya reivindicativo | Gabriel González

En este contexto, Barcelona en Comú ha pedido “unos mínimos”, en boca del consejero David Cadenas. Más allá de las obras del edificio, la formación insiste en “acondicionar” la plaza de Kobe para que pueda ser el patio de la escuela; solo en horario escolar y “de forma puntual y provisional mientras se realizan las obras”. Concretamente, se pide un punto de agua y mesas de picnic y de ajedrez. “Se necesita una serie de mejoras mientras no llegue el edificio educativo”, defiende Cadenas. 

La proposición suma los votos de Junts, ERC y PP. Los juntistas han expresado un “sí crítico”, entendiendo que el texto incluye “más titulares que soluciones”. ERC se ha quejado de la expresión “acelerar”. “El dinero está, la partida económica está. Hágalo”, ha dicho el republicano Carlos Escuredo, dirigiéndose al PSC y aplaudido por las familias. BComú le ha recordado después los años de la presidencia de Pere Aragonès. 

El gobierno municipal, en cambio, se ha abstenido. Estamos viendo de poner un punto de agua, pero las mesas, las estructuras fijas o mobiliario permanente no los podemos aceptar”, ha afirmado la consejera socialista Maria Rosa Ciurana, encargada de temas educativos. El equipo de la regidora Marta Villanueva se ha comprometido a perseguir la Generalitat, del mismo color político, para que las obras se ejecuten. 

“Acelerar las obras”

Las obras son responsabilidad de la Generalitat y del consorcio de Educación, que es el órgano encargado de ejecutarlas. “Tenemos el compromiso de la Generalitat, gracias al acuerdo de presupuestos que han firmado con nosotros. Por lo tanto, aceleramos las obras”, ha apuntado el consejero de BComú. El texto firmado entre Comuns y el Gobierno de Illa incluye la “redacción del proyecto ejecutivo y aceleración de las obras del Instituto-Escuela 30 Passos, ya que el proyecto había sido comprometido para finales de 2025 y los plazos actuales sitúan la apertura más allá del curso 2030-2031”. “Una demora inaceptable para la comunidad educativa”, dice el mismo acuerdo. 

Según expusieron las familias hace dos años en TOT Barcelona, la memoria de actuaciones del Consorcio de Educación de Barcelona en equipamientos educativos públicos 2016 – 2019 sitúa el gasto original del equipamiento, contando la instalación de los primeros módulos y el mantenimiento hasta el 31 de agosto de 2019, en 1,11 euros. El cálculo en instalación y mantenimiento posterior, pronosticaban las familias en 2023, es superior a los 2 millones de euros.

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