El vecindario de Nou Barris tiene claro que la plaza del Virrei Amat es en el fondo la plaza de Salvat Papasseit, poeta catalán que el régimen franquista borró de las calles. La campaña ‘Restituïm’, impulsada por vecinos de la zona, ha recogido 800 firmas para forzar al Ayuntamiento de Barcelona a devolver el nombre original de la plaza y borrar, de paso, uno de los pocos vestigios franquistas que aún quedan en el barrio.
El distrito de Nou Barris comenzó una limpieza de nombres franquistas con el mandato de Ada Colau que se ha acentuado con el paso de los años. Son ejemplos claros la recuperación del nombre popular –y anterior a Franco– de algunas plazas y calles, como por ejemplo el de la avenida dels Quinze (antigua Avenida Borbón) o el caso de la plaza de los Trabajadores y Trabajadoras de la Harry Walker o los Jardines de Can Xiringoi, entre otros. Pero Virrei Amat continúa intacto, sin cambios, a pesar de la modernización que ha logrado el distrito.
La lucha vecinal viene de lejos y ha topado con las dudas del gobierno socialista, que pone trabas porque en Barcelona ya hay un Salvat-Papasseit justo detrás de la Ciutadella, entre la ronda del Litoral y la playa de la Barceloneta. No hay ninguna plaza, eso sí, sino un paseo. El vecindario se ampara igualmente en la ley de memoria democrática para pedir el cambio y recuerda que el concejal del distrito, Xavier Marcé, “admitió que había una posibilidad”. La normativa del Nomenclátor, argumentan, “es clara” en el sentido de que se puede repetir un nombre de calle o plaza en casos excepcionales y justificados “como sería este, claro ejemplo de recuperación de la memoria histórica y democrática”.

¿Qué pasos se deben seguir ahora?
Las 800 firmas son un nuevo paso en la lucha vecinal, que confía en que el cambio no se detenga en el terreno institucional. El Ayuntamiento debe validar ahora las firmas, asegurando que todas provienen de vecinos del distrito y mayores de 16 años. Superado el trámite, el cambio de nombre pasará al consejo plenario del distrito de Nou Barris y necesitará el voto favorable de la mayoría de concejales. Es el último paso antes de que la Ponencia de Nomenclátor acuerde el cambio.
«Los impulsores de la campaña confiamos en que estos son los pasos que se seguirán en los próximos meses”, afirman desde la plataforma. No descartan tomar “nuevas acciones y actos en la calle”, aunque matizan que ahora es momento de dejar trabajar al Ayuntamiento para que haga efectiva “la decisión de restituir el nombre histórico y democrático de la plaza”.
