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La estación para medir la contaminación de Meridiana, cinco años sin servicio

Vecinos y plataformas activistas llevan años esperando la implementación de la estación medioambiental que debía medir la contaminación de la avenida de la Meridiana. El Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya la instalaron en el año 2020, pero aún no han facilitado datos. Según la primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, las pruebas “no fueron lo suficientemente satisfactorias” y el ejecutivo le ha buscado una nueva ubicación. La teniente ha argumentado, a preguntas de los Comunes en una comisión municipal, que el punto de medida “incumple los criterios armonizados de microimplantación”, es decir, los criterios legales que hacen referencia a alturas y distancias. 

Según ha podido saber este diario, las administraciones responsables de la estación consideran que la ubicación antigua contradecía los criterios estipulados en dos apartados del anexo tercero del Real Decreto 102/2011 relativo a la mejora de la calidad ambiental. El artículo pide que la estación no esté en las “proximidades de fuentes de emisión” –tubos de escape, chimeneas…– para “evitar la entrada directa” de una muestra que no haya sido mezclada con el aire de ambiente, y también estipula que el emplazamiento debe estar a 25 metros “de cruces principales [grandes intersecciones]” y a no más de 10 metros de altura.

Anexo tercero del Real Decreto 102/2011 relativo a la mejora de la calidad ambiental

La estación medioambiental de Meridiana, inicialmente ubicada a la altura del número 348, cumplía ambos requisitos, aunque estaba cerca de una parada de autobús regular, el único elemento que podría llegar a considerarse anómalo. La teniente Bonet, en sus respuestas, se ha limitado a argumentar que el punto de medida estaba afectado por las obras de la Meridiana y no cumplía los criterios “en relación con su entorno cercano”, sin profundizar más en cuestiones técnicas. 

Cambio de ubicación

En todo caso, aprovechando la reforma de la avenida, el Ayuntamiento decidió cambiar el emplazamiento en diciembre de 2024 al número 218 de la avenida. La nueva ubicación, que en estos momentos está en proceso de legalización, está en la zona ya reformada, con menos carriles de circulación. “Una vez la tengamos instalada, esta estación volverá a funcionar durante unos meses en fase de pruebas necesariamente para poder comprobar su funcionamiento. Y será en este proceso que volveremos a instar a la Generalitat para que la estación pueda ser incorporada dentro de la red de vigilancia para la prevención de la contaminación en el aire”, insistía Bonet en la comisión. 

Barcelona tiene dos estaciones de medida similares activas en el Eixample, una en la calle de Comte d’Urgell y otra en la plaza de Gal·la Placídia. Según la entidad ecológica Eixample Respira, estas dos unidades de medida no representan de forma fidedigna la contaminación del centro de Barcelona y tampoco pueden representar la contaminación que hay en las entradas y salidas de la ciudad. Genís Domínguez, miembro de la plataforma, explica que la de la Meridiana “no sería representativa del Eixample, porque es muy abierta, pero sí de los accesos a la ciudad”, como puede ser la Diagonal, Gran Via o incluso Aragón. 

La antigua estación medioambiental de la Meridiana, que nunca ha llegado a estar operativa | Google

“Sabemos, por las unidades móviles, que los niveles de contaminación en estos puntos son altos. La Meridiana es un buen punto para medir la contaminación, no mediría el aire del barrio o el distrito, sino el tipo de calle. La estación de Compte Urgell no dice cómo está el Eixample sino cómo es una calle de esas características. Es lo mismo: tener esta unidad de medida en Meridiana sería indicativo para saber la contaminación que hay en vías de este tipo, muy transitadas”,  insiste el activista. 

La nueva ubicación que pronto comenzará a testearse favorece unos mejores datos, teniendo en cuenta que no se encuentra en la zona más transitada de la avenida. Es en este sentido que Domínguez pide tener unos análisis “de máximos”, tal como recoge el reglamento europeo instaurado el año pasado. “Contempla que las medidas deben ser a partir de una referencia de máxima contaminación”, detalla, pensando también en el Eixample. Una estación cerca del área de la plaza Tetuan, afirma, sería un buen punto para testear la contaminación máxima de la ciudad.

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