Sant Andreu dejará de compartir policía con Nou Barris y Horta Guinardó. El ejecutivo ha decidido que el distrito cuente con una unidad nocturna propia de la Guardia Urbana a partir de este viernes. Es el quinto territorio de la ciudad que descentraliza la policía de noche. La nueva organización, impulsada por el Ayuntamiento en 2021, apuesta por disgregar las cuatro unidades policiales que había antes en Barcelona. Ciutat Vella y Sant Martí fueron los primeros distritos que se separaron, y después se descentralizaron el Eixample y Sants-Montjuïc.
Con la incorporación de Sant Andreu, cinco distritos ya tienen una unidad nocturna independiente. El resto continúa dividido en dos oficinas: Les Corts, Sarrià-Sant Gervasi y Gràcia, por un lado; y Horta-Guinardó y Nou Barris, por otro. El ejecutivo socialista de Jaume Collboni defiende que este modelo descentralizado “otorga más coherencia en la gestión de los territorios y mejora y amplía la estructura organizativa para dar respuesta a las necesidades y demandas de la ciudadanía”.
El ejecutivo aún no ha decidido qué hará con los distritos que aún no cuentan con unidad independiente. Fuentes municipales apuntan que se está a la espera de que los mandos policiales hagan llegar sus valoraciones para tomar una decisión. Desde el ejecutivo no confirman, en todo caso, que la descentralización llegue a todos los distritos. En este sentido, defienden que los próximos movimientos estarán guiados por razones técnicas y dependerán de las “necesidades operativas” de cada territorio. Aún se tiene que valorar, por tanto, si es necesaria una unidad nocturna para cada distrito o si la distribución actual ya aporta una buena proporcionalidad.

Mensaje político contra la delincuencia
Según el Ayuntamiento, la distribución de las unidades territoriales nocturnas ha proporcionado un aumento policial del 78%, pasando de 435 agentes en 2021 a los 776 que habrá este viernes. Son 30 policías más atendiendo las necesidades nocturnas que en febrero del año pasado.
El incremento policial se suma a otras medidas del ejecutivo socialista que refuerzan un mensaje político intransigente contra la delincuencia. Collboni impulsó el conocido como Plan Endreça sólo al asumir la alcaldía y también ha subido algunas multas, para acciones como hacer necesidades biológicas en la calle o beber alcohol en la calle, entre otras. Más incógnita genera el nuevo modelo de cobro, uno de los vacíos de la ordenanza de civismo anterior. El Ayuntamiento defiende que la policía llevará el datáfono encima para multar al turista, infractor habitual que habitualmente se libra de ellas.
