La cadena de comida ecuatoriana El Ñaño ha dado su versión de los hechos denunciados por un cliente, que acusó de catalanofobia a uno de los trabajadores y a la encargada del restaurante que el grupo tiene en la calle Balmes de Barcelona. En una carta enviada a RAC1.cat, la cadena ha anunciado que abrirá una investigación interna para esclarecer los hechos y pide disculpas por la situación, pero niega ser un cliente hostil con los catalanohablantes.
El cliente denunció el desprecio que recibió por parte de los trabajadores del local, y una comensal, el pasado sábado, y el grupo muestra su «profunda preocupación y tristeza» por la difusión de la noticia, que asociaba al grupo con el adjetivo «catalanofóbico». Aunque lamentan que la noticia «ha causado un daño importante» a la reputación de la cadena de restauración, El Ñaño no se ha quedado de brazos cruzados y ha anunciado que «investigará internamente lo que ha sucedido». Así mismo, deja claro que el grupo siente «mucho lo que ha pasado».
No obstante, el grupo considera que es un hecho aislado a lo largo de los más de 25 años que están en Barcelona. En este sentido, aseguran que se sienten «plenamente integrados y parte de la sociedad catalana», y destacan que en sus redes sociales se puede comprobar que, además de festividades ecuatorianas, también celebran festividades catalanas como la Diada o Sant Jordi. Además, afirman que la carta de sus restaurantes está disponible en catalán y que han procurado siempre ser respetuosos con la diversidad lingüística y cultural de la capital catalana.

«Sabemos perfectamente qué significa sentirse excluido»
El grupo insiste en desvincularse del término catalanófobo porque, según remarcan, como latinoamericanos «sabemos perfectamente qué significa sentirse excluido o tratado con prejuicios». «Odiamos pensar que alguien se haya podido sentir así en nuestra casa», reiteran, y lamentan que a raíz de la publicación de los hechos han recibido reseñas negativas, reservas falsas y críticas en las redes sociales. Una avalancha de críticas que ha tenido, según exponen, «un impacto considerable en el negocio y en el equipo humano que forma parte de la empresa». Con todo, El Ñaño quiere
«continuar trabajando con respeto hacia todas las personas», y dicen que su trayectoria de dos décadas en la ciudad los avala.
