Los horarios en las pantallas no siempre coinciden con los reales y los informadores no se atreven a dar una previsión exacta. La imagen en la estación de Sants es la misma que ha habido los últimos cuatro días. Con menos afluencia que entre semana, los pasajeros que se acercaron este sábado continúan entre la crítica y la incertidumbre. “Como usuarios estamos muy vendidos, deberíamos poder ir a una ventanilla y que nos devuelvan el dinero de los billetes”, señala Eva, que atendió a la Agència Catalana de Notícies sin saber si podría tomar su tren a Portbou.
La pasajera también cuestiona que se estén cobrando los gastos de gestión a los usuarios que intentan cambiar billetes o piden que se les devuelva el importe. “Lo encuentro abusivo”, dice Eva. Otros pasajeros, como Lidia, que viaja a Mollet del Vallès, ha optado por seguir los directos de las mañanas de radio porque el personal no le “asegura” si “pasará el tren que toca”.
Los dos testimonios recogidos por la ACN ejemplifican la irritación que han generado diferentes jornadas caóticas esta semana. El estado de los usuarios es sobre todo de nervios y las autoridades están instando a los pasajeros a revisar las aplicaciones de Renfe y Adif, más fiables que las pantallas. En una entrevista a 3Cat, la plataforma de usuarios Perquè No ens Fotin el Tren ha avisado que “se ha acabado el tiempo de la paciencia y que es el tiempo de la diligencia”.

La estación de Sants también ha sido en las últimas horas el escenario de una protesta de maquinistas de Renfe. Aseguran que tienen miedo y que algunos compañeros se han tomado la baja. Los maquinistas alegan que el desprendimiento que obligó a cortar la R1 demuestra que la reanudación del servicio se hizo sin garantías. “El compañero estaba conduciendo a velocidad normal y le ha salido el aviso de que hay un paso a nivel sin protección y ha bajado la velocidad a 30 km/h, y por eso hoy lo puede contar y nos hemos enterado por él”, manifestaba ayer la portavoz Elisabet Ramos. El Gobierno y Renfe activaron de nuevo el servicio el viernes después de acordar una segunda revisión de la red que, en esta ocasión, también ha contado con los maquinistas.
El historial de los hechos
El servicio colapsó completamente el miércoles, después de la muerte de un maquinista en prácticas por el derrumbe de un muro en Gelida (Alt Penedès). El Gobierno pidió detener el servicio de forma preventiva para revisar el estado de la red y confirmó el retorno a la normalidad para el jueves por la mañana. Los maquinistas, afectados por las últimas noticias, se negaron a conducir y forzaron una segunda revisión con su participación. El desprendimiento en la R1 el viernes por la tarde ha vuelto a complicar la situación.
Este sábado, el servicio es parcial en la mayoría de líneas. Solo la R2 Norte y la R8 circulan con normalidad. El resto de trenes, incluidos los regionales, tienen cortes en uno o diferentes tramos. El Gobierno se ha reunido con Renfe a primera hora de la mañana y le ha exigido la gratuidad del servicio mientras duren todas estas afectaciones.
