Hay rincones de Barcelona que parecen congelados en el tiempo. Se trata de lugares que, por una razón u otra, conservan la apariencia que tuvieron antaño, como si la sociedad no hubiera avanzado o fueran inmunes al paso de los años y las décadas. En el ámbito de la arquitectura es fácil encontrarse con edificios del siglo XIX o incluso con vestigios de construcciones de la época medieval o romana. Ahora bien, no es tan habitual que esto ocurra con los letreros o carteles que se encuentran en la vía pública. Una de las principales razones es el cambio de nomenclatura que muchos sufrieron durante la dictadura franquista. En la mayoría de los casos, los nombres originales de las calles, plazas y avenidas fueron restituidos con la recuperación de la democracia en el Estado. A veces, sin embargo, encontramos algunos supervivientes que nos recuerdan esos tiempos pretéritos.
Es el caso de la placa que aún resiste en la fachada del número 584 de la calle Consell de Cent, en la intersección con la calle Dos de Maig. El letrero se encuentra casi en la esquina entre las dos vías y se puede leer el nombre de la calle en castellano. Tiene forma cuadrada, el fondo es blanco y las letras negras. Se conserva en general relativamente bien, aunque tiene un pequeño agujero en el medio y está bastante desgastado por los lados. A pocos centímetros de la placa mirando hacia arriba, encontramos otra más moderna con el nombre de la vía en catalán. No están del todo alineadas ni comparten tipografía. La más contemporánea es ligeramente más grande y tiene forma rectangular.

El edificio que contiene los dos letreros es una casita de piedra grisácea con planta baja y primer piso. Tenía una entrada principal y dos locales en los bajos. Todos están tapiados. En uno de los balcones del primer piso, hay varias macetas con plantas y también destaca un lazo amarillo independentista. Aunque las plantas sorprendentemente no están muertas, la apariencia general de la fachada es decadente y de abandono. Como el resto de construcciones de su entorno, el inmueble es uno de los afectados por la reforma de la fachada norte de la plaça de les Glòries. La parte posterior de la casita da a una de las dos naves que pertenecían a la antigua fábrica de paraguas -Consell de Cent, 572-576- que se remonta al siglo XIX y hace décadas que está en desuso. La previsión es que se instale a partir de 2027 la escuela Gaia, un centro educativo de dos líneas que ahora se encuentra en barracones muy cerca del recinto.

Una reforma en marcha con incógnita
Cabe recordar que el pasado mes de noviembre comenzó el derribo de las tres islas de casas de la calle Consell de Cent, entre Independència y Castillejos, que deben permitir ganar cerca de 26.400 metros cuadrados de zona verde. En total, hay afectadas unas ochenta fincas erigidas en torno a los antiguos Encants Vells, donde vivían medio centenar de familias que han tenido que ser realojadas o indemnizadas. La mayoría van al suelo y solo se conservarán cuatro enteras y dos más parcialmente. El presupuesto total de los trabajos -que deberían culminar el próximo mes de mayo- es de casi 2,3 millones de euros y antes de la demolición de cada una de las fincas se habrán tenido que retirar cerca de 444 metros cuadrados de fibrocemento repartidos en una superficie total de más de 10.400 metros cuadrados.

Entre las construcciones que deben ser demolidas en el marco de esta remodelación se encuentra la casita del número 584. Es difícil determinar cuándo fue abandonada esta finca, que presenta un estado decadente similar al de los edificios vecinos. Esto es fruto principalmente de los años de impasse que ha habido desde que se afectaron oficialmente los inmuebles hasta el inicio de los trabajos, que han contribuido a degradar la zona. El futuro de la placa es una incógnita. Todo apunta a que no se salvará de un derribo que podría ser inminente, pero todavía estamos a tiempo de conservarla si los técnicos municipales lo consideran oportuno.


