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Los barrios de Sants-Montjuïc buscan superar las «barreras urbanas» que los separan

Los ocho carriles de tráfico que conectan la Zona Franca y el barrio de Sants a través de la Gran Via separan dos realidades casi opuestas. Los unos saben poco de los otros, a pesar de formar parte del mismo distrito y vivir a pocos kilómetros de distancia. En todo caso, las entidades vecinales conocen problemáticas conjuntas: diferentes «barreras urbanísticas» –la Gran Via, pero también el paseo de la Zona Franca y la misma montaña de Montjuïc– complican la movilidad vecinal, y la pérdida del tejido productivo amenaza con despersonalizar todos los territorios. La técnica de la FAVB, Lisa Marrani, capitana de toda una serie de reuniones que se han hecho en los últimos dos años, cree que la «agenda de reivindicaciones políticas» conjunta que ha surgido de los encuentros es un buen «entrenamiento» para el día que el Ayuntamiento decida reactivar la actividad política en Sants-Montjuïc, coincidiendo con el centenario de la Exposición de 1929. 

«Creo que el Ayuntamiento potenciará la zona, con obras en la estación de Sants, en la L8 de los FGC, la Fira… Debemos estar preparados para cuando se abran los procesos participativos. El objetivo de los encuentros era estar listos el día que aterricen todos los proyectos que dice el Ayuntamiento que quiere hacer en esta zona», resume Marrani. En este sentido, será clave encontrar la tecla para revertir las consecuencias negativas que provoca una Gran Via «muy poco accesible» o la falta de accesibilidad a otras «microconexiones naturales», la forma que han encontrado los vecinos para describir el acceso al mar o a la montaña de Montjuïc. 

La Gran Via de les Corts Catalanes, una barrera clara entre los barrios en el Distrito de Sants-Montjuïc | Jordi Play

Estos encuentros no han aterrizado el detalle de las propuestas, pero desde los barrios se habla de convertir la Gran Via en un espacio «más amable» para los vecinos. «Cuando supera nuestro tramo y se adentra en el Eixample es más agradable. La ruptura que hay en Sants-Montjuïc es evidente», comenta Marrani. El vecindario pide mejorar los pasos de cebra y las aceras, más zonas de paso o mejoras en el carril bici. «Para cruzarla te tienes que jugar la vida; los semáforos duran muy poco y te esperan coches que parecen arrancar una carrera de Fórmula 1», resume Jordi Falcó, vecino de Sants y miembro del Centro Social de Sants. «Es difícil atravesarla, pero diría más: a veces acercarse da miedo», añade desde el otro lado Torni Prada, miembro de la asociación vecinal Sant Cristóbal de la Zona Franca

El acceso a Montjuïc también es un problema. Los protagonistas de estos encuentros consideran que se deben mejorar los senderos que conectan con la montaña olímpica, bien accesible desde la plaza de España, pero deficiente en el resto de extremos. «El Poble-sec y la Marina son barrios pegados a Montjuïc y prácticamente no pueden acceder», sentencia Marrani, que señala otra incongruencia que preocupa en la zona. «La Marina tiene el principal pulmón verde de la ciudad al lado y registra cifras de contaminación muy superiores a los niveles que recomienda la Organización Mundial de la Salud», lamenta. «Los datos nos refuerzan. Estamos cerca de todo, pero estamos atrapados. Tenemos la montaña, la Gran Via, el Puerto [el área de mercancías], y la Fira de l’Hospitalet, que es un monstruo. La sensación es de estar aislados», añade Prada.

Los vecinos trazan una estrategia para superar las barreras urbanas de Sants-Montjuïc | Jordi Play

Los vecinos piden menos barreras arquitectónicas y más conexiones. En esta nueva hoja de ruta, las entidades presentan un proyecto de bus de barrio que atraviesa la Gran Via. Una nueva medida menos conocida que la famosa ampliación de la L2 del metro, que Collboni se comprometió a terminar en campaña electoral y ahora ha presentado sin fecha de ejecución concreta, o la de la línea L1. Este aspecto acercaría dos realidades inconexas. «Parece que sean dos zonas diferentes, a pesar de que todo es Sants, en el fondo», apunta Prada. Una observación menos explosiva que la de sus compañeros de la Marina, que en otras ocasiones han llegado a proponer la independencia del distrito Sants-Montjuïc. «Entre los barrios de esta zona –Sants, Hostafrancs, la Bordeta– tenemos muchas sinergias; nos faltaría tener más con el otro lado», explica también Falcó, vecino de Sants y desde hace poco miembro de la comisión de urbanismo de la FAVB. 

