Cuando repasamos fotografías antiguas, muchas veces nos fijamos en aquello que ya no existe. Esto ocurre mucho con las imágenes que muestran paisajes y postales urbanas. Sea porque han sido reformados o directamente derribados, la mirada se centra en aquellos edificios y estructuras que han desaparecido y han sido sustituidos por otros. Sin embargo, no siempre es así. A veces, lo que acaba destacando de una instantánea es aquello que aún se conserva, inalterable, como si el tiempo no hubiera pasado. Uno de estos ejemplos es el protagonista de este artículo Si la semana pasada os proponíamos desde el TOT Barcelona trasladarnos más de 130 años atrás para situarnos en la fachada marítima de la capital catalana de finales del siglo XIX, entonces ya presidida por el monumento a Colón, esta semana nos remontamos exactamente 100 años, poniendo la mirada en una de las grandes arterias barcelonesas como la Gran Vía de las Cortes Catalanas. Lo hacemos a través de una instantánea que lleva la firma del reputado fotógrafo Josep Brangulí y que data del 16 de febrero de 1926.
La imagen está capturada desde el centro de la Gran Vía, que entonces aún tenía un tranvía que la cruzaba casi de punta a punta, a la altura de la actual plaza de la Universidad. El autor se ha situado prácticamente entre los raíles y enfoca en dirección Besòs, mostrando toda la banda montaña. A la derecha de la imagen encontramos en primer plano un caballo, mientras que a la izquierda lo que destaca a primera vista es una serie de vehículos parados con pasajeros y trabajadores de uniforme que los rodean. Se trata de varios autobuses de dos pisos de la Compañía General de Autobuses de Barcelona, SA y las personas que esperan en la acera son los pasajeros que querían subir. Se pueden ver más de una docena de buses, todos en fila, ocupando todo el margen de la calzada -con el pavimento antiguo- entre las calles de Aribau y Balmes.
Sin embargo, si algún elemento de la instantánea de Brangulí nos permite ubicarla espacialmente, ese es el edificio que hay al fondo. Su apariencia inconfundible se ha mantenido prácticamente inalterada a lo largo de los años y aún hoy en día se conserva en un estado formidable. Hablamos del edificio histórico de la Universitat de Barcelona (UB), del cual solo conseguimos ver una de las torres, pero sí su entrada principal con la fachada imponente. En el año 1926, este recinto obra del arquitecto Elies Rogent ya llevaba 89 años en pie y aún mantenía el esplendor de sus orígenes. Un siglo más tarde, el conjunto continúa presidiendo este tramo central de la Gran Vía como si el tiempo no hubiera pasado y mientras, a su alrededor, muchos otros edificios antiguos se han ido reformando o bien derribando para construir otros más modernos.

120 años sin poder ejercer
Cabe recordar que la Universitat de Barcelona (UB) recuperó oficialmente su actividad en 1837 después de 120 años sin poder ejercer debido al Decreto de Nueva Planta promulgado por el rey Felipe V en 1719. Durante casi cuatro décadas, la institución pudo ir ampliando poco a poco tanto su número de estudios como de alumnos hasta la inauguración de este majestuoso edificio histórico en el año 1874.


