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Eliminar una «anomalía» franquista de Barcelona: la idea de ERC para las Glòries

Las paradas de metro, bus y tranvía de la plaça de les Glòries Catalanes, el nombre oficial del emplazamiento, podrían cambiar de denominación. Actualmente, las estaciones del transporte público de este espacio, que divide los distritos de Sant Martí y l’Eixample, se llaman Glòries. ERC llevará la propuesta en el pleno del 30 de enero del Ayuntamiento de Barcelona. La idea del grupo municipal que encabeza Elisenda Alamany es que las instalaciones se rebauticen con el nombre de Glòries Catalanes, igual que la plaza, para recuperar la identidad catalana.

En 1939, el franquismo borró «cualquier referencia a la identidad catalana», sostiene el concejal de ERC Jordi Coronas en el texto que se presentará en el pleno y al que ha tenido acceso TOT Barcelona, y cambió el nombre de la plaça de les Glòries Catalanes, propuesto por Víctor Balaguer y aprobado por el Ayuntamiento de Barcelona el 19 de diciembre de 1863. El 7 de marzo de 1939, la dictadura franquista quitó la palabra Catalanes de la plaza y la llamó plaza de las Glorias. La castellanización duró más de 41 años, hasta que el 12 de junio de 1980 el primer gobierno democrático de la ciudad restableció el nombre original de plaça de les Glòries Catalanes.

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Estación de metro de les Glòries / Jordi Play

Corregir una «anomalía» que perdura desde el franquismo

Desde ERC, se considera que los cambios introducidos en 1980 son insuficientes para eliminar la huella franquista. En declaraciones al TOT, Coronas dice que no tiene sentido que «una plaza que oficialmente se llama plaça de les Glòries Catalanes continúe teniendo estaciones y paradas de transporte público con una denominación impuesta por el franquismo. Estamos hablando de una anomalía que viene desde 1939 y que, por pura inercia, se ha mantenido hasta hoy». Los republicanos piden hacer un ejercicio de memoria democrática y de coherencia urbana y servicio público. «Restituir el nombre de Glòries Catalanes al metro, al bus y al tranvía es una manera clara y sencilla de normalizar la lengua y revertir una de las últimas huellas del franquismo en el paisaje urbano de Barcelona».

TRAM, tramvia
Dos tranvías circulando por la plaça de les Glòries Catalanes / Jordi Play

En el texto, Coronas recuerda que la estación de metro se inauguró el 23 de junio de 1951 con el nombre de Glorias. Lo mismo se hizo con las paradas del bus. Durante la democracia, lo único que se ha hecho es traducir el nombre de Glòries al catalán. Y ni siquiera se corrigió la anomalía cuando se inauguró la estación del tranvía del Trambesòs, el 8 de mayo de 2004.

La iniciativa republicana no será necesaria que se vote, ya que se presentará en formato de ruego, y bastará con que el gobierno de Jaume Collboni la acepte. ERC plantea al ejecutivo socialista que inste a Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) y al Autoritat del Transport Metropolità (ATM) para que cambien el nombre de las paradas del transporte público y garantizar así «la coherencia toponímica y revertir una de las últimas muestras de neutralización de la identidad catalana en el paisaje urbano barcelonés heredada del franquismo».

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Acceso a la estación de metro de les Glòries / Jordi Play

«Las glorias cívicas y militares de Cataluña»

Tal como recoge la Ponència del Nomenclàtor de Barcelona, el nombre de la plaça de les Glòries Catalanes hace referencia a «las glorias cívicas y militares de Cataluña». Balaguer no solo bautizó la plaza sino que fue el encargado de poner nombre a una cincuentena de calles más de la ciudad. El Museu d’Història de Catalunya explica que su propuesta fue «un compendio activo de la historia del país…» para «establecer una política de memoria centrada en la historia de Cataluña». La idea de Ildefons Cerdà, de quien este 2026 se cumplen 150 años de su muerte, era que la plaça de les Glòries Catalanes se convirtiera en un nuevo polo de centralidad de la capital catalana, pero hasta ahora no se ha conseguido.

12 placas sobre la historia de Cataluña pendientes de recuperarse

A raíz de los Juegos Olímpicos de 1992, la plaza fue objeto de una reforma profunda con la construcción del tambor viario. Y a propuesta del entonces concejal de Cultura, Joan Fuster, con la colaboración de Sebastià Riera, se instalaron 12 placas de basalto negro que rememoraban diversas glorias catalanas, obra del arquitecto Andreu Arriola. Para ERC, no se trata únicamente de un elemento ornamental sino «un testimonio de la nuestra memoria colectiva y un fragmento de nuestro patrimonio cultural contemporáneo«, con un gran valor histórico, identitario y pedagógico. Los temas y autores que se eligieron para las placas fueron: El mas y la tierra (Jaume Vicens Vives), La paz y la tregua de Dios (Ramon d’Abadal), El derecho catalán (Ferran Soldevila), El arte románico (Josep Puig i Cadafalch), El libro del Consolat de Mar (Antoni de Capmany), La arquitectura gótica (Antoni Rovira i Virgili), La industrialización (Carles Pi i Sunyer), La Renaixença (Jordi Rubió), La aportación catalana a la ciencia y a la técnica (Narcís Monturiol), El modernisme (Alexandre Cirici Pellicer), La lucha por la libertad y la justicia (Rafael Campalans), y el restablecimiento del autogobierno, extraído del Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1979.

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Señal de TMB en la parada de metro de les Glòries / Jordi Play

Con el derribo del tambor y el inicio de la transformación de la plaza, las placas fueron retiradas y trasladadas a almacenes municipales. La intención es que se volvieran a colocar una vez terminadas las obras, pero no se hizo. El 11 de diciembre de 2025, el pleno de Sant Martí, también a propuesta de ERC, aprobó por unanimidad la restitución de las placas. En el pleno del 30 de enero en la plaza de Sant Jaume, además de solicitar el cambio de nombre de las paradas del transporte público, los republicanos elevarán al alcalde la necesidad de reponer la docena de piezas.

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