Barcelona alcanzó durante 2025 su mínimo histórico en contaminación del aire. La ciudad cerró el 2025 con los datos más bajos de concentración de partículas desde que se tienen registros y con una disminución de al menos un 4% respecto al año anterior en todas las estaciones tanto de tráfico como de fondo. Si miramos las cifras en cuanto al dióxido de carbono (NO2), los registros más elevados se mantienen en las estaciones de tráfico de l’Eixample (29 microgramos por metro cúbico frente a los 33 de 2024) y Gràcia – Sant Gervasi (25 microgramos por metro cúbico frente a los 27 de 2024) y en las urbanas de la Ciutadella y el Poblenou, ambas con 22 microgramos por metro cúbico frente a los 25 y 23 del año anterior, respectivamente. Estos datos están por debajo de los niveles que exige actualmente la Unión Europea (UE), pero aún por encima de los que recomienda la OMS y exigirá la UE a partir de 2030 (20 microgramos).
Los datos de calidad del aire en la ciudad de 2025 los han presentado este lunes en la Sala Lluís Companys del Ayuntamiento la primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, y la concejala de Salud, Personas con Discapacidad y Estrategia contra la Soledad, Marta Villanueva. En cuanto a las partículas PM10 y PM2’5, los niveles se mantienen estables este 2025 y calcan los valores del año pasado, solo con algunas variaciones al alza en la estación de fondo de Palau Reial y a la baja en la de Vall d’Hebron. Todas las estaciones cumplen con los límites establecidos por la UE, pero también están por encima de los recomendados por la OMS y de los valores objetivo que se propone el territorio comunitario para dentro de cuatro años (20 microgramos por metro cúbico de PM10 y 10 de PM2’5).
«En diciembre de 2023 os anunciamos un punto de inflexión: Barcelona cumplía por primera vez con los estándares europeos en todas las estaciones. Dos años después, hablamos de una tendencia consolidada, volvemos a tener las mejores cifras desde que tenemos registros, marcando un nuevo mínimo histórico», ha señalado Bonet, afirmando que la ciudad está «más cerca del objetivo de 2030 que del actualmente vigente». La primera teniente de alcaldía ha aprovechado la comparecencia para anunciar la puesta en marcha de una nueva estación de medición en la avenida de la Meridiana durante el primer trimestre de 2026. En concreto, el aparato -que está operativo y en fase de estabilización de los datos- está ubicado en el barrio de Navas, en sentido salida. «Nos permitirá tener una mejor radiografía en días de contaminación en un punto de movilidad importante como la Meridiana», ha subrayado.
800 muertes evitadas y un 31% de vehículos verdes
Por su parte, Villanueva ha celebrado la consolidación de la tendencia a la baja de los datos de contaminación, pero ha remarcado que «no nos podemos detener aquí». La concejala ha puesto énfasis en la mortalidad atribuida a estos niveles de partículas, indicando que la reducción de las cifras respecto a los datos de antes de la pandemia habría servido para evitar unas 800 muertes. En este sentido, según datos de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), la mortalidad atribuible a la contaminación del aire se ha reducido en el período 2020-2024 un 32% respecto a los registros anteriores (2018-2019).
Por otro lado, Bonet también ha querido hablar del parque móvil de la capital catalana, señalando que este año los vehículos que circulan con etiqueta verde o eco ya suponen el 31% del total, una mejora de tres puntos respecto a 2024. Si nos fijamos solo en los turismos, el porcentaje se eleva hasta el 38%. Los transportes con etiqueta B representaban en noviembre de 2025 un 12,31% del total, un 2% menos que el año anterior.
Registros cuestionados
Hace unas semanas, las entidades Eixample Respira y Ecologistas en Acción denunciaron que los cortes de tráfico de la calle del Comte d’Urgell por las obras de l’L8 estaban enmascarando los resultados de la estación ubicada en esta vía. En concreto, la estación de l’Eixample registró una concentración media de 29 microgramos de NO2 por metro cúbico de aire, por debajo de los niveles que exige actualmente la Unión Europea, pero por encima de los que recomienda la OMS y exigirá la UE a partir de 2030. Los resultados de 2025 muestran una bajada de 3,44 µg/m³ de NO₂ en la estación de tráfico de la calle Comte d’Urgell, mientras que la otra estación de tráfico de la ciudad y la mayoría de las estaciones de fondo solo registran descensos entre 0,62 µg/m³ y de 1,67 µg/m³. «Esta disminución no responde a una reducción estructural del tráfico, sino que evidencia el impacto directo sobre los datos de los cortes de la calle d’Urgell», defienden desde las entidades.
En este sentido, Bonet ha vuelto a insistir en que las cifras registradas por esta estación están validadas por la Generalitat y son «plenamente representativas» de la realidad en el distrito. «Lo son porque la disminución del tráfico no ha sido lo suficientemente intensa para alterar o desvirtuar los datos», ha dicho. Sin embargo, la primera teniente de alcaldía sí ha reconocido que un 2% de la reducción extraordinaria vivida en esta estación podría estar motivada por una cierta disminución de la movilidad derivada de estas obras.

