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La regeneración de Trinitat se estanca más: dos edificios quedan desiertos en la licitación

“No nos olvidemos de Trinitat Vella, que tiene una situación similar a la nuestra”, apunta la activista vecinal del Besòs Teresa Pardo, después de conocer el acuerdo entre los Comunes y el PSC -en el marco del acuerdo para votar a favor de las cuentas de Salvador Illa- para crear una empresa pública que ejecute la regeneración del Besòs y el Maresme. “Como nosotros, no necesitan titulares”. La impresión entre los afectados es que la reforma de las viviendas más precarias cuesta avanzar, y aún más en Trinitat Vella, donde aún no se ha ejecutado ninguna obra del plan piloto de Barcelona en Comú bajo el mandato de Ada Colau. Dos edificios se derrumbaron por su propia cuenta y el resto avanzan a paso de tortuga.

El último revés lo han vivido tres comunidades de vecinos de la calle de Foradada –números 87, 98 y 102– y los de Via Barcino 21. La licitación de estas obras, que oscilaban entre los 312.000 y los 582.000 euros según el edificio, han quedado inicialmente desiertas. El Ayuntamiento matiza que se han encontrado constructoras interesadas en dos de estos edificios y se ha optado por anular el proceso y «negociar» con ellas la licitación. En los otros dos casos, en cambio, «se sigue trabajando para resolver la situación». «Restan importancia a lo que pasa aquí, porque hay muchos menos pisos defectuosos que en el Besòs”, lamenta Roberto Rodríguez, activista de la Trinitat. “Pero este hecho se da porque han hecho un mapeo más limitado, si ampliáramos la mirada a todo el barrio, estaríamos en una situación similar al Besòs”, defiende en conversación con este diario.

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Pisos apuntalados en Trintiat Vella | Jordi Play

La Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona cuantifica en 8.000 las viviendas con problemas estructurales “graves” en Barcelona: unas 5.000 en el Besòs, de las cuales 2.800 con riesgo grave; 2.500 en la Pau; y 432 en Trinitat Vella. “Pero es muy probable que el problema sea mucho más extenso”, avisaba el presidente de la entidad, Miquel Borràs, en la rueda de prensa de noviembre pasado. Las quejas de los afectados se dirigen especialmente al Instituto Municipal de Urbanismo, el encargado de gestionar la regeneración. Los edificios piloto avanzan lentamente –solo hay uno de una quincena terminado– y los vecinos temen que los nuevos tiempos les obliguen a dejar pasar algunas subvenciones europeas. El resto de edificios, que no entran en el plan piloto, deben acogerse a un modelo de autogestión que ha fracasado: ninguna reforma completa ejecutada en una década.

“Si firmas un proyecto de reforma, tienes poco margen para conseguir el dinero que necesitas. Y ya has dado la alerta; como comunidad de vecinos tienes la obligación de tener al día el edificio, si no te pueden multar. Pero si no tienes recursos para reformarlo, el problema se retroalimenta”, explica Rodríguez. En la Trinitat, tal como pasa en el Besòs, los edificios –algunos públicos– se construyeron en los años 60 y 70 con materiales deficientes, como el cemento aluminoso, que degrada la infraestructura. Son comunidades de vecinos con rentas bajas y otras casuísticas sociales, como pensionistas con ingresos precarios o pisos ocupados, que complican aún más la gestión. “Que ahora digan que se creará un plan para que la gestión la asuman ellos [la administración] está muy bien, pero la Trinitat se queda fuera”, asegura Rodríguez. 

Catas realizadas por técnicos del ayuntamiento y aún abiertas desde 2018 en Trinitat Vella | Jordi Play

Creación de una empresa pública

Los planes municipales para reformar las áreas más degradadas han generado confusión. El ejecutivo de Jaume Collboni pactó con Barcelona en Comú el impulso de la regeneración en el marco de las ordenanzas fiscales, fijando la mirada especialmente en el área del Besòs. Más tarde, las conversaciones saltaron al otro lado de Sant Jaume. Los Comunes han incluido, en el pacto de presupuestos de Salvador Illa, la creación de una empresa mixta –una especie de consorcio como puede ser BIMSA o cualquier otra empresa pública, con representación de la Generalitat, el Ayuntamiento y de la oposición– y la reserva de 40 millones para subvenciones. 

En este último caso, el texto del acuerdo sí que nombra explícitamente la Trinitat: “Garantizar la ejecución de los proyectos de regeneración urbana, en las mismas condiciones que el Plan piloto de los entornos residenciales de regeneración programada de 2020 en los barrios del Besòs y el Maresme, la Trinitat Vella y la Pau, mediante una sociedad participada por la Generalitat de Catalunya, con aportación de 40 millones de gestión íntegramente pública, con créditos públicos a interés cero y bonificación del 100% de los impuestos a los beneficiarios vulnerables, hasta llegar a las 6.000 viviendas afectadas”, apunta el pacto, consultado por este diario. 

Los Comunes describen el acuerdo como un “toque de atención” a Collboni. Voces cercanas al grupo parlamentario, presentes en las negociaciones, desmarcan la empresa mixta –que atribuyen a una voluntad exclusiva del PSC– de los 40 millones pactados también para la regeneración. “Si al Instituto Municipal de Urbanismo le faltaban dinero, aquí tiene 40 millones”, explican los de Jéssica Albiach. A pesar del acuerdo, a pie de calle la satisfacción se mezcla con una sensación de “desconfianza”. “Tanto en la comisión como en otras partes, los gobiernos hablan del Besòs solo”, insiste Rodríguez. “Parece una buena noticia, pero la opacidad que ha habido hasta ahora deja cuestiones en el aire”, añade Pardo desde el Besòs.  

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El único edificio de la prueba piloto del Besòs finalizado | Jordi Play

Por otro lado, la primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, ha apuntado en comisión que la empresa pública que deberá encargarse de la regeneración –dotada de unos 400 millones– se “llevará a aprobación” a finales de año. “Nos habían dicho que estaría operativa este año; si es así como dice, los tiempos se alargan”, argumenta Pardo. Fuentes municipales consultadas por el Tot Barcelona se remiten a la intervención de la teniente, sin concretar un calendario exacto, y al Protocolo de actuación para la tramitación de las propuestas de creación, adhesión, disolución y modificación de estatutos de consorcios, fundaciones y asociaciones. Este protocolo requiere la presentación de un informe justificativo de la nueva empresa, un plan de viabilidad económica a cuatro años vista y la redacción de unos estatutos. Si bien este proceso puede llegar a prolongarse un año, el documento no menciona plazos concretos.  

En este punto, los vecinos del Besòs prefieren esperar a ver “cómo se concreta el modelo” para valorar con exactitud la empresa mixta. En la Trinitat, piden estar presentes, sin matices ni priorizaciones de otros barrios. “Somos un barrio con rentas humildes y casas en muy mal estado. Estamos rodeados de carreteras y montañas, por lo tanto, no tenemos superficie para expandirnos: estamos abocados a la regeneración”, insiste Rodríguez, que reunirá a los vecinos próximamente para explicar las novedades y tiene previsto iniciar nuevas convocatorias para presionar al Ayuntamiento. “Hace seis meses que no tenemos ninguna comunicación formal”, reprocha otra vez, desconfiado de los anuncios políticos de las últimas semanas.

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