Más allá de la Gran Via, los vecinos también están de acuerdo en resolver las conexiones transversales del paseo de la Zona Franca, en pacificar la avenida Paral·lel y plantear soluciones de conexión con la Marina, la Bordeta y el Poble-sec. 

El paseo de la Zona Franca, la segunda gran barrera para los vecinos de la Zona Franca | Jordi Play

Idiosincrasias muy distintas

Las barreras arquitectónicas no solo dificultan el encuentro entre entidades sino que también alejan la percepción que pueden tener unos y otros. Falcó apunta directamente que muchos vecinos de Sants desconocen la «idiosincrasia» de los barrios que hay al otro extremo de la Gran Via, y viceversa. «A veces –remarca el vecino– no solo no sabemos qué pasa al otro lado, sino que directamente no sabemos cómo son los vecinos del otro lado». «La idea del encuentro entre entidades era justamente abrir el foco, porque muchas veces tenemos claro qué pasa en nuestro territorio, pero no más allá», relata Falcó. «Los encuentros surgen de una convocatoria de la FAVB, habitualmente no trabajamos mucho con las asociaciones del distrito», confirman al otro lado. 

Desde la distancia, Marrani describe cómo son estas dos realidades. «Cada barrio tiene su propio movimiento y sus asociaciones. Intentan resolver el día a día; en barrios donde el día a día es más duro no hay tiempo de ir más allá. Por ejemplo, en zonas de la Zona Franca hay urgencias cotidianas que no permiten actuar como el Centro Social de Sants, más joven y más conectado con otros barrios», concreta la activista de la FAVB, que ve unos primeros indicios de cambio. «La Zona Franca es muy grande y con muchas microrealidades, pero hemos notado que la AVV Sant Cristóbal es muy potente. Ha sido muy activa y, por primera vez, gente de Sants ha bajado a la Marina para hacer las reuniones. Hay una voluntad clara de establecer red y se debe aprovechar», remata. 

Esta situación se suma a la transformación urbanística que habrá en la Marina, cambios que aportarán nuevos equipamientos y vivienda pública a una zona carente de recursos. En todo caso, lo que parece una buena noticia es visto con cautela en la entidad de Sant Cristóbal. “Hemos visto cómo hasta ahora se invertía más en otros barrios del distrito y, ahora que la inversión llega a la Zona Franca, existe el peligro de que todo se concentre en el barrio de Foc. Nosotros recordamos que hace mucho tiempo que estamos y no quisiéramos que todo se concentrara allá abajo”, advierten desde esta pequeña barriada encapsulada entre la Gran Via, el paseo de la Zona Franca y la sede de la Fira en l’Hospitalet. 

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El vecindario avisa que se están perdiendo los comercios de las primeras plantas | Jordi Play

Pérdida del comercio y falta de vivienda

A pesar de las diferencias, las entidades alertaron en un manifiesto publicado a mediados de 2024 de la pérdida comercial en todo el distrito. El comercio digital y las grandes superficies –más en área dominada históricamente por las fábricas y grandes almacenes– golpean especialmente en la periferia. Las entidades avisan del cierre de empresas y espacios artesanales en la Zona Franca y la pérdida progresiva del comercio de proximidad en todo el distrito.

El vecindario también advierte que los barrios de la zona han comenzado un proceso gentrificador, si bien cada área tiene sus particularidades. «Constatamos el aumento de pisos turísticos en Sants, Hostafrancs y Poble-sec, la subida descontrolada de los precios de las nuevas viviendas en la Marina del Prat Vermell y los procesos de gentrificación, cada vez más presentes en todo el territorio por el atractivo de su carácter y de la identidad de barrio, por la proximidad a la montaña de Montjuïc y las vistas», avisan todos juntos. Es solo el inicio de un proceso rehabilitador de la lucha vecinal en el distrito.

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