Núñez i Navarro ha construido en el barrio del Camp de l’Arpa del Clot, en el distrito de Sant Martí, un edificio singular que reproduce la fachada de la Casa Estrella Coca de 1929, con estucos y esgrafiados idénticos a los originales. La finca histórica fue derribada porque no estaba protegida y fue la gota que colmó el vaso que obligó al Ayuntamiento de Barcelona a hacer un plan de patrimonio para los barrios del Camp de l’Arpa y del Clot, a instancias de las entidades vecinales y sociales.
Situado en la confluencia de la calle de Rogent con la de Valencia, el nuevo inmueble dispone de 24 viviendas de alquiler -a partir de 2.695 euros-, algunas de las cuales ya están habitadas, y dos locales comerciales bastante amplios. Uno de los bajos, el que tiene 190 metros cuadrados y hace esquina, ya tiene inquilino. Se trata de la marca barcelonesa General Òptica. Fundada en 1955, la firma cumplirá setenta años en 2025, y desde hace un cuarto de siglo pertenece al grupo italiano De Rigo. General Òptica se dedica al diseño, fabricación y venta de gafas y otras soluciones ópticas y de artículos de audición.

La primera tienda abrió en 1955 en Barcelona
Los fundadores de General Òptica fueron Carlos Cruañas y Francisco García. La primera tienda abrió en 1955 en la capital catalana y pocos años después la empresa ya tenía otros comercios en la ciudad y en Euskadi. En 2005, la marca celebró su cincuenta aniversario con 156 tiendas y 1.500 trabajadores. Dos décadas después, el número de establecimientos ha crecido hasta los 300 y cuenta con una plantilla de 1.900 personas. En 2024, la división de comercio al por menor del grupo De Rigo, con General Òptica a la cabeza, facturó 260,2 millones de euros, un 7,2% interanual más.

El edificio de Núñez i Navarro llama la atención por su fachada. El proyecto se comenzó a trabajar en 2021, con el objetivo de garantizar la recuperación fiel de la imagen original, preservando sus valores patrimoniales, materiales y cromáticos, subrayó la constructora. La decisión de reproducir la fachada con los estucos y esgrafiados originales la tomó voluntariamente la empresa, asegura Núñez i Navarro. “No había ninguna obligación normativa, sino un posicionamiento consciente: reconocer el valor urbano, simbólico y social del edificio y garantizar su continuidad en el tiempo”. La Asociación de Vecinas y Vecinos del Clot-Camp de l’Arpa recuerda que el acuerdo fue posible también por la perseverancia vecinal y el esfuerzo de la dirección municipal de Arquitectura Urbana y Patrimonial de la época.

La Casa Estrella Coca había sido construida por el arquitecto Antonio Pascual. El derribo de la finca fue la palanca para que el consistorio elaborara un plan de patrimonio de los barrios del Camp de l’Arpa del Clot y el Clot, que protege uno de cada tres edificios, 839 parcelas en total, tal como reclamaban entidades de los barrios, entre las cuales la Asociación de Vecinas y Vecinos del Clot-Camp de l’Arpa.

