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L’amor que llegó con Lamborghini, a juicio

El último éxito de la histriónica compañía teatral La Cubana se titula El amor venía en taxi. Pero las aventuras románticas que llegan con vehículo pueden terminar en delito y con una condena de ocho años de prisión. Este es el riesgo que corre un hombre italiano, pero con pasaporte francés, que se sentará en el banquillo de los acusados de la sección 6 de la Audiencia de Barcelona acusado de estafa por engañar a una viuda que conoció a través de la venta de un Lamborghini Aventador, una joya del motor que puede alcanzar de 0 a 100 km/h en 2,8 segundos y rozar una velocidad de 350 kilómetros por hora.

El Lamborghini sirvió al ahora acusado para, según la fiscalía, poner en marcha una sofisticada estrategia de fraude y engaño. La técnica del procesado se basaba en propuestas sentimentales y de negocios que solo tenían un objetivo: enriquecerse ilícitamente aprovechando una red de contactos, un papel muy bien aprendido y la conmoción generada en la víctima por la muerte de su marido, propietario del Lamborghini. Un engaño que según el ministerio público se preparó de manera consciente y concertada.

Vista del Palau de Justícia, que acull diverses sales del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) / MMP
Vista del Palau de Justícia, que acoge la Audiencia de Barcelona (TSJC) / TOT BCN

Una herencia y un «interés romántico»

El caso se remonta al 29 de enero de 2021. La víctima recibió como herencia de su difunto esposo un buen puñado de coches de gama alta. Entre los cuales destacaba el Lamborghini Aventador que puso a la venta en la web Austoscout24 en abril de ese año. Son vehículos que en la misma web tienen precios que oscilan entre los 300.000 y los 700.000 euros. Dos días después de publicar el anuncio, el acusado concertó una cita con la víctima. Para el encuentro, se inventó un nombre y se hizo pasar por «asesor económico dedicado a la compraventa de objetos de lujo».

Pero, más allá del supuesto interés económico, el encartado desplegó una estrategia para generar lo que el ministerio público describe como «interés romántico» en la víctima. Un intento que tuvo éxito. El acusado y la denunciante iniciaron una relación íntima que se prolongó hasta el primero de septiembre de 2021. Durante todos estos meses de cortejo, el procesado planteó un negocio de compra y venta de relojes de lujo, que la víctima aceptó. El negocio consistía en comprar relojes a bajo precio y revenderlos por un precio superior.

La lista es larga. El 21 de mayo de 2021 la víctima entregó al presunto estafador 180.000 euros para adquirir el primer reloj. En segundo término, el 23 de agosto del mismo año, la víctima le dejó 155.000 euros para un reloj Patek Philippe, modelo Nautilus. El reloj fue entregado por un secuaz del acusado en un despacho de Barcelona. El mismo día también pagó 115.000 euros por un Rolex Daytona Platino 2021, a otro colaborador aún por identificar.

Tres días después se concentran tres compras más, todas en la ciudad suiza de Lugano. En concreto, un Patek Philippe Nautilus por 193.500 euros. Otro reloj del mismo modelo por el que pagó 212.000 euros y un tercero por 94.500 euros. El 31 de agosto vuelve a comprar en Lugano otro reloj igual, pero esta vez por un precio de 340.000 euros.

Un rellotge model Nautilus de Patek Philippe, part principal de la pretesa estafa/P.P.
Un reloj modelo Nautilus de Patek Philippe, parte principal de la supuesta estafa/P.P.

Una caja de seguridad y…

La víctima llevó a cabo todas estas compras con la creencia de que, en el encuentro del 23 de agosto con su colaborador, le habían entregado al supuesto estafador 1.488.000 euros para la compra de los relojes y de un Rolls-Royce que la viuda también quería vender por 198.000 euros. El dinero lo pagó con billetes de 200 euros que envolvía con cinta americana y los introducía en una maleta. Víctima y acusado se trasladaron a una oficina bancaria de la avenida Diagonal. Una oficina donde la víctima tenía una caja de seguridad.

Pero en la maleta no pusieron los fajos de dinero con billetes. El plan consistió, con una obra filibustera bien preparada, en cambiar los fajos por paquetes de papeles en blanco que simulaban los billetes. Los papeles en blanco que simulaban 1.290.000 euros que la víctima había desembolsado para la compra de relojes, sin contar el dinero del Rolls-Royce que aún no se había vendido. La sorpresa fue que cinco días después de romperse la relación sentimental, el seis de septiembre, la víctima se dirigió a la oficina bancaria donde estaba la caja de seguridad y descubrió que no le habían dado gato por liebre, sino que ni siquiera había un gato. Ahora la fiscalía pide para el acusado, que ya ha estado tres meses en prisión provisional, una pena de ocho años de prisión y una multa de 17.280 euros, así como una indemnización de 1.290.000 euros.

